Juan Abreu: Una polla grandiosa

Para Arcadi Espada.

Lo de tener una polla grandiosa es muy importante. No es lo mismo ir por la vida con una polla grandiosa que con una polla promedio o una polla mínima.  Una polla grandiosa es una ventaja en la vida. Yo mismo tengo la suerte de tener una y puedo dar fe de ello. Mi vida ha sido otra, gracias a que no tengo una polla promedio o una polla pequeña. Ya sé que esto no suena muy políticamente correcto. Pero. Si algo no soy yo es un escritor políticamente correcto.

Una polla grandiosa es una polla más bien grande (tampoco ha de ser gigantesca), hermosa, recta y con carácter, que es fundamental. El carácter de una polla es esencial. Es difícil determinar en qué consiste el carácter de una polla, pero ahí está, se nota enseguida que la ves. Una polla sin carácter, anodina, pueril, es media polla.

El tamaño es importante, quien diga otra cosa es que la tiene pequeña, pero no lo es todo, por otro lado. Hay pollas grandes que a primera vista uno dice, vaya, qué cosa, pero cuando pasa el impacto inicial resulta que carecen de carácter; son pollas alicaídas, pollas traumatizadas, sin historia, pollas que van como excusándose por la vida, pollas que se ve que arrastran un pasado lamentable y que viven en una especie de inconsistencia, de falta de confianza crónica. No hay nada peor para un hombre que tener una polla de esas. Y además están las pollas tristonas, algo bastante lamentable, y están las pollas francamente feas. Que abundan, por cierto.

Es muy importante, repito, tener una polla grandiosa. Yo cada vez que me levanto doy gracias al Dios de las Pollas por mi polla. La gente que tiene una polla grandiosa va por el mundo como si el mundo fuese suyo. Va por el mundo como con una arrogancia, con una seguridad. Mi amigo el periodista Arcadi Espada, por ejemplo. Arcadi tiene una polla grandiosa y mírenlo, va de amo por ahí a todas horas y con la mayor razón, naturalmente. ¿Arrogante Espada? No digo que no. Pero cuando uno le ha visto la polla, entiende muchas cosas de su carácter.

Un hombre con poder y una polla diminuta es una bomba de relojería y una amenaza para la humanidad.

Los que tienen la polla grandiosa van por el mundo como si el mundo les perteneciera y tuvieran derecho a todo. Tienen una manera de actuar, que siempre es segura y desenfadada y un punto altiva, que, pienso yo, es producto directo y está íntimamente relacionada con el tamaño de su polla. El rostro (al menos en el caso de los hombres) no es el espejo del alma (si el alma existiera que sabemos que no, que es una construcción cultural): el espejo del alma es la polla.

Si se analizara este asunto desde un punto de vista histórico, estoy seguro de que arrojaría resultados sorprendentes. Urge un exhaustivo estudio sobre lo determinante que ha sido el tamaño, el grosor, la belleza y el carácter; la grandiosidad, en resumen, de la polla en la historia de la humanidad. Cómo el tamaño de la polla ha condicionado a grandes artistas, estadistas, guerreros, científicos, filósofos y genocidas, en un sentido u otro; cómo ha sido secretamente responsable de cosas muy positivas, pero también muy negativas. Para mí no hay nada más aterrador que un señor con una polla diminuta en una posición de poder. Lo más probable es que termine desencadenando una hecatombe, algún tipo de calamidad. Un hombre con poder y una polla diminuta es una bomba de relojería y una amenaza para la humanidad.

Es sólo una conjetura mía, lo reconozco, pero sospecho que no ando muy equivocado.

Vivir con una polla diminuta debe ser difícil, qué les puedo decir. ¿Cuántos traumas tienen los que tienen la polla diminuta y cuántos traumas nos ahorramos los que tenemos la polla grandiosa, una polla con un gran carácter? Muchos. Supongo.

Las mujeres son tan estupendas que, mayoritariamente, no tienen en cuenta el tamaño de la polla de un hombre.

Y ahora les diré lo más sorprendente. Al parecer, esta es una cuestión que afecta poco nuestra relación con las mujeres. Las mujeres son tan estupendas que, mayoritariamente, no tienen en cuenta el tamaño de la polla de un hombre para follar con él o para amarlo o para vivir con él o para casarse con él. Las mujeres son así de  generosas. Hombre, no es que no aprecien o no disfruten (tal vez más) con una polla grandiosa. Claro que lo hacen. Y yo hasta diría que las prefieren. ¿No? Pero no es determinante para ellas. Por eso digo que la grandiosidad de las pollas las afecta poco. Es un asunto que concierne a los hombres. Porque los hombres se lo toman muy en serio, y eso condiciona muchas cosas en sus vidas.

Conozco a una mujer magnífica que se folló una vez a uno con una polla tan diminuta, que se la tapaba el pelo (ya dura) y folló e hizo todo lo que tenía que hacer con gran entusiasmo y cumplió su parte con la mayor dedicación, y con la mayor entrega. No sabía si me la había metido o no, me dijo esta mujer magnífica. Lo que admitirán ustedes, no es muy placentero, pero aún así hizo su parte. Qué mujer.

Creo que esto ejemplifica a la perfección lo que digo sobre la generosidad de las mujeres, y sobre su actitud altruista, podría decirse, respecto a las pollas de los hombres.

Aunque, ahora que lo pienso, tengo otra amiga que ante una pollita microscópica, dijo, esa birria yo no me la follo. Y no lo hizo. Así que tal vez mi apreciación sobre la generosidad de las mujeres en este sentido sea sólo eso, una apreciación.

A lo mejor las mujeres se pasan la vida esperando una polla grandiosa y mientras tanto: ¡se conforman con lo que hay!

 

(De su más reciente libro De sexo (Editorial Hypermedia, 2017)