Tres poemas

El desierto de Sonora: una enorme máquina de matar

Entonces Dios hizo el Desierto de Sonora:
una enorme máquina de matar.
Y vio que la máquina era buena.
Y colocó en el otro extremo un Jardín metálico, lleno de torres
y frutos luminiscentes de neón.
Y un cartel  un muro
con la advertencia enorme:
“Lo que el desierto de Sonora les hace a los cuerpos
de los que intentan cruzarlo”.
Y en el desierto los  rayos del sol cegaban.
Y las temperaturas mataban en verano.
Mataban en invierno.
Y todos los seres vivos
cactus, escorpiones y víboras de cascabel
están allí para morder, rasgar o lesionar.
Había que andar por largos trayectos montañosos
(las brújulas incluso  estaban hechas para perderte)
los carnes eran desgarradas a gran velocidad
buitres (zopilotes)
esparcían los huesos a grandes distancias.
Y el hambre entró en los cuerpos
de los puercos y los hombres
(los dos animales que más se parecen).
Y los cuerpos de estos dos animales eran devorados
en menos de 36 horas.
Y quienes entraban al desierto de Sonora
desaparecían sin dejar rastro.
Los niños se volvían invisibles.
“—¿De qué país vienes?”.
“—De la tierra roja”.
“—¿A qué país vas?”.
“—A la tierra roja”.
(Los cuerpos caían en las rocas y eran destruidos
mucho más rápido por el calor).
Y los hombres no escuchaban el sonido de la Máquina
del Desierto de Sonora.
Sólo podían escuchar el jadeo de sus pechos
La acelerada respiración
Las voces las alucinaciones
cantos de sirena
azuzándolos a llegar.

Gato encerrado

Los traían en un ataúd sellado.
Flores rojas y un agua verde acuosa.
El fuselaje del avión
Como una estrella caída del cielo.
Vivos y muertos simultáneamente
…….en una caja
los niños de Aleppo.
Los niños
Los gatos de Schrödinger
caminando por los tejados
entre los escombros .
Al centro del campo electromagnético estaba mi madre
en una camilla
compartida en dos cajas separadas
…..fotones microondas
la piel escaldada como si le hubiesen arrojado
un balde de agua hirviendo.
(Una simulación).
Helicópteros cazabombarderos.
Aún a varias decenas de metros de nosotros
dentro del hospital de campaña
se podían escuchar perfectamente
los gritos de dolor.
(Una simulación).
Un experimento de ciencia
de un estudiante de secundaria en otro universo.
Los niños ardían.
(Yo nunca había visto llorar a mi padre).
“El mundo es ilusión”.
(Berkeley).
“Yo refuto eso”.
(Samuel Johson
pateando  las piedras).
Los gaticos vivos y muertos
subían y bajaban por las cajas.
Ascendían y descendían un agujero
Donde eran llamados por sus nombres.

A los gatos y a los hombres se les arquea el lomo

Cuando llegué a lo que quedaba de mi casa
vi al gato muerto.
Parecía dormir
sobre la mesa de madera.
Busqué un trapo
en lo que quedaba de la cocina
para tocar al gato.
Lo envolví en un pedazo de toalla azul.
Y lo boté por el balcón.
Le dije:
“Lo siento, amigo,
no me queda otra”.
Los gatos y los postes
son cicatrices de las islas.
El sonido del huracán
es un constante crujido
…..(un maullido).
Las paredes tiemblan
los vidrios se curvan
los muros empiezan a sangrar agua
a los gatos y a los hombres se les arquea el lomo
hasta que se rompen.
La humedad que deja un gato muerto
sobre un piso de madera
tiene 7 vidas.
Nunca se borra.