La degradación de la tercera edad se pasea por las calles, se hunde en los sillones desvencijados, conserva cadáveres vivos como si estuvieran en el Museo de Cera.
La degradación de la tercera edad se pasea por las calles, se hunde en los sillones desvencijados, conserva cadáveres vivos como si estuvieran en el Museo de Cera.