Supongo que en algún punto del trayecto, el reclutador se cansará de su labor de seducción y activará la fase combativa contra un nuevo elemento que se ha pasado al enemigo. Pura biopolítica, cuando el asunto de la posesión de un alma o un cuerpo culmina, toca ahora su erradicación.

Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.

La obra filosófica de Jorge Mañach tuvo su mejor momento entre mediados de los 40 y principios de los 50, cuando su permanente intervención en la vida pública de la isla, tan intensa durante las revoluciones de los 30 y los 50, fue menos protagónica. En esos años el pensamiento de Mañach se acercó más propiamente a una articulación filosófica profesional, sin una apuesta sistemática que, como veremos, era una renuncia básica de su proyecto de saber.

Cuando en un programa de la televisión cubana, Razones de Cuba, dieron a conocer al mundo su trabajo para la policía política cubana, descubrí que la única ingenuidad de la que no había logrado desprenderme era esa que me hace ver aún hoy a los amigos como seres puros, nobles, incapaces de actos deleznables en mi contra.

Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.

El compañero que me atiende (Enrique Del Risco, Editorial Hypermedia, 2017) prefigura a El comediante que me atiende, el otro complemento para sobrevivir en un Estado de excepción.
Ante el “policía secreto de cabecera” que Del Risco incluyó en una especie de género totalitario policíaco, quienes sienten miedo real o virtual procuran auxilio en quienes lo caricaturizan.
Sería la manera de ignorar o exorcizar la omnipresencia del intruso parternaire.

Consumimos obras de Leonardo Padura porque todavía tenemos fe en un sentido textual que explique nuestra existencia individual y nuestra experiencia histórica. 

Leemos a Padura porque, en tanto pueblo, seguimos negándonos a asumir el vacío de significados con que, década tras década, nos ha ido difuminando la Revolución, para colmo sin contar con nosotros. 

Para los 3 o 4 esforzados agentes del «Aparato» que desde finales de los 80 han intentado tenazmente reclutarme como informador. Pero en especial para aquellos que analizaron la idea y la desecharon como improcedente. Muchas gracias, de todo corazón, por su realismo.

Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.