Toda la mierda del cielo cae en La Habana

Toda la mierda del cielo cae en La Habana

Conozco a alguien a quien le cayó del cielo El Capital de Marx. A mí me cayeron las revistas Mujeres de la década del ochenta que la nieta de una coleccionista estaba tirando de una azotea. No te va a caer un libro de César Aira pero te va a caer papelería sentimental, como cuando me tiraron las fotos de una quinceañera gorda, una quinceañera que pude ser yo.

Samuel Beckett o la pulpa de papel

Samuel Beckett o la pulpa de papel

En los años setenta, cuando en la colección Cocuyo aparecieron obras honorablemente serias, estuvo a punto de difundirse Malone muere. Los ejemplares fueron reducidos a pulpa gracias al juicio de algún funcionario higienizador. Beckett era literatura degenerada. Y leer a Beckett y aprender algo de él bordeaba la degeneración.

Soñar arena, Orlando Luis Pardo Lazo

Soñar arena

Todo en Reinaldo Arenas es risa y horror, ternura y tedio, desprecio y delicadeza. Por eso es tan grande ese guajirito nacido en un cagadero en Holguín. Y por eso son tan mediocres los demás escritores de su generación, títeres triunfadores que no serán recordados siquiera porque, de jovencitos, Reinaldo Arenas literalmente se los templó.




Lo más reciente

Los libros de Camila R. Lobón

Los libros de Camila R. Lobón

Fidel Castro comprendió el poder de las representaciones. Su voluntad convertida en ley que regula el uso de su nombre y su figura después de muerto, es el mejor ejemplo de ello. Con sus libros de artista, Camila R. Lobón rompe temerariamente con este mito de lo irrepresentable.

Rooney & Joaquin

Rooney & Joaquin

Uno de mis abuelos era más comunista que el otro. Uno de mis abuelos escuchaba a Chibás. Uno de mis abuelos y su banda tomaron el control del pueblo por un mes y la Guardia Rural tenía que pedir permiso para entrar y salir. Uno de mis abuelos se apuntó para ir a la Guerra Civil española. Mis dos abuelos repitieron alguna vez: “Yo no luché por esto ni por aquello”.




Nelson Rodríguez

Nelson Rodríguez

Acabo de regresar de Gibara y quizá por eso tengo a Humberto Solás muy presente. Sus canas, su camisita blanca, su fuerza. Estar en el festival que él creó, me ha hecho pensar. Y como algo muy natural, si uno piensa en Humberto es imposible no sentir la presencia de Nelson Rodríguez.