Juan Abreu: Pensamiento vaginal

Cenaba con buenos amigos y amigas en un bar de tapas en Barcelona, y surgió el tema del pensamiento vaginal.

Yo sostengo, como se sabe, que hay un pensamiento fálico (lo que no causa ningún escándalo), pero también un pensamiento vaginal. Ese punto en que la capacidad de razonar serenamente y la razón misma de la mujer se ven trastocadas por la apariencia, o por la confluencia química con un varón. El momento en que piensa, por poner un ejemplo, que el artículo que está leyendo es genial, pero no lo es, se trata de un artículo más bien mediocre, pero ella es incapaz de verlo porque su apreciación intelectual está condicionada por lo apuesto que es el articulista, por su cuerpo deseado y por su rostro varonil de mirada penetrante y adornado por una estupenda barba.

A eso llamo yo pensamiento vaginal.

En lo que concierne a la parte masculina sucede lo mismo, claro. ¿Alguien piensa que yo voy a ser justo y equilibrado al opinar de cualquier cosa que tenga que ver con Monica Bellucci? Por supuesto que no. Mi pensamiento es fálico respecto a todo lo que tenga que ver con la Bellucci. Bueno, tal vez decir a todo lo que tenga que ver con la Bellucci sea un poco exagerado, pero ciertamente en un noventa por ciento de los casos, sin duda. Esto es evidente y lo que resulta alarmante es que la gente lo ve con naturalidad, lo ve como algo simpático, si se trata de pensamiento fálico. Sin embargo, si uno se atreve a afirmar que existe un pensamiento vaginal, así como existe uno fálico… ¡te acusan de machista!

A mí eso me parece injusto. Y me parece una tontería.

Por qué va a tener una carga moral que la mujer tenga ganas de follarse a un varón atractivo y su capacidad de discernimiento intelectual se opaque y se vea obnubilada por ese deseo, mientras que en el caso del varón no la tiene a priori. No me parece correcto, me parece discriminatorio. Digan lo que digan las feministas de pelo en pecho.

Se ve lógico, en general, y hasta cierto punto simpático, que el cerebro del varón se deje afectar por la belleza femenina o por el atractivo sexual de una mujer. Pero. Si se trata de una mujer, si es a una mujer a la que le pasa, y uno lo dice, entonces es machismo, y es ofensivo para la mujer.

No.

A mí me parece lo más natural de mundo que exista un pensamiento vaginal, así como existe un pensamiento fálico. Por qué lo que ofende la dignidad, digamos de un género, no tiene ningún efecto aplicado al otro. Es completamente absurdo, y es ofensivo. Para las mujeres.

Si una mujer ve obnubilado su criterio por la belleza o por el atractivo químico sexual de un macho, eso ha de verse, me parece lo justo, como algo divertido, que no acarrea ninguna disminución al respeto que uno siente (o no) por esa mujer, y ese ataque de pensamiento vaginal ha de verse, digo yo, exactamente igual que se ve en el caso de que afecte a un hombre. Como algo que carece de importancia.

(De su más reciente libro De sexo (Editorial Hypermedia, 2017)