Lo que Trump quiere de Cuba

Desde enero, la administración Trump ha bloqueado casi todos los envíos de petróleo a Cuba, provocando un deterioro drástico de las condiciones en la isla. La electricidad es cada vez más inestable, los alimentos se echan a perder y el colapso del sistema sanitario amenaza ahora con desencadenar una grave crisis de salud pública. 

Según se informa, algunos cubanos hospitalizados ya han muerto como consecuencia del bloqueo. Según la periodista Vivian Salama, redactora de plantilla que ha estado informando sobre Cuba, todo esto forma parte del plan de la Casa Blanca para asfixiar a la isla, desestabilizar a la cúpula dirigente cubana y forzar al gobierno a entablar conversaciones diplomáticas con Estados Unidos. 

En esta entrevista hablamos sobre las posibles intenciones de la administración Trump respecto al país y analizamos quiénes podrían beneficiarse de una escalada tan brusca.

Will Gottsegen: ¿Cuál es ahora mismo el plan de la Casa Blanca para Cuba?

Vivian Salama: A finales del año pasado, la administración empezó a endurecer la presión sobre Venezuela en los planos económico y militar con el objetivo, a futuro, de hacer lo mismo con Cuba. Durante décadas, Cuba ha dependido en gran medida de Venezuela en términos económicos, sobre todo del petróleo. Al cortar la capacidad de Venezuela para exportar crudo, la administración confiaba también en infligir un daño severo a Cuba y, en última instancia, impulsar un cambio drástico en el gobierno cubano.

Lo que la Casa Blanca quiere que ocurra sigue siendo, en cierto modo, opaco. Dice que los dirigentes de Venezuela tienen que irse, pero no habla explícitamente de cambio de régimen. Es importante situar a Venezuela en ese contexto, porque, aunque la administración apartó por la fuerza a Nicolás Maduro en enero, lo hizo manteniendo, al menos por ahora, su régimen. Trump está trabajando en Venezuela con la vicepresidenta de Maduro, y podría hacer algo parecido en Cuba. ¿Veremos incursiones terrestres o una redada espectacular como la que vimos en Venezuela? Esa es una gran incógnita.

Will: La administración Trump ha dado a entender que le interesa más cambiar la cúpula dirigente de Cuba que derribar el régimen actual. ¿Por qué podría ese ser su objetivo, en lugar de poner fin al comunismo en la isla?

Vivian: El objetivo es impulsar intereses comerciales y económicos para Estados Unidos. Eso es, en realidad, lo que mueve al presidente Trump. El elemento ideológico no es un factor principal para él, como sí lo es para muchos cubanoamericanos. Trump habrá logrado algo histórico y significativo si consigue instaurar un gobierno cubano, o al menos un dirigente cubano, más dócil hacia Estados Unidos, de modo que Estados Unidos pueda entrar a invertir en Cuba. Todo lo que vaya más allá de eso le resulta, en cierto modo, secundario.

Will: ¿Por qué está eligiendo Trump este momento para actuar?

Vivian: Todos los presidentes, demócratas y republicanos, han fantaseado con la idea de un cambio de régimen en Cuba. La cuestión siempre ha sido cómo lograrlo.

Este ha sido uno de los objetivos principales del secretario de Estado, Marco Rubio, desde que entró en la vida pública. Lleva mucho tiempo reclamando un cambio de régimen en Cuba. Lleva también mucho tiempo reclamando una transición democrática en Venezuela, y logró convencer a Trump de que eso está ligado a dos cosas: su ofensiva contra la inmigración y el narcotráfico, y sus ambiciones más amplias de que Estados Unidos reafirme su primacía en el hemisferio occidental. 

Trump, además, está muy centrado en su legado. Está en su segundo mandato y, salvo un cambio drástico en la Constitución, dejará el cargo. Quiere hacer cosas de las que otros presidentes hablaron y no hicieron. La guerra con Irán está entre ellas. Y también una realineación drástica del gobierno cubano.

Will: ¿Qué ha provocado en Cuba el actual bloqueo petrolero?

Vivian: La basura se acumula en las calles porque no hay gasolina para que los camiones pasen a recogerla. Según se informa, la gente está muriendo o se encuentra en condiciones muy, muy graves porque los generadores de los hospitales están empezando a fallar. 

La ciudad de La Habana —y el país en general— ha quedado sumida en la oscuridad en múltiples ocasiones porque la red eléctrica ha colapsado por completo. Ese es exactamente el efecto que la administración Trump buscaba provocar para poner de rodillas al régimen cubano.

Los cubanos ya han atravesado periodos parecidos en el pasado. Están acostumbrados, en cierto modo, a replegarse y a arreglárselas con lo mínimo indispensable para seguir funcionando. Pero en este caso la situación ha llegado a tal extremo que parece que el gobierno se ha visto obligado, al menos, a empezar a negociar con Washington.

Will: ¿Qué papel ha desempeñado Rusia en todo esto, como aliado histórico de Cuba? Sé que el Kremlin ha dicho que seguirá enviando ayuda a la isla.

Vivian: Después de que empezara el bloqueo, un petrolero ruso zarpó rumbo a Cuba. Eso fue antes de que Estados Unidos aliviara el mes pasado las sanciones sobre el petróleo ruso para mitigar los efectos de la guerra con Irán sobre la economía global. Y el petrolero no dio media vuelta, ni siquiera cuando Trump modificó después esas sanciones para prohibir específicamente que Rusia suministrara petróleo a Cuba.

El movimiento de Rusia se interpretó como una señal de que su relación con Cuba sigue siendo bastante estrecha, pero no fue un gesto puramente humanitario. También fue una forma de tantear a Estados Unidos, y surgieron dudas sobre si podría o no producirse una confrontación.

Luego, el domingo, Trump dijo que permitiría que el petrolero llegara a Cuba, rompiendo de hecho su propio bloqueo. La impresión entre los funcionarios de la administración con los que hablé era que ya han infligido suficiente daño como para que el gobierno cubano quiera sentarse a hablar; no quieren que la situación llegue a un punto que provoque un éxodo de cubanos o desemboque en algún tipo de pandemia en la isla. Existe preocupación por un posible brote de cólera debido a las condiciones que allí se viven.

Rusia siempre procura sacar provecho cuando hay desorden geopolítico. Con Estados Unidos tan concentrado en la guerra con Irán, Rusia ha tenido margen para beneficiarse tanto en su propio conflicto en Ucrania como en otros escenarios del mundo. Cuba es un ejemplo menor de eso. El temor es que, si Estados Unidos sigue concediendo permisos a Rusia, o haciendo la vista gorda ante Rusia, el país pueda reconstruirse y volver a convertirse en la clase de amenaza global que vimos en los años previos a la invasión de Ucrania.



* Artículo original: “What Trump Wants From Cuba”. Traducción: ‘Hypermedia Magazine’.