Envalentonada por el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro a manos de Estados Unidos, la administración Trump está buscando a personas del entorno del gobierno cubano que puedan ayudar a cerrar un acuerdo para desalojar al régimen comunista antes de que termine el año, según señalaron varias fuentes conocedoras del asunto.
Según estas fuentes, la administración Trump considera que la economía cubana está al borde del colapso y que el gobierno nunca ha sido tan frágil desde que perdió a Maduro como valioso benefactor. Los responsables estadounidenses no disponen de un plan concreto para poner fin al gobierno comunista que lleva casi siete décadas en el poder en la isla caribeña, pero ven la captura de Maduro y las posteriores concesiones de sus aliados que quedaron al frente como un modelo —y una advertencia— para Cuba, según altos cargos estadounidenses.
“Les sugiero encarecidamente que cierren un acuerdo. ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”, afirmó el presidente Trump en una publicación en redes sociales del 11 de enero en la que aseguraba que “NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO” para Cuba.
En reuniones con exiliados cubanos y grupos cívicos en Miami y Washington, los responsables de la administración se han centrado en identificar a alguien dentro del gobierno actual que vea lo que se avecina y quiera llegar a un acuerdo, explicó un funcionario estadounidense.
La operación del 3 de enero para capturar a Maduro contó con la ayuda de un activo dentro del círculo más cercano del mandatario venezolano, según han explicado responsables de la administración. La operación militar estadounidense en Caracas, la capital de Venezuela, causó la muerte de 32 soldados y agentes de inteligencia cubanos que formaban parte del dispositivo de seguridad de Maduro.
Aunque Estados Unidos no ha amenazado públicamente con el uso de la fuerza militar en Cuba, en privado los responsables de la administración Trump sostienen que la audaz incursión que extrajo a Maduro debería funcionar como una amenaza implícita para La Habana.
Los informes de los servicios de inteligencia estadounidenses trazan un panorama sombrío de la economía de la isla, aquejada de carencias crónicas de bienes básicos, medicamentos y frecuentes apagones, según personas conocedoras de esos análisis.
El destino de Cuba ha estado durante mucho tiempo estrechamente ligado al de Venezuela: el petróleo venezolano subvencionado ha sido uno de los pilares de su economía desde poco después de la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. Washington pretende debilitar al régimen estrangulando ese suministro de crudo, que ha mantenido encendida la luz en Cuba, según altos cargos estadounidenses. De acuerdo con economistas, Cuba podría quedarse sin petróleo en cuestión de semanas, lo que detendría la economía en seco.
La administración también ha puesto en el punto de mira las misiones médicas cubanas en el exterior, la fuente más importante de divisas de La Habana, entre otras cosas mediante la imposición de prohibiciones de visado a funcionarios cubanos y extranjeros acusados de facilitar el programa.
Trump y su círculo más íntimo, muchos de cuyos miembros tienen vínculos con Florida, consideran que derribar el régimen comunista cubano es la prueba decisiva de su estrategia de seguridad nacional para reconfigurar el hemisferio, según estos responsables. Trump presenta el acuerdo de Estados Unidos con Venezuela como un éxito, y cita la cooperación de la presidenta interina Delcy Rodríguez como prueba de que Washington puede imponer las condiciones.
“Los dirigentes de Cuba son marxistas incompetentes que han destruido su país y han sufrido un revés importante con el régimen de Maduro, al que son responsables de apuntalar”, declaró un funcionario de la Casa Blanca, reiterando que Cuba debería “llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.
En un comunicado, el Departamento de Estado afirmó que es de interés para la seguridad nacional de Estados Unidos que Cuba “sea gobernada de manera competente por un gobierno democrático y se niegue a albergar los servicios militares y de inteligencia de nuestros adversarios”.
Los aliados de Cuba, Rusia y China, prometieron apoyo esta semana: Pekín anunció que concedería 80 millones de dólares en ayuda, mientras que el ministro del Interior ruso, Vladímir Kolokóltsev, visitó la isla para reunirse con el presidente y con los mandos militares.
Algunos funcionarios de la administración Trump señalaron que el presidente rechaza las estrategias de cambio de régimen del pasado. En lugar de ello, busca cerrar acuerdos siempre que sea posible y aprovechar las oportunidades a medida que surgen, indicó un alto cargo de la administración. Como en Venezuela, eso podría traducirse en una escalada de la presión mientras la Casa Blanca deja claro que está abierta a negociar una vía de salida, añadió el responsable.
Muchos aliados de Trump no esperan menos que el fin del dominio comunista en Cuba. Pero el derrocamiento de un gobierno asfixiado de liquidez podría desencadenar el tipo de turbulencias y crisis humanitaria que Trump quiso evitar en Venezuela, donde optó por mantener en sus puestos a los principales leales.
El régimen ha resistido años de intensa presión estadounidense, desde la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, respaldada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), hasta el embargo punitivo impuesto en 1962 y endurecido con el tiempo. Los dos países se convirtieron en adversarios poco después de que los hermanos Castro bajaran de la Sierra Maestra cubana en 1959 con un grupo de guerrilleros barbudos.
Todo ello deja a Estados Unidos buscando un plan claro sobre qué vendrá después y quién podría sustituir al régimen actual, según estas fuentes. El modelo venezolano podría ser más difícil de replicar en Cuba. Cuba es un Estado estalinista de partido único que prohíbe la oposición política y donde la sociedad civil apenas existe, mientras que Venezuela cuenta con un movimiento opositor, protestas que fueron frecuentes y elecciones.
“Estos tipos son un hueso mucho más duro de roer”, afirmó Ricardo Zúñiga, exalto cargo de la administración Obama que ayudó a negociar la breve distensión entre Estados Unidos y Cuba de 2014 a 2017. “No hay nadie que se sienta tentado a trabajar del lado de Estados Unidos”.
A lo largo de sus casi 70 años de historia, el régimen cubano nunca ha estado dispuesto a negociar cambios en su sistema político, y solo ha aplicado reformas económicas esporádicas y menores.
Trump cree que poner fin a la era de los Castro consolidaría su legado y le permitiría hacer lo que el expresidente John F. Kennedy no consiguió en los años sesenta, según afirmó un funcionario estadounidense que trabajó en esta cuestión durante el primer mandato de Trump. Hace tiempo que se trata de un objetivo declarado del secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos llegados a Florida en 1956.
En Miami, donde los políticos han sostenido durante décadas que el camino hacia el cambio de régimen en La Habana pasa por un cambio de gobierno en Caracas, la caída de Maduro ha desatado el júbilo y la ardiente expectativa de que Cuba será la siguiente. Destacados aliados de Trump y legisladores estadounidenses han compartido vídeos generados con IA que muestran una utopía poscomunista, con barcos llegando desde Miami, reencuentros familiares y Trump y Rubio conduciendo un descapotable de los años cincuenta junto a los relucientes hoteles de una Cuba liberada.
“El régimen tiene que elegir entre hacerse a un lado o mejorar las condiciones de vida de su pueblo”, declaró la semana pasada Jeremy Lewin, subsecretario interino de Asistencia Exterior del Departamento de Estado, al destacar el envío a Cuba, a través de la Iglesia católica, de ayuda por valor de 3 millones de dólares para paliar los efectos del huracán, en cajas estampadas con una bandera estadounidense.
La Habana ha rechazado públicamente ese planteamiento. El gobierno cubano sigue estando dominado por Raúl Castro, de 94 años, el hermano menor de Fidel, mientras que el presidente Miguel Díaz-Canel, de 65, un funcionario impopular, se encarga de la gestión cotidiana.
“No hay rendición ni capitulación posibles ni ningún tipo de entendimiento basado en la coerción o la intimidación”, dijo Díaz-Canel, vestido con un uniforme militar verde olivo, en un reciente acto en memoria del personal de las fuerzas de seguridad cubanas muerto en Caracas mientras protegía a Maduro.
El Gobierno cubano ha demostrado una gran eficacia a la hora de reprimir la disidencia en una población empobrecida. Solo se ha enfrentado a dos protestas de gran alcance: en 1994, en La Habana, y en 2021, cuando decenas de miles de cubanos salieron a la calle en toda la isla. Las organizaciones de derechos humanos estiman que el Gobierno mantiene encarcelados a más de 1000 presos políticos.
A medida que aumentan las tensiones con Estados Unidos, Cuba celebró el domingo una jornada nacional de defensa. Los cubanos ensayaron para una “guerra de todo el pueblo” destinada a repeler a los invasores.
Las emisiones de televisión mostraban a ancianos disparando fusiles AK-47 desgastados y a orondas matronas colocando minas. “Es puro teatro”, dijo Joe García, cubanoestadounidense y excongresista demócrata por Florida con contactos en la cúpula cubana. “Este es un país que no es capaz ni de recoger su basura y finge que se prepara para un conflicto con la superpotencia de al lado.”
Algunas noches, sin electricidad y con muy poca gasolina para desplazarse, las calles de La Habana están oscuras y silenciosas, salvo por el estrépito ocasional de cucharas de madera golpeando contra cazuelas, una forma anónima de protesta que brota de ventanas abiertas, balcones y azoteas a altas horas de la noche, cuando la luz ha estado cortada todo el día y la desesperación crece.
“No se puede saber quién es. No gritan ni nada. Es solo eso: golpes contra las cazuelas”, dice Rodolfo Jiménez, un jubilado que ha vivido toda su vida en la misma calle de La Habana. “Solo lo hacen de noche. La gente tiene miedo de que la delaten”.
* Artículo original: “The U.S. Is Actively Seeking Regime Change in Cuba by the End of the Year”. Traducción: ‘Hypermedia Magazine’.













