El VI Clásico Mundial de Béisbol y el incierto destino de la selección cubana



El Clásico Mundial de Béisbol (WBC) ya está aquí. Por sexta ocasión, esta cita universal del deporte de las bolas y los strikes estará llenando estadios entre el 5 y el 17 de marzo en San Juan, Puerto Rico, Tokio, Japón y en Houston y Miami en los Estados Unidos. 

Un total de veinte equipos, divididos en cuatro grupos, buscarán la clasificación para la siguiente fase, pero solo ocho podrán continuar a cuartos de final. Una de esas selecciones es la que representa a Cuba, que saldrá a la grama del Hiram Bithorn, en San Juan, este viernes 6 de marzo.

El conjunto cubano tendrá como adversarios, en el grupo A, a Puerto Rico, Canadá, Panamá y Colombia. De acuerdo con la nómina que presentan esos equipos, Puerto Rico y Canadá se ven como favoritos, aunque no debe descartarse a Colombia. Panamá y Cuba parecen ser los más débiles.

El equipo cubano tiene una mezcla de jugadores provenientes de ligas menores del sistema de Grandes Ligas, de otras ligas profesionales (Japón, México, República Dominicana, Venezuela, Nicaragua), de la Serie Nacional cubana y dos representantes de las Grandes Ligas: el antesalista de Los Angelinos, Yoan Moncada, y el lanzador de Los Azulejos, Yariel Rodríguez.

La selección cubana ha logrado pasar la fase de grupo en las cinco ediciones anteriores del WBC, pero en esta ocasión las probabilidades parecen mucho menores. El béisbol ha hecho progresos en el mundo y Cuba se ha ido quedando atrás. Ni ha logrado establecer una liga profesional, ni es capaz de convocar y convencer a los jugadores de la Isla para que participan en la élite de ese deporte.

El descenso del béisbol en la mayor de Las Antillas ha sido un largo proceso y, como todo allí en los últimos 67 años, es una consecuencia de la política, porque nada en esa isla del Caribe es ajeno a la política.

En 1959, la liga profesional de béisbol cubano solo era inferior a las Grandes Ligas de Estados Unidos. Tan alto era su nivel que se veía inminente la entrada de un equipo cubano en Grandes Ligas. La victoria de los Cubans Sugar Kings, ese propio año, en un abarrotado Estadio del Cerro (con Fidel Castro entre los presentes) para coronarse campeones de la llamada Pequeña Serie Mundial, parecía un adelanto, una confirmación del lema de los Cubans: “un paso más y llegamos”.

Sin embargo, en el rumbo político del nuevo gobierno el deporte profesional no tenía cabida. “Pelota esclava”, fue el epíteto que le adjudicaron al béisbol profesional. De ahí que los peloteros profesionales cubanos que jugaban en el torneo local, en el circuito de las Grandes Ligas, o en las ligas del Caribe y México, tuvieron que optar por establecerse fuera del país o buscarse un espacio como entrenadores en el amateurismo que en 1961 estrenaría una liga nueva: la Serie Nacional de Béisbol cubana.

La historia es conocida, se ha contado bastante. Durante largo tiempo, las selecciones cubanas de béisbol dominaron en cuanto torneo internacional intervinieron porque, además del peso y la fuerza de una tradición de muchos años, eran falsos amateurs: les pagaban para jugar. Cuando los profesionales de los otros países entraron a escena, todo comenzó a cambiar.

No obstante, todavía en 2006, en el I Clásico Mundial de Béisbol, aun cuando la fuga de talentos llevaba más de treinta años desangrando la pelota cubana, un conjunto de la Isla disputó la final del torneo con Japón y terminó de subcampeón. 

Muchas cosas cambiaron desde entonces. Por una parte, quienes organizan el WBC, Major League Baseball (MLB) entre ellos, le han otorgado mayor jerarquía al torneo, han propiciado que los jugadores lleguen al certamen mejor preparados, sobre todo los de la MLB, quienes se vieron fuera de forma en los primeros Clásicos. Por otra parte, la fuga de talentos ha debilitado en extremo al béisbol cubano. 

A lo anterior habría que sumar la torpeza del organismo deportivo de la Isla para conformar una selección sin mezclar la política, algo que sí saben hacer los otros regímenes totalitarios de la región, como Venezuela y Nicaragua, países donde existe una liga de béisbol profesional al modo capitalista, a diferencia de Cuba.

En Cuba ciertamente hay material de sobra para conformar una selección muy poderosa. Cuba solo es aventajada por República Dominicana y Venezuela, en cuanto a la cantidad de jugadores nacionales en Grandes Ligas. De manera que pudiera presentar una alineación con jugadores de la MLB en todas las posiciones y solo necesitaría algunos lanzadores de las ligas menores y de la liga japonesa. Con todos ellos se puede integrar un plantel para disputar la supremacía del béisbol con Estados Unidos, Japón, República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico y México. 

Pero esa es una asignatura pendiente. Como tantas cosas. El sueño de los aficionados cubanos de ver a un equipo así para el Clásico no pasa de ser una quimera. Después de tantos años llamándolos “desertores” y “traidores”, no se puede esperar que esos jugadores se sientan felices de integrar un seleccionado bajo la tutela de figuras afines al régimen. 

A juzgar por la plantilla de los equipos participantes en el VI Clásico, una final Estados Unidos-Japón, como sucedió en 2023, pudiera volverse a dar. Sería un banquete que disfrutaría toda la galaxia de aficionados al béisbol. 

Un enfrentamiento entre Shohei Ohtani y Aaron Judge en un 9º inning del partido decisivo, con el juego cerrado, implantaría récords de audiencia. Sin embargo, otros escenarios con sangre latina, que incluyan a República Dominicana o Venezuela, serían igualmente posibles. Y muy atractivos.

Aunque lo cierto es que los cubanos quisiéramos que se repitiera el duelo del primer Clásico, con el equipo Cuba en una final. Y olvidarnos de la política. 




Selección de Cuba en el VI Clásico Mundial de Béisbol 

  • Manager: Germán Mesa
  • Receptores: Omar Hernández, Andrys Pérez.
  • Infielders: Erisbel Arruebarruena, Yiddi Cappe, Yoan Moncada, Malcom Núñez, Alexei Ramírez, Alexander Vargas, Christian Rodríguez, Yoel Yanqui.
  • Outfielders: Alfredo Despaigne, Yoelkis Guibert, Leonel Moas, Roel Santos, Yoel Yanqui.
  • Lanzadores: Frank Álvarez, Emmanuel Chapman, Josimar Cousin, Daviel Hurtado, Denny Larrondo, Yoan Lopez, Raidel Martinez, Randy Martinez, Liván Moinelo, Darien Núñez, Julio Robaina, Osiel Rodriguez, Yariel Rodríguez, Luis Romero, Pedro Santos.