La ucronía en ‘Corazón azul’ de Miguel Coyula

En este texto, abordaremos el concepto de ucronía en la película Corazón Azul de Miguel Coyula. Analizaremos el concepto de “hombre nuevo” introducido por Che Guevara en los años 60. Luego, analizaremos el papel de esos dos conceptos en la película mediante la evolución y acciones de los personajes modificados genéticamente por el Proyecto Guevara y la compañía DNA21. 



Presentación de la película Corazón Azul y del concepto de Ucronía 

La película Corazón Azul de Miguel Coyula se estrenó́ en 2021 en el Festival Internacional de Cine de Moscú. Es una película de ciencia ficción en la que el personaje de Fidel Castro, que considera que la única manera de crear el hombre nuevo guevariano y salvar el socialismo, es modificar genéticamente a los fetos de madres embarazadas. 

A lo largo de la película seguimos la vida de 4 casos/seres que fueron genéticamente modificados por el proyecto Guevara DNA21. Este experimento fracasa, creando a individuos peligrosos que amenazan la sociedad cubana con el caos y la violencia. 

Un aspecto muy importante es lo que dice Miguel Coyula cuando comenta que su película necesita una gran implicación por parte del espectador. Nos dice que “Los puntos de giro y las revelaciones más importantes se narran con imágenes, y no es posible dialogar con el mundo de la película si no entras en ese registro no verbal”[1].

Esta película se basa en el concepto de ucronía. La ucronía es, según la RAE, una “reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos.” Para explicitar un poco más el concepto nos basamos en lo que dice el investigador José Manuel Ventura Rojas: 

El nombre de esta categoría del género de la Ciencia Ficción deriva del término “utopía”, y parte de postulados del tipo “¿qué hubiera pasado si…?”. […] La ucronía se centra en un punto de la historia donde todo bascula hacia diversas posibilidades: “¿qué hubiera pasado si Hitler hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial?”; o “¿qué hubiera pasado si el Sur hubiese ganado la Guerra de Secesión estadounidense?[2]

En efecto, Miguel Coyula modifica el pasado de Cuba y muestra las consecuencias de lo que hubiera sucedido si esas modificaciones genéticas hubieran tenido lugar, forzando al espectador a pensar esa inclusión en el pasado ficticio de Cuba. Esto lo hace al “utilizar muchas elipsis” y al “prestar atención a elementos narrativos que pueden aparecer un instante y solo ramificarse treinta minutos o hasta una hora más tarde”. 



El concepto guevariano del Hombre Nuevo: ¿Qué es? 

Che Guevara, compañero de Fidel Castro durante la Revolución Cubana, es considerado el gran impulsor en Cuba del “Hombre Nuevo” socialista. Luchó por la materialización de una nueva sociedad que dependiese de este hombre superior, sobre el cual ya no pesara formas de dominio alguno. 

Este hombre no debía considerarse como el instrumento de otros hombres. Por ello había que educar, formar, al individuo que haría posible el surgimiento de este nuevo mundo donde el marxismo fuera decisivo para la construcción de este ser. El hombre nuevo había de ser expresión de los pueblos y debía estar dispuesto a sacrificarlo todo por su patria, incluso su familia, en el cumplimiento del deber. 

En realidad, este concepto existía desde tiempos remotos. Con el término del Homo Novus, los antiguos romanos utilizaban este concepto para designar al ciudadano que era el primero de su familia con acceso a cargos y honores públicos, también se trataba de un ciudadano de calidad social superior. 

Sabemos que con la aparición de la corriente ideológica del Humanismo, el sitio del hombre en el universo estaba destinado a cambiar. Se proclama en este periodo la plena inserción del hombre en la vida terrenal y se reconoce su existencia como individuo. 

Carlos Marx retomó ese carácter humanista proyectando la creación de un “hombre nuevo”, un hombre superior, capaz de lograr una existencia plena. Este individuo que formaría parte de la sociedad comunista que permitiría el libre desarrollo pleno y armónico del ser humano. 

Podemos añadir que el hombre superior del nazismo fue igualmente se inspirado por este concepto, basándose en la teoría de Nietzsche que forjaba su pensamiento en la teoría de la selección natural de Darwin. Es decir, que solo los seres vivos más fuertes eran aquellos capaces de sobrevivir. Es esta parte de la historia la que Coyula integra a la historia de Cuba para hacer eco a lo que considera otra manifestación del totalitarismo: el castrismo. 

Durante un discurso en Argelia, el Che reconoció que su accionar estaba impregnado del pensamiento de la obra Los condenados de la tierra de Frantz Fanon, médico y escritor francés nacido en Martinica. Fanon fue uno de los fundadores del tercermundismo y formó parte de movimientos revolucionarios en África, e influenció también la causa latinoamericana. 

Es clave en esta obra el prólogo redactado por Jean-Paul Sartre, al proponer en esta introducción la defensa de la causa tercermundista y sobre todo el concepto del hombre nuevo. Sartre opinaba que el hombre nuevo debía utilizar la violencia como un acto profundamente redentor, leitmotiv presente también en los discursos del Che. 

El célebre argentino menciona el proyecto del Hombre Nuevo por primera vez en “El socialismo y el hombre en Cuba”, un texto enviado a Carlos Quijada, director de la revista Marcha en 1965, en el que escribió: “Para construir el comunismo simultáneamente con la base material hay que hacer un hombre nuevo”.

Para el Che y Castro, el Hombre Nuevo debía ajustarse a la nueva “moral socialista” definida por el dogma de Castro: Dentro de la revolución, todo, contra la revolución, nada

Estaban dispuestos a crear ellos mismos “el hombre del siglo XXI”; el hombre que según Fidel Castro debía ser a la imagen del Che, pero en realidad, como opina el periodista independiente cubano Roberto Álvarez Quiñones, crearon a hombres marginales destruidos por este sistema social, económico y moral. Hombres engañados por estas figuras mesiánicas que prometían una sociedad nueva. Pero el resultado es que surgió en Cuba un hombre nuevo que va más allá de la moral. Hoy, según Quiñones, el hombre nuevo cubano es el hombre delincuente, estafador, ladrón, un hombre antisocial sin escrúpulos.[3]



El análisis de los personajes y de su evolución al respecto del concepto de superhombre



Elena (Lynn Cruz).


Elena, la primera mujer 

Lynn Cruz interpreta el papel de Elena encarnando a un personaje complejo, polifacético, alguien que en realidad hubiese preferido vivir una vida normal. 

Elena abre y cierra la película. Ella es la niña del inicio que recibe el anillo circular en su dedo y la mujer que besa al líder del grupo al final; ambos comienzan y terminan juntos. 

El anillo circular es particularmente característico de su persona, el motivo del anillo es relaciona con un dibujo de David y también hace alusión a los círculos del infierno. 



El anillo de Elena.


Sus varias identidades surgen tras su anonimato inicial. Así, se descubre que ella es el segundo caso del proyecto DNA21, nacida en el mismo instituto que los demás, que se llama en realidad Mailin Gómez Cruz, nombre que figura en un carné de identidad en manos de los agentes que la buscan. 

La película utiliza la cédula de identidad real de la actriz solo para que uno de los agentes comente “esos datos son falsos” y que Elena es su “nombre de guerra”, mientras otro agente la llama “la niña linda del comandante”. 

Más tarde descubrimos que es la hija de Fidel Castro, durante la escena donde Elena hipnotiza y probablemente asesina a su madre. Elena emplea el mismo proceso mental para inmovilizar, congelar los cerebros de sus víctimas, con una mirada que parece electrificar o petrificar. Por eso los agentes dicen que ella es una mujer muy peligrosa, que no pueden mirarla a los ojos. 

Elena deja a su madre extendida y rígida en el lecho. Esto se relaciona con una escena anterior, donde de forma similar interactúa con el agente que quiere entrar a casa de David, dejándolo completamente desconectado e incapaz de moverse. 

Su encuentro con David en su casa subraya el misterio que ronda sobre la relación (ausente en pantalla) que pudo haber tenido con Tomás (Héctor Noas). Se presenta frente a David con la cámara de su padre, aduciendo que ella lo conoció, pero que él no va a volver. Además le comunica a David que Tomás no quería tener hijos, que simplemente aprendió a quererlo. 

Se puede suponer que Elena asesinó a Tomás para acercarse a su hijo, con quien sostendrá una conexión ambigua, simbolizando un referente, una madre que activa la caja de música y simultáneamente un objeto de deseo que se confirma con la relación sexual posterior.

Otro misterio ronda más allá de la comprensión literal. A lo largo de la película, se infiere que algo pasa con el vientre de Elena, a veces sangra al tacto. Esta zona de su cuerpo sigue siendo un misterio hasta la cita con el ginecólogo, en la que dice que está embarazada desde hace más o menos 20 años, y ella termina asesinando al ginecólogo (Gustavo Arcos) tras aducir que nadie puede ayudarla, ni siquiera Nicholas Fredersen (Jeff Pucillo), el científico que dirigió el proyecto DNA21. 

El cuerpo de Elena es una víctima directa de la ciencia. Carga en su vientre una hija, una entidad con la que puede estar en contacto, pero nunca llegamos a saber por qué no puede dar a luz. 

Elena es un personaje que vacila entre varios mundos, varias identidades, alguien que parece necesitar amor y al mismo tiempo es capaz de dar muestras de una gran crueldad.

En una escena está a punto de ser arrestada por un grupo de policías y al escaparse asesina a uno de los agentes, antes de desaparecer en la maleza y más adelante llegar a la calle donde se pone unas gafas y desaparece en la masa de peatones. Poco después sale apurada de un hotel, segundos antes de que este explote y mueran varias personas.



Elena y su madre.


Gracias al dibujo de David, Elena encuentra la casa de su madre Eugenia (María Cruz), quien le contará como desapareció de su vida. En medio de esta confusión, Elena se ve obligada a utilizar sus poderes mentales con su madre para conocer la identidad (no tan secreta) de su padre.

Después del asesinato, Elena escucha el llanto de un bebé y termina mamando el pecho de su madre muerta. Convirtiéndose en la niña que fue cuando desapareció, ella reencuentra la infancia que no tuvo. La niña que sigue viviendo en ella resurge cuando come el dulce casero de la vecina (Minerva Maseira), se chupa los dedos y mira el dibujo animado igual que una niña, en un proceso de total regresión psicológica.

A fin de cuentas, Elena vive un viaje iniciático hacia una marginalización total. Durante la escena climática, se infiere que el caso n°1 conocía la historia de Elena, pero dejó que ella la descubriera por sí misma. 


David y su evolución inconsciente 



David (Carlos Gronlier).


David, interpretado por Carlos Gronlier, es uno de los personajes principales de la película, cuya evolución es más evidente, porque lo seguimos desde su infancia en algunas escenas y después ya adulto en la mayor parte de la película. Además, el espectador es testigo de su toma de conciencia, al descubrir que su cuerpo y su mente pueden hacer cosas imposibles para la gente normal. 

A diferencia de Elena, por ejemplo, David descubre, simultáneamente con el espectador, que es capaz de engendrar el terror, el caos. A lo largo de la película, el personaje de David es llevado a su límite y pone en práctica una fuerza energética desconocida para él. 

Por ejemplo, tanto David como el espectador se dan cuenta de que probablemente asesinó a su madre por la fuerza de sus pensamientos: esta conexión se establece muchos años después, cuando asesina a su amiga Sofía (Gabriela Ramos). Molesto, mientras dibuja su retrato, David clava la punta del lápiz en la frente del dibujo y esto hace nacer una herida en la frente de Sofía, provocando su muerte casi instantánea.



Sofía (Gabriela Ramos) y David.


El espectador descubre cómo se develan gradualmente los poderes sobrehumanos de David. La película muestra cómo la evolución de David surge de manera inconsciente, hasta el momento en que empieza a controlar sus poderes. 

Esto nos regresa a la idea original. El estado socialista exigía a sus ciudadanos que tomaran conciencia: hacer todo lo posible para convertirse en el famoso “hombre nuevo”, tomando el control de sus vidas y sus actos a conciencia. Esto mismo parece pasar en la película con David. Aunque, detrás del control aparente de su vida, hay otros personajes modificados genéticamente que también lo influencian de forma extra verbal. Esto establece un paralelo con los hombres nuevos socialistas, detrás de los cuales existe también una figura de autoridad similar a Castro en su modo de ejercer influencias.

Un aspecto muy importante para el personaje de David en la película (y también para Diana) es el dibujo animado japonés que ven en varias escenas. El mismo pareciera servir de inspiración a David, ayudándolo a comprender sus poderes. En el caso de Diana, lleva a cabo lo que ven en el dibujo animado, algo que pudiera aparentar un fenómeno de masas, como si siguieran a un líder a través de la televisión y se dejaran influenciar por estas imágenes. 


Diana, la mujer guerrera



Diana (Mariana Alom).


El personaje de Diana Valdés, encarnado por Mariana Alom, aparece por primera vez durante la visita de David y su padre Tomás al psiquiatra (Fernando Pérez). Se presenta como una adolescente, hija del doctor, cuyo nombre aparecerá tangencialmente en el cartel de su desaparición, colgado en la calle durante una escena posterior. 

Durante la visita, Diana mira con David un dibujo animado japonés en el que una joven convierte sus brazos en sables y asesina a su padre. Otro personaje de este anime anuncia que se avecina una nueva era. El canal de televisión cambia a un noticiero con el obituario de Fidel Castro. 

Luego sabemos que Diana desapareció, cuando vemos el cartel, y solo reaparece ya adulta. Ella interviene en el asesinato de un hombre obeso (Carlos Massola) que está cortando un árbol. En esta escena se reproduce el guion del animado japonés que ella estaba mirando con David durante la visita, años atrás. Diana mata al hombre que está destruyendo el árbol como si encarnara el papel de la superheroína del animado. Es un personaje que experimenta los límites, y que, según ella misma dice, no se limita. Transgrede la moral y la ética para probar el placer del sufrimiento.



Hombre asesinado por Diana.





David dibuja la escena.


Diana es ahora la protagonista de un dibujo animado dirigido por el líder del grupo y así puede vivir aventuras con el superpoder de sus brazos, que le permite tener más rapidez en sus movimientos. El auge de su inmoralidad se encuentra en el momento de la agresión y del asesinato del militante de la CJC (Eric Morales). En un ambiente malsano, ella y el caso n°1 inducen al militante a erotizarse frente a su propia hermana, antes de asesinarlo. 



Diana y la hermana del militante (Camila Carballo).


Antes, exigen que graben un video de los dos. Inducida por su compañero, el caso n°1, Diana acaricia sensualmente el cuerpo de la hermana (Camila Carballo) para excitar al militante. Utiliza la perversión, la transgresión, para también vengarse del mundo que la castigó por su diferencia. 

Es un ser que permanece en la marginalidad que ya encarnaba desde su nacimiento. En realidad, es una mujer que no quiere vivir “una vida normal”, desea disfrutar las vías que le ofrece la marginalidad. 

Su padre, el psiquiatra Fernando, dice en una entrevista que, para él, el experimento fue un error, algo irreversible. 


El caso n°1, líder de una cofradía 



Caso #1 (Miguel Coyula).


El caso n°1, interpretado por el propio director de la película, Miguel Coyula, parece ser el personaje que dirige, directa o indirectamente, a las otras víctimas del experimento genético. A lo largo de la película, el espectador se da cuenta de que el caso n°1 es quien más conoce, domina y controla sus propios poderes. Además, el hecho de que no tenga nombre aumenta el efecto de que ese personaje sea poderosamente misterioso, con una identidad oculta como el verdadero tópico de los superhéroes, cuyo verdadero nombre nunca conocemos.

El caso n°1 se convierte en el líder de una especie de cofradía secreta o una microsociedad destinada a cambiar la manera de pensar de la sociedad cubana y liberar a las personas genéticamente modificadas de sus adversarios. Esta nueva sociedad no está claro de qué tipo de personas está compuesta, pero podemos imaginar que son seres vistos como marginales que quieren reclutar al mayor número de personas semejantes, o que son marginales también, sin ser necesariamente seres modificados genéticamente. 

Siendo el líder, el caso #1 convierte su visión en la de todos los miembros de la cofradía. Poco a poco, todos los personajes genéticamente modificados empiezan a querer vengarse contra su herencia no deseada: estar en contra del gobierno, incluso de la sociedad cubana entera. 

Sin embargo, el espectador solo puede imaginar con algunos indicios cuál es el objetivo de esas reuniones “secretas”, porque en realidad tanto su identidad como su rostro y sus objetivos parecen apenas esbozados. 

El caso n°1 parece observar a los personajes para estudiar si son capaces de llevar a cabo la misión sagrada de salvarlos de la sociedad “normal”. Esto lo vemos en el momento en que Diana mata al hombre que está cortando el árbol, el caso n°1 está escondido y la mira acechante. Y más adelante, cuando él elige a Diana para torturar y matar al militante y a su hermana, como si hubiera hecho una selección entre los miembros de la cofradía, resultando ella la más indicada para asumir ese papel. 

Podemos decir que, en comparación con David, sus poderes parecen más cerca de la telequinesia o de la psicoquinesia. Elena también posee poderes similares, pero de manipulación mental, gracias a su particular forma de mirar. Podemos pensar que fue el caso n°1 quien se los transmitió a ella. Pensamos en la escena en la que un agente (Eduardo Martínez) llega a casa de David preguntando por el paradero de su padre e insiste en entrar. 



La mirada de Elena.


Entonces Elena interviene y lo mira a los ojos de forma penetrante, para que desista. Más adelante en la película descubrimos que él ha perdido el juicio.

Ya hemos dicho que Elena tiene una herida en el vientre, incurable por medicina alguna, sin embargo, el caso n°1 parece tener la capacidad de calmar su herida, tranquilizarla, aunque solo de forma temporal. Y esto confirma el hecho de que el caso n°1 tiene poderes superiores a los demás.

Podemos hacer la comparación entre el caso n°1 y la imagen del hombre nuevo que soñaba Che Guevara, diciendo que los dos se oponen radicalmente. Guevara, en su cuaderno de viaje escribió: “El hombre nuevo ha de ser ajeno a toda expresión autoritaria”. 

Sin embargo, el caso n°1 parece aportar la tiranía, el caos, el terror y el autoritarismo, al asesinar a civiles, dirigiendo a sus compañeros hacia una vida de guerra en aras de la dominación o el exterminio de la especie humana cubana “normal”. 



Conclusión 

Para concluir, podemos decir que cada personaje tiene una evolución peculiar en la película, pero todos se agrupan con el mismo objetivo: ir en contra del régimen cubano y transformar la sociedad. 

Fidel Castro repetía que todos los niños cubanos debían ser como el Che, y este decía que el cambio debía nacer del pueblo. El experimento no resultó, quizá por la inestabilidad y pobreza del país. El hombre nuevo en Cuba acabó por convertirse en un ser disfuncional de forma inversa a la utopía. 

En la película, se observa el mismo proceso: los seres genéticamente modificados debían ser perfectos y salvar el país, mientras que en realidad destruyen y matan a todos los que se cruzan en sus caminos, sembrando el caos y el terror. Ellos quizá no son conscientes de lo que están haciendo, se creen justicieros, salvadores del mundo, y piensan que la gente que no les apoya no merece vivir. 

Según la interpretación de Coyula, Cuba fue el laboratorio de Fidel Castro para crear el hombre nuevo, pero, citando la película, concluimos que “la isla era demasiado pequeña para su sueño”. 

Lo que consiguió́ fue crear estos personajes marginales, formas de vida destinadas ser eliminadas como las cucarachas de la publicidad del exterminador Acydex. Como espectadoras de la película, no podemos evitar pensar que, por fortuna, el experimento se llevó a cabo en un país pequeño y no en una superpotencia como los Estados Unidos o la URSS. 

La manera en que la película muestra cómo Castro modeló a sus nuevos seres, modificándolos genéticamente, resulta inevitable compararla con el mito de Pigmalión. En efecto, el escultor creó su propia estatua de marfil para construir su ideal femenino: la mujer con la que se casaría. Castro quiso construir al hombre que iba a formar parte de la nueva sociedad. Pero la utopía se volvió distopía.





Notas:
[1] Aparicio, J. L. “Corazón azul”, una película mutante. Entrevista a Miguel Coyula, Rialta, 2021.
[2] Ventura Rojas, J. M. La ucronía y su interés para la historiaIsagogé, 0, 2003, p.35.
[3] Quiñones, Roberto Álvarez. ¿Y cómo es el “hombre nuevo”?Diario de Cuba (8 diciembre 2017).