Viajé a Los Angeles para presentar una ponencia en uno de esos congresos que los blancos norteamericanos se inventan para parecer menos blancos: “Primer Simposio Revolucionario de Justicia Social y Dignidad Literaria”.
Esta no es la novela de la Revolución
Capítulo 4
No sería de extrañar que esos oficiales ni siquiera supieran el nombre de Orlando Luis Pardo Lazo. Para ellos, el cubano que se llevaban en la patrulla era un Don Nadie, otro de los incontables don nadies que la Seguridad del Estado secuestraba a diario.
Esta no es la novela de la Revolución
Capítulo 3
Patio interior del Ministerio de Cultura. Patíbulo intimidatorio del Ministerio del Interior: espacios estériles para Orlando Luis, metáforas miserables del Ministerio de la Verdad.
Esta no es la novela de la Revolución
Capítulo 2
―Mica ―Orlando Luis le gritó a su vecina desde la cama, sin importarle que pudieran oír su grito al otro lado de la línea, en la redacción periodística de La Gaceta Intereconomía, NTN24 o Radio Martí―, diles que me mataron, por favor. Diles que ya me fui del país.
Esta no es la novela de la Revolución
Capítulo 1
«Le daba grima pensar en las hipócritas necrológicas online que después le dedicarían Yoani Sánchez y Dagoberto Valdés, por ejemplo. No quería verse convertido en otro mártir de mentiritas o en el nombre de una ONG en Washington DC que fuera a patrocinar el concurso cívico Orlando Luis Pardo Lazo in memoriam, con fondos del Departamento de Estado».
Uber Cuba 0109
Me pasa siempre con mi idioma natal, mi jerga de barrio, ese argot provinciano y puro de mi corazón. Con el español es así, no hay nada que hacer al respecto. Lenguaje de infancia. Íntimo, innato, inimitable.
Uber Cuba 0108
Me gustaría ver aquella peliculita setentosa por segunda vez. Me gustaría ser por segunda vez el niño de siete años aquel. Me sentía tan seguro, tan en casa, tan a salvo, tan inmortal.
Uber Cuba 0107
Por detrás del Buzz Westfall Justice Center, en el multimillonario distrito de Clayton que tanto me recuerda a mi adorado Washington D.C., exactamente en la esquina de las avenidas Carondelet y Bemiston, paró mi taxi José Daniel Ferrer en persona.









