Carta #14 a Donald Trump



Miami, 21 de febrero de 2026

Querido Donald:

Me recuerdas mucho a Fidel Castro.  Esa manera que tenía el asesino mayor de amenazar con un “no me hagan hablar”, mientras escondía siempre una verdad más grande que la más grande de las mentiras.  Same playbook, new dictator.

We’re talking to Cuba right now, and Marco Rubio is talking to Cuba right nowcuando al decirlo te vi abriendo las manitas como solo tú sabes hacer, supe que era verdad, del mismo modo que sabía que la negativa del gobierno cubano a dichos contactos era mentira. If it walks like a duck and quacks like a duck…  

Esta semana se supo que Marco Rubio charla con el nietísimo: Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de forma surprisingly friendly. There’s no political diatribes about the past. It’s about the future, un futuro que no exige cuentas, pues some Castro family members, including Raul Castro, might not be forced into exile under a deal with Trump, which would outrage Cuban exiles in Miami. Me pregunto ahora qué irán a decir los que siempre se han opuesto a un diálogo con el régimen. 

Nunca imaginé que las esperanzas del pueblo de Cuba cayeran en un cangrejo. 

My President, entiendo que tú actúes de esta manera.  Para ti el ser humano es ganado y es manifiesta tu admiración al poderoso, es más, creo al igual que Castro el mayor, lo que más anhelas es el poder personalista de Alejandro Magno, el mando codificado de Gengis Kan, el absolutismo monárquico de Luis XIV, la autoridad plebiscitaria de Bonaparte, la concentración ideológica de Mao Zedong, y la fusión Estado-Gobierno-Partido de Fidel Castro. 

Te gustan los hombres fuertes, te gustan los dictadores. Recuerda lo que decías de Maduro I’ve always said that Maduro is tough. This kid (Guaidó), nobody’s heard of him. Ahora el lugar de “Guaidó” podemos poner “María Corina”.

Donde me pierdo en la actitud de Marco, ¡nuestro Marco! Siempre predicando el fin de la dictadura, oponiéndose más que ninguno a un posible diálogo, negando cualquier validación de los Castro y sus secuaces, contándonos la historia de su abuelo como gestor de su pensamiento anticomunista, y ahora convertido en gestor de la misma política que rechazó duramente. 

El 17 de diciembre de 2014 Marco afirmó que: The White House has conceded everything and gained little… No commitment was made to truly open up the Internet. No commitment was made to allowing the establishment of political parties or even to begin the semblance of a transition to a democracy. Nuestro representante más cubano gritó que el giro obamista era profoundly disappointing y una victoria para el régimen cubano.

En 2015 sostuvo que Obama’s Cuba policy … is based on an illusion… and willfully ignorant of the way the world truly works, objetando, del mismo modo que lo hice yo, que el contacto económico y las relaciones diplomáticas condujesen a reformas democráticas en Cuba. Ese mismo año, en Nueva York, muy cerca de tu casa, my President, Marco criticó el acercamiento diciendo que Obama mostraba la preferencia por tratar con represores en lugar de con los oprimidos

Sumo y sigo. Marco no ha parado de atizar con dureza las políticas de Obama y la necesidad de eliminar al castrismo, y sin embargo, cuando le escuché decir: I think certainly their willingness to begin to open up in that regard is a possible way to move forward (…) It’s important that the Cuban people have more freedom, not just political freedom, but economic freedom as well, comprendí que siempre fue más político que cubano, incluso más político que estadounidense. In Florida we know: a leopard can’t change its spots — not even an alligator.

La clave está en: they don’t know how to make the everyday life of their people better without giving up power over the sectors they controlMy President, está claro, ¿quién mejor que aquellos que ya controlan todo en Cuba para convertirse en aliados fieles de los Estados Unidos?  Better the devil you know. 

La narrativa de los acuerdos sustituye la intervención directa, y siempre nos has dicho que a ti no te gustan las incursiones militares. Con este giro, tomas la delantera y con la presión económica fuerzas un pacto que garantiza cierta estabilidad y previsibilidad, sin abrir un vacío de poder que beneficie a China o Rusia. Deal with the devil, pay with your soul. Nada mal, my President, nada mal. 

Otro elemento nada despreciable es que una transición amparada por el castrismo y sus derivados nos garantiza que Cuba no solo limite su influencia en la izquierda latinoamericana e internacional, también señalaría a nuestros enemigos convirtiendo al castrismo en aliado, cómplice, amigo servil y un socio dócil para el nuevo orden mundial. Nada mal, my President, nada mal.

Voy un poco más allá. Tú, my President, has buscado siempre la estabilidad preservando e, incluso, cooptando a líderes autoritarios que puedan convertirse en useful idiots para nosotros en lugar de apostar por transiciones débiles que a la larga son impredecibles. Nunca ha sido la democracia un objetivo para ti, solo la fortaleza hegemónica de tu proyecto personal, aunque en el camino, let’s make America a shithole again. Una vez más: nada mal, my President, nada mal.

Pero the award goes to: nuestros representantes electos, tan vasallos y lameculos.  Me pregunto cómo reaccionará María Elvira Salazar, o Mario Díaz-Balart.  Me pregunto cómo tragará Carlos Giménez, tan duro en estos tiempos como blando fue en los anteriores. No saben nada, son nada. 

Me pregunto qué piensa José Daniel Ferrer, que siente Armando Valladares, como encaja esta noticia la madre de Orlando Zapata Tamayo.

Me pregunto si nuestro exilio, tan cobarde y pacato reaccionará con gallardía y exigirá que los culpables paguen y que las bondades de un futuro económico le sean negadas a quienes nos robaron un país.  

Me pregunto cómo despertaron hoy Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Osorbo, Saily Navarro y Félix, su padre.  Me pregunto qué estarán pensando los más de mil presos políticos de los que nadie habla. Me pregunto qué sienten los que el 11 de julio gritaron ¡Libertad! en nombre de todos nosotros.

Me pregunto si por una vez el cubano entienda que jamás hemos sido tomados en cuenta y que ni esta, ni ninguna otra administración nos ha respetado. Tanto querer cagarnos en los Castro para que ahora terminen, una vez más y de tu mano, my President, cagándose en nosotros.

Me pregunto si el exilio tendrá cojones de decirle a Marco Rubio traidor, como lo hicimos con Obama. 

Pero qué podemos esperar de un pueblo que casi nombra a Mia Khalifa presidenta por decir singao a Diaz Canel, el singao.  Qué podemos esperar de una nación cuyo primer icono es un falso cacique, Hatuey, que ni siquiera había nacido en la Isla; un pueblo que para ser independiente se dejó guiar por un general dominicano; un pueblo cuyo primer presidente forzó la intervención estadounidense en contra de las reticencias del propio Teddy Roosevelt; un pueblo que buscó sus referentes culturales en París o Madrid; un pueblo que santificó a un guerrillero asesino nacido en Argentina; un pueblo que vio en Lenin un paladín de las libertades; un pueblo que sacrificó a Martí en nombre de Bolívar… We never learn. 

En “El lobo, el bosque y el hombre nuevo”, el cuento de Senel Paz que da pie a la película Fresa y chocolate, Diego, el personaje homosexual alterado y rabioso, con patriotismo exacerbado, le dice a David, el joven militante comunista: “Entre una picha y la cubanía, la cubanía. Por nuestra inteligencia y el fruto de nuestro esfuerzo nos corresponde un espacio que siempre se nos niega.” Pero a los cubanos lo que nos gusta es el pingúo, el que nos la pueda meter hasta la garganta. 

Me pregunto si alguna vez dejaremos de, entre la picha y la cubanía, escoger la picha.

Hasta pronto, my President. Siempre…

Tu Jorge.


P.S.: El original en inglés de esta carta fue enviado al correo oficial del Presidente de los Estados Unidos.