Después de más de una década de concluida la Guerra de los Diez Años, los cubanos estaban deseosos de reanudar la contienda. En abril de 1893 surge una rebelión en Holguín, cuya noticia pronto llega a los Estados Unidos y más tarde, en noviembre, Periquito Pérez y Guillermón Moncada se alzan en armas.
Martí, quien había fundado un año antes el Partido Revolucionario Cubano, ya era una figura conocida por la prensa norteamericana y es buscado por los reporteros para que dé su opinión.
El 5 de mayo de 1893, se hallaba en Cayo Hueso organizando la guerra, cuando se le acerca un reportero para preguntarle[1] por lo que sucedía en la Isla. El periodista pertenecía al The State de Carolina del Sur, un periódico fundado en 1891 por dos hermanos cubanoamericanos: Narciso y Ambrosio González.
Los González eran nada menos que los hijos del general Ambrosio José González, nacido en Matanzas en 1818, quien se había unido en 1850 a Narciso López para derrocar al gobierno español y anexar a Cuba a los Estados Unidos.
Después de fracasada la rebelión y condenado a muerte el caudillo venezolano, Ambrosio se unió al Ejército Confederado en la Guerra de Secesión y allí alcanzó el grado de coronel. Narciso, su hijo, llamado así en honor a López, era el editor y administrador del periódico que publica la entrevista con Martí.
En sus declaraciones al periódico, el cubano da a entender que el alzamiento en Holguín de 1893 no había sido coordenado por el Partido Revolucionario Cubano, pero que sus hombres sí pertenecían a él.
En sus palabras, los cubanos, después de vivir tantos años en democracia, estaban listos para regresar a Cuba y fundar un “sistema de autogobierno en consonancia con el progreso americano”.
Vale entonces leer la entrevista que resume los objetivos principales del movimiento y que debería figurar en sus Obras completas.
Lo que quieren los cubanos. El señor Martí explica la política del Partido Revolucionario.
Cayo Hueso, Florida, 5 de mayo.
El señor José Martí, reconocido jefe del movimiento revolucionario cubano en este país, hablando de la situación en Cuba, dijo:
“Este movimiento no fue instigado por el partido. Los hombres que participan en él son miembros del partido que actúan independientemente. No se sabe si fue forzado por la vigilancia española o no, pero si Cuba lo sigue, el partido está dispuesto a respaldar el paso y brindarle toda la ayuda posible”.
¿Qué relación tiene el movimiento actual con su partido?
Supongo que diferentes columnas del ejército revolucionario fueron asignadas para reunirse en un momento y lugar determinados, y que una columna, de entre las muchas, de repente se vio frente a la necesidad de atender una emergencia sin tiempo para consultar a los demás cuerpos. Esa es la conexión que el partido tiene con este movimiento.
¿Cuáles son los propósitos del partido y las causas de su existencia?
El Partido Revolucionario Cubano no existe por un deseo ciego de independencia ni para promover, a finales del siglo XIX, una guerra de invasión en un país que no la desea, ni para reemplazar la colonia española por una república meramente nominal que se autodevore.
El carácter cubano es muy diferente de lo que creen los jueces superficiales. Errores inevitables en el levantamiento anterior escasamente preparado fue el primer paso que colocó al esclavo como hombre libre al lado de su amo, y en el cual las clases representativas no lograron inspirarse con el espíritu decisivo del momento y actuaron con confusión.
Los cubanos ya han sido bien preparados para la Democracia por diez años de guerra sin ayuda. Veinticinco años de exilio y de sostenerse por sí mismos participando activamente en los asuntos de gobiernos que gozan de libertad constitucional los preparan para el autogobierno.
El partido no perturbará al país sin atender a sus deseos. Por lo tanto, no hemos organizado expediciones.
Después de catorce años de esfuerzo diligente de los cubanos para asegurar un mínimo grado de gobierno propio, con el resultado de dos representantes en doscientos, la organización se hizo necesaria.
Un ejército de empleados españoles gobierna la Isla. Como conquistadores, todas las fortunas están en manos de los españoles, y muchos vicios son fomentados. El comercio de Cuba con España es obligado y exclusivo. La Isla está oprimida por impuestos escandalosos en todos los campos. El sufragio es solo simbólico. La prensa es libre únicamente cuando al gobierno le place que lo sea.
El pueblo está plenamente preparado para implantar un sistema de autogobierno en consonancia con el progreso americano y este es el objetivo del Partido Revolucionario.
Fuente:
[1] What the Cubans Want. Senor Marti Explains the policy of the revolutionary Party. The State, 13 de mayo de 1893, página 4.










