Sociedad

Roldán es nombre de cabrón

Saca el carné, al vuelo leo las letras DSE que aluden al órgano represivo que más miedo ha metido entre los cubanos y a mí, por primera vez, no me da nada.
No siento nada, estoy como el pollito del cuento que se metió una raya de cocaína y empezó a decir que no sentía nada.
A estas alturas del interrogatorio no siento ni las piernas, ni el corazón ni el salto en el estómago, yo no siento nada.

Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.

Hotel Roma

Desde la calle no se intuye que el bello y destartalado edificio del antiguo Hotel Roma en el centro de La Habana pueda albergar un bar con el mismo nombre. Menos aún puede sospecharse su increíble azotea, que domina casi un tercio de la ciudad vieja. La barra está abierta a todas horas, está permitido permanecer en el local aunque no se consuma.

Posconceptual

—¿Qué tipo de relación tienes con Cristina Rosas?
—¿Quién es Cristina Rosas? —pregunté, tratando de ganar tiempo y organizar mis ideas.
—Tú sabes muy bien quién es Cristina Rosas —respondió.

Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.

Las hienas del Capitolio

Supongo que en algún punto del trayecto, el reclutador se cansará de su labor de seducción y activará la fase combativa contra un nuevo elemento que se ha pasado al enemigo. Pura biopolítica, cuando el asunto de la posesión de un alma o un cuerpo culmina, toca ahora su erradicación.

Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.

Seres ridículamente enigmáticos con nombres simplones

Cuando en un programa de la televisión cubana, Razones de Cuba, dieron a conocer al mundo su trabajo para la policía política cubana, descubrí que la única ingenuidad de la que no había logrado desprenderme era esa que me hace ver aún hoy a los amigos como seres puros, nobles, incapaces de actos deleznables en mi contra.

Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.