Malditos de la postguerra



A lo largo de 32 años me he atribuido la responsabilidad de exhibir la obra de una respetable cantidad de artistas cubanos y extranjeros en mi casa-taller del Vedado: el Espacio Aglutinador (EA).

Desde su creación y durante los primeros cinco años trabajé como co-curadora con el artista Ezequiel Suárez y con el crítico, curador y escritor Orlando Hernández, contando además con la colaboración puntual de Gerardo Mosquera. 

Posteriormente, durante tres años, me apoyó en los eventos el artista René Quintana; y los años restantes, hasta el 2021, asumí la curaduría en solitario. 

No obstante, invité a desarrollar proyectos curatoriales de manera aleatoria en el EA a los críticos y curadores Eugenio Valdés, Magaly Espinosa, Giselle Victoria, Tamy Katz Freiman, Gerardo Mosquera, Elvia Rosa Castro, Coco Fusco y Rachel Weiss.

Mi labor como co-creadora y curadora en este recinto responde a la necesidad de expresarme sin ataduras, dentro de una dinámica enérgica —en ocasiones, necesariamente cáustica— orientada hacia una actitud rupturista, gesto genuino de mi personalidad.




Siempre he defendido y protegido a las Otras y los Otros: quienes no se encuentran a la vista —ya sea como presencia contemporánea o histórica— debido a tendencias revisionistas y a mecanismos castradores de la cultura cubana, tanto gubernamental como privada.

Entre las propuestas colectivas de carácter altruista que organicé con el objetivo de apoyar económicamente a artistas residentes fuera de La Habana —autodidactas, estudiantes y creadores marginados— destacan los experimentos 1 y 2 del Proyecto PERRO (Propuesta Experimental de Respuesta Rápida Organizada), realizados en 2007 y 2008, durante el período en que denominé a dicho espacio Aglutinador-Laboratorio. 

Otro evento significativo fue el MAM: Museo de Arte Maníaco, creado a inicios de 2012 y dedicado a artistas espirituales, metafísicos, inadaptados, irreverentes y outsiders.




Paralelamente a mi labor curatorial en el EA, no he cesado de producir mi obra artística, particularmente en las series: Absolut UtopíaAbsolut SandraAdorado WölfliExpresión Psicógena y Mangas Speeches

He realizado exposiciones personales y duales en el EA, así como intervenciones en eventos internacionales autogestionados. Desde 1997 hasta la fecha no he vuelto a exhibir en galerías ni centros culturales oficiales de Cuba.




Transito, con serenidad, persistencia y resistencia, por dos caminos que interactúan y se sitúan paralelamente al acontecer cultural oficial cubano: el de artista multidisciplinar y el de curadora.

La discriminación hacia mi labor como artista —que se intensificó a medida que el Espacio Aglutinador crecía de forma autónoma y acelerada— se convirtió en una sanción impuesta por no traicionar mis ideas ni abandonar este refugio de emancipación, dedicado a las artes y los artistas. Me considero por ello, una exiliada dentro de mi propia patria: una artista maldita.




Esta experiencia se enquistó en mi memoria y produjo un distanciamiento emocional. En 2012, Aglutinador se transformó en Aglutinador Country. En ese contexto realicé una performance para el Immigrant Movement International Project, organizado por la artista-activista Tania Bruguera, en la cual me autoproclamé emigrante en mi país natal cada vez que salía de mi casa: mi country

Visitaba instituciones culturales portando una camiseta con el nombre de cada institución y la inscripción: “Sandra Ceballos viaja al Centro Wifredo Lam. Consagración: acto de presencia”.

“Malditos de la postguerra” (MPG) fue un programa de exhibiciones concebido como homenaje a artistas discriminados. A lo largo de seis muestras se exhibieron documentos y obras de creadores cubanos —vivos o fallecidos, exiliados o residentes en la Isla— que durante décadas padecieron censura, críticas perniciosas (impresas y verbales), represión, amenazas, chantaje y el “olvido” como estrategia correctiva.




MPG fue una tentativa de extraer de las catacumbas nombres disonantes, sucesos y obras parcial o totalmente abortados de la historia del arte cubano. Es necesario señalar que, en años recientes, algunos de esos Otros han sido revalorizados y legitimados por especialistas y curadores vinculados a instituciones oficiales, quienes han arriesgado su posición profesional para defender propuestas y artistas antes marginados.




La inauguración estuvo a cargo de Juan Sí González, con la muestra 1988: Proyecto G, acompañada por un documental de Coco Fusco y extensa documentación de acciones realizadas en La Habana por varios artistas y colaboradores. 

Le siguieron exposiciones como OmniZonaFranca, un arte necesarioCrónicas y evidencias, con obras de Ángel Delgado y Alberto Casado; Desde las catacumbasExilio: outside pero inside too; y finalmente Resistiendo al desalojo, que reunió a Antonia Eíriz, Tania Bruguera y Ezequiel Suárez.




MPG se propuso restaurar fragmentos de una historia cultural apenas promulgada, de la que poco se habla: escenarios enervantes del pasado donde solo permanecen las huellas impresas en el espacio y en algunas memorias, mientras otros intentan borrarlas o reescribirlas como paradigma.

Malditos de la postguerra fue, una vez más, otro disparo desde el Espacio Aglutinador.