Viaje al país de los blancos, de Ousman Umar.
No leo libros de autoayuda, novelas policiales, ni memorias de personajes que cuentan su historia.
Prefiero a los clásicos, a los “raros y valiosos” y algún cuaderno de poemas o una colección de relatos, pues hay mucho artificio, mercadeo y textos por encargo en la literatura de principios del XXI, más interesada en vender que en promover a escritores creativos y cultivar la espiritualidad de los lectores.
Viaje al país de los blancos, de Ousman Umar, editado en 2019 por Plaza Janés en España, es un libro sin artificios que narra el viaje hacia Europa de un adolescente de la tribu wala (de Ghana), que sobrevivió y decidió “contar esta historia hasta que no haya más historias como esta que contar”.
El azaroso viaje de Ousman, más que una historia, es el relato épico y a veces patético de las andanzas del autor y otros jóvenes ingenuos de países del África Subsahariana que deciden irse al “país de los blancos” (Europa), sin imaginar los riesgos de la travesía por selvas, desiertos, aldeas y ciudades, donde pactan con los traficantes de personas y trabajan para sobrevivir y costearse la estancia en Libia, Túnez, Argelia, Marruecos o Mauritania, acosados por la policía, el hambre, la discriminación y la incertidumbre.
Aquel hombre se quedó sentado. Solo. En medio de las dunas del desierto. Llevábamos ya varios días caminando… No teníamos comida ni agua. El viento soplaba, el aire quemaba al respirar. “Seguid sin mí”, dijo.
Así comienza este libro de 222 páginas estructurado en siete capítulos: El camino del infierno, Ciudad de los sinkers, La sangre de un negro es peor que la de un perro, En busca del salto, La ciudad de la mafia, Polvo en medio del océano, El paraíso era esto. Cuenta, además, con el epílogo “Alimentando mentes” y con una nota final:
Soy consciente de que mi caso es una excepción… He tenido suerte y se la quiero devolver a todos los niños y niñas de mi país, dándoles herramientas para que puedan decidir su futuro… con educación e información.
Ousman Umar, tras llegar a una de las Islas de Canarias, fue acogido por una familia de Barcelona donde estudió y fundó la ONG llamada Nasco Feeding Minds, la cual gestiona miles de aulas con ordenadores para cultivar la mente y evitar la emigración.
Más que reseñar el libro Viaje al país de los blancos, solo voy a estimular su lectura. A mí me impactó su prosa limpia y sencilla, las descripciones precisas, entre poéticas, desgarradas y agudas, al pintar travesías y horrores sin sensiblería ni victimismo.
La selva, el desierto, el mar, la muerte, los traficantes, los policías y otros seres miserables o solidarios pueblan las páginas de esta odisea contemporánea que, por cotidiana, pasa desapercibida para las élites de África, los burócratas de la ONU, las Fundaciones de George Soros, de Bill Gates y la casta burocrática que rige a la Unión Europea, cuyas normativas acogen a los parias del sur con máscara humanitaria y fines políticos.











