Iván Daniel Calás lleva en su ADN maneras de la Generación Z: conectado a internet, acostumbrado a las cámaras; pero su vida está marcada también por Aquel en el que ha creído y el lugar donde nació. Ser un cristiano en la Cuba totalitaria del siglo XXI añade retos al lógico paso por la adolescencia y los primeros peldaños en la juventud.
Desde los 15 años, Calás conduce Voz de Verdad, uno de los canales de YouTube que postean contenido conservador con mayor cantidad de seguidores dentro de la Isla. Nada de lo que he dicho en la oración anterior es menor.
Significa, primero que todo, que produce contenido con una filosofía en las antípodas a la que oficialmente acepta el Estado y que filma, edita y sube videos en medio de masivos apagones e inestabilidad en el servicio de telecomunicaciones. Es parte del cambio cultural que vive Cuba hoy.
A la vez que lidera dentro de su iglesia bautista en La Habana a jóvenes, Calás se ha convertido en una suerte de profeta digital que, en la ola de la paulatina penetración de internet en la Isla, rompe la narrativa que el castrismo cuida como oro. Se convirtió en una de las voces políticas independientes de mayor alcance en la Isla y también pasó a ser un objetivo de la policía política.
Por ello salió a España a finales de marzo de este año; engrosando la larga lista del exilio cubano.
¿Qué es Voz de Verdad? ¿Cuándo y cómo nació?
Crecí viendo y tocando cámaras, me gustaba grabar e “inventar” en las computadoras. Estaba fuertemente influenciado por el estilo de comunicación de los youtubers sudamericanos famosos. Algunos hermanos me dieron la sugerencia de que hiciera “videos cristianos” para alcanzar a jóvenes y con ese objetivo, en 2017-2018, nació Voz de Verdad, un joven alcanzando a otros jóvenes. Tenía 15 años.
Como es natural, mi carácter fue cambiando y mi fe creciendo. Vivir en Cuba, es algo “anormal”. Me explico: cualquier joven creador de contenido cristiano en América o Europa nunca va a chocar con los muros que uno se encuentra aquí, solo por hacer declaraciones bíblicas.
Hablar de temas como el aborto y sexualidad es “peligroso” porque, aunque lo hagas desde una perspectiva bíblica, quieras o no estás yendo contra la narrativa estatal. Agrupar a jóvenes a través de redes sociales o presencialmente es “extremadamente peligroso” en Cuba.
Cuestionar, desde la Palabra de Dios, leyes como la Constitución de 2019 o el Código de Familias 2022, no solo es peligroso. A la luz de, por ejemplo, la Ley de Comunicación en Cuba, es ilegal.
¿Mi contenido es político? No per se. Mi objetivo es contarle a mi generación sobre Jesucristo, pero es difícil ser iglesia y mirar hacia otro lado.
¿Qué retos vive un joven cristiano en Cuba hoy?
Ser cristiano en Cuba es un reto. O, como decimos los cubanos, “una lucha” diaria. Siendo joven, más.
En el caso de los varones, luego de que terminas la educación preuniversitaria te enfrentas, en mi opinión, a los peores meses o años de tu vida: el Servicio Militar Obligatorio (SMO).
Para muchos jóvenes cristianos, disparar o solo tocar un arma de fuego, es deshonrar a Dios. En el “verde”, como se le llama coloquialmente al SMO, sí o sí, seas cristiano o no, debes disparar mínimo dos cartuchos de balas reales.
En las primeras semanas me amenazaron de forma sutil. Luego decían que me iban a “meter la …” si seguía publicando material en el canal de YouTube. Me preguntaban insistentemente si no podía borrar el canal.
En interrogatorios de la Contrainteligencia Militar (CIM) me preguntaban por qué hablaba de temas sociales, por qué me llamaba Voz de Verdad, que eso podría dar a entender que todo lo demás era mentira.
Tiempo después, le dijeron a los amigos que tenía ahí que yo era —preste atención a las palabras de los años 1960— el “cabecilla” de una campaña en contra del Código de Familia (que inoculaba ideología de género en el cuerpo legal nacional); que no se relacionaran conmigo; que, si yo seguía haciendo esa campaña, podría ir a un tribunal militar.
Algunos de los “amigos” se alejaron, porque era “peligroso”, porque ellos tampoco querían ir a un tribunal militar.
Los creyentes, ¿deben preocuparse por lo que ocurre bajo un régimen totalitario?
Hay que entender que los creyentes son diferentes. La teología y tradiciones que los rodean y enseñan también son diferentes. En Cuba han intentado enseñarnos que el cristiano “no se mete en política”.
Gracias a Dios, cada vez más denominaciones y líderes descartan esa idea errada. Por supuesto, la lucha del cristiano “no es contra carne ni sangre”. Yo sostengo esto. Aquí hay una guerra espiritual y nosotros no somos un partido político.
Ahora, eso no debe ser una excusa para despreocuparse de la sociedad. Jesús nos llama a todo lo contrario. Todo el ministerio de Jesús y de los primeros cristianos se desarrolló con personas que sufrían (o se beneficiaban) de un sistema parecido en algunos factores. Jesús no levantó la espada, pero tampoco se postró ante César.
Hay un momento especial en los Evangelios donde Jesús le llama zorra a Herodes. Una pregunta interesante para los cristianos cubanos sería: ¿hacer eso está bien?
Nadie te dirá que está mal. Entonces, ¿está mal hoy?
Es algo para pensar.
En uno de tus últimos cumpleaños recibiste una citación de la policía política…
Sí. El 7 de septiembre del 2023, el mismo día que cumplía mis 20 años, recibí la citación para una “entrevista” del Departamento de la Seguridad del Estado (la policía política), que en realidad fue un interrogatorio.
Se burlaron en mi cara, diciendo que permitirme orar antes de comenzar era una evidencia de la Libertad Religiosa en Cuba. También se mofaron de haberme citado el día de mi cumpleaños.
Estaban preocupados de supuestas relaciones con una lista larga de pastores. Mi tesis es que el pastorado y la comunicación son, en mi opinión, la “amenaza” más grande para ellos dentro de la iglesia evangélica. Es decir, si el pastorado (adultos y ancianos) se une con la comunicación (principalmente, jóvenes) alcanzan una gran capacidad de convocación.
Es por eso que, de formas muy extrañas y a escondidas, han intentado fracturar las relaciones intergeneracionales. Pero no pueden parar lo que hace el Espíritu de Dios uniendo a los miembros la iglesia, sean de la edad que sean.
El resumen de aquel interrogatorio fue una amenaza verbal, repetida varias veces, de que podría ir a prisión si me expresaba en contra de las autoridades.
A través de tu arte como fotógrafo y videasta has producido series como Navidad en Cuba, donde entrevistas a cubanos de a pie en las empobrecidas calles de La Habana sobre la vida en la Isla. ¿Por qué decidiste hacerla?
La serie Navidad en La Habana tiene dos propósitos. Primero: predicar a Cristo, contextualizando a través de la realidad desgarradora de Cuba. Segundo: hacer pensar a los cubanos. Creo que nos han arrebatado eso: pensar, analizar, detenerse a meditar y tener criterio propio.
¿Cómo crees que las redes sociales han ayudado a que sectores como el cristiano (marginado del centralizado sistema de medios cubanos) pueda encontrar una vía de expresión?
Las redes sociales han sido una alternativa para la iglesia cubana y la prueba está en los números: casi todos los creadores de contenido cristiano y las iglesias que llevan años en las redes sociales, tienen un alcance grandísimo.
Las redes no solo se han convertido en un medio de evangelismo. También son la plataforma para mostrar la acción social de la iglesia y, en muchísimos casos, como medio de comunicación para notas oficiales de las diferentes denominaciones.
No podemos olvidar que plataformas como Facebook, Instagram y X, han permitido la denuncia directa cuando algún pastor o líder ha necesitado protección mediática. Ejemplos hay muchísimos.
¿Por qué una Cuba futura debería regresar a su historia como nación cristiana?
Nos han vendido una Cuba atea o sincrética, pero así no era Cuba antes de 1959.
Cuba era profundamente católica y en la primera mitad del siglo XX la comunidad protestante evangélica creció significativamente. Cuba, que es más que “la yerba que pisan nuestras plantas”, como dijo José Martí, son los cubanos. Y los cubanos necesitan recuperar algo que se les fue arrebatado por la doctrina marxista: la espiritualidad.
Los cubanos necesitan a Cristo. ¡Y estamos trabajando para eso!










