El alzamiento de Lajas: nuevas declaraciones de Martí en el periódico ‘The State’

El 13 de mayo de 1893, cuando José Martí se pronunció sobre el alzamiento que acababa de ocurrir en Cuba, las noticias disponibles eran escasas.[1]

Algunas llegaban a los Estados Unidos a bordo de los buques de pasajeros procedentes de la Isla; otras, por cablegramas directamente a la Florida. En ese contexto, un periódico de Carolina del Sur, el News and Courier de Charleston, publicó —un mes después de que The State publicara la entrevista con Martí— que los reporteros buscaban ahora una explicación a otro estallido armado que se había producido en Cuba, esta vez, en Villa Clara. 

El 15 de noviembre de 1893, el News and Courier publicó una nota titulada “The Cuban Fiasco” (“El fracaso cubano”), en la que se narra cómo los reporteros acudieron al vapor Yumura (¿Yumurí?), recién llegado de la Isla a Nueva York, sin obtener información sustancial: el capitán les comunicó que él no sabía nada de la revolución, que “aquí tienen noticias más frescas que las que tengo yo”. 

No obstante, entre los periódicos que transportaba el vapor, los reporteros hallaron algunas notas que describían la nueva insurrección como un movimiento “espontáneo” protagonizado por un “pequeño grupo de revolucionarios en toda la isla”. 

¿Quiénes eran los nuevos insurgentes? El reportero del News and Courier cita a Martí, a quien al parecer visitó esa mañana en su oficina de 120 Front Street, en Manhattan, ya que afirma: “El general José Martí, editor de Patria y líder del Partido Revolucionario en Cuba, fue visto en su oficina esta mañana. Acabó de recibir el siguiente despacho por cable en referencia al levantamiento reportado en esa isla: Cayo Hueso, noviembre 13, sigue la persecución en contra del grupo de Esquierra [sic] y otros. Condición crítica”.

El reportero agrega que Martí había recibido asimismo otro cablegrama de la Florida con el siguiente texto: “Gran reunión de simpatizantes y mucho entusiasmo.”[2]

¿De qué alzamiento se trata, entonces? 

Con toda certeza, del protagonizado por Higinio Ezquerra Rodríguez y un grupo de villaclareños el 4 de noviembre de 1893, en Santa Isabel de las Lajas. Desde que ocurrió, este alzamiento recibió considerable atención por parte de los partidarios del gobierno colonial, quienes lo atribuyeron a otro intento desesperado de los independentistas de arrastrar a Cuba hacia una guerra innecesaria. 

Manuel Sanguily —quien había combatido en la Guerra de los Diez Años y publicaba entonces el folletín Hojas literarias— habló del suceso apenas días después de terminar, el 30 de noviembre de 1893. En su artículo, cita a varios periódicos, entre ellos La Unión Constitucional, el órgano de los conservadores, y analiza el papel que le atribuían a Martí y al exilio en aquella intentona. 

Según su relato, dos partidas de alrededor de sesenta hombres fueron incorporando voluntarios en los alrededores de Las Lajas y Ranchuelo, hasta ser sorprendidas por un grupo de guardias civiles y guerrilleros al servicio de España. Tras el enfrentamiento, que dejó varios heridos y dos muertos, el resto de los revolucionarios huyó al monte o se entregó.

Lo más destacado del artículo de Sanguily es que analiza, in situ y casi en tiempo real, las explicaciones que ofrecieron los distintos periódicos sobre la insurrección. Los conservadores consideraban que había sido instigada por la propaganda independentista, mientras que periódicos como El Oriente de San Antonio de los Baños la atribuían a los “conservadores para asustar al gobierno y al país, haciendo creer que tales resultados —y no otros— serían los que darían de sí las reformas y la propaganda de sus favorecedores”. 

Por “reformas” se aludía a las impulsadas por Antonio Maura y Montaner (1853-1925), en junio de 1893, con las que el ministro español pretendía otorgar mayor autonomía a la administración interna y ampliar la participación política de los cubanos. 

Sanguily añade que La Unión Constitucional atribuyó el alzamiento tanto a la propaganda autonomista-reformista como a “las órdenes del Partido Revolucionario cubano constituido por los emigrados bajo la dirección de D. José Martí” y transcribe la pregunta retórica que formulaba ese periódico conservador: 

¿Cómo la emigración de Tampa le dio tanta [importancia] que en un suplemento del periódico Cuba publicó en el 7 de noviembre un manifiesto muy alarmante, que comienza diciendo, “Cuba en su puesto. La emigración de Tampa en su puesto también” y termina con la copia de un telegrama recibido a las cuatro y media de la tarde de aquel mismo día, en que su jefe Martí dice: “Están levantados Zayas, Esquerro [sic], Rosas, Cienfuegos Mora; Santa Clara no faltará. No fallen ustedes”? Por cierto, en ese manifiesto […] se hace un llamamiento a la guerra que dice comenzada. (467, puntos suspensivos y énfasis original)[3]

Sanguily, al parecer, era de la misma opinión. Sostiene en su artículo que este nuevo alzamiento pudo estar en “íntima relación y dependencia” con la organización fundada por Martí en los Estados Unidos, dado que él mismo había recibido un suelto del periódico El Porvenir de Nueva York titulado “El templo de Jano” que así lo señalaba. 

En dicho suelto, si bien se consigna que Martí “se lava las manos del desastre de las Cruces y dice que no ha tenido parte, ni ha ordenado aquel pronunciamiento”, se sostiene que el movimiento fue “fruto de su propaganda” (468).

Hasta aquí los datos más relevantes en torno al levantamiento de Las Lajas y a la percepción contemporánea del papel desempeñado por El Delegado en dicha intentona. Como señalé en el artículo anterior, Martí reconoció una vinculación parcial del Partido Revolucionario Cubano con los hechos que se sucedieron en mayo de 1893 en Holguín. 

Quienes se alzaron entonces eran miembros de su organización, aunque habían actuado sin su consentimiento. Sobre la nueva intentona, sin embargo, las cosas parecen diferentes. Estaba al tanto de los resultados del movimiento. Había recibido en su oficina un telegrama que le informaba de la suerte corrida por sus integrantes y Ezquerra. Sin embargo, como afirma en una segunda entrevista que publicó The State, el 16 de noviembre de 1893, él no tuvo nada que ver con ella. 

La segunda entrevista, publicada también por los hermanos Narciso y Ambrosio Gonzales en The State de Carolina del Sur, ofrece mayores detalles sobre su pensamiento y lo que conocemos como el “alzamiento de Lajas”. 

Su título es elocuente: “El general Martí dice que el reciente levantamiento fue prematuro e imprudente”. Al igual que la declaración que di a conocer en el artículo anterior, esta entrevista es también inédita y, como puede verse en ella, Martí culpa del alzamiento al mismo gobierno español.[4]



“Patriotas cubanos mal aconsejados”, dice el general Martí[5]

Nueva York, 16 de noviembre.

El general José Martí, representante del partido Independiente de Cuba en los Estados Unidos, recibió hoy un despacho que indica que la rebelión cubana ha terminado y que los insurgentes se han rendido. El general Martí, cuando se le preguntó cuál fue la causa principal de la rebelión, dijo:

“La revolución populista republicana, que está formada por cubanos en los Estados Unidos y en otros lugares, si bien no reniega de su responsabilidad en preparar la isla para una rebelión con fines republicanos y de prestar ayuda a un movimiento revolucionario espontáneo, no ha sido parte en el actual levantamiento. Parece, de hecho, que su nombre y autoridad han sido vergonzosamente abusados, y el entusiasmo de los cubanos honrados fue traicioneramente aprovechado para servir al propósito del partido político español, que es el único responsable de este problema”.

“Por cartas y cablegramas que acaban de llegar se prueba que un puñado de cubanos honrados fue instado a rebelarse en contra del consejo expreso del partido republicano, por la apremiante instigación de los españoles, conocidos en esa provincia por ser los más hábiles defensores del activo sistema militar”.

“El resultado de la rebelión”, dijo él, “sin duda enseñará a los españoles la necesidad de mantener la isla bajo estricta regla militar. Mis cablegramas me informan que de los que tomaron las armas en la población de Las Lajas, trece hombres se han rendido, diez han sido capturados y dos han muerto en la lucha”.






Notas:
[1] What the Cubans Want. Senor Marti Explains the policy of the revolutionary PartyThe State, 13 mayo 1893, p. 4.
[2] The Cuban fiasco. Charleston. News and Courier. 15 noviembre 1893, p. 1.
[3] Sanguily, Manuel. “El alzamiento de Lajas”. Hojas literarias. 1, vol. 2. Núm. 4. 30 noviembre 1893, pp. 455-473.
[4] “Misguided Cuban Patriots”, Gen. Marti SaysThe State, 19 noviembre 1893, p. 2.
[5] Traducción de Hypermedia Magazine.