Nota al Instituto de la Música y el Ministerio de Cultura

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X Alfonso.

Nací en 1972, en Luyanó, en Mangos 208, un barrio humilde. Mi bisabuela era hija de esclavos. Con más de medio siglo a cuestas, no me vengan con cuentos ni con campañitas oficiales de discursos vacíos como el final de su nota, que reproduzco tal cual: “La Revolución y sus instituciones están y estarán siempre al servicio del pueblo y no permitirán que hechos como este queden impunes. Su profundo compromiso con la igualdad y la justicia social es inconmovible”. 

Dejemos la frase ahí, que volveré a ella más adelante.

El 26 de diciembre, Kevin y dos amigas fueron a Fábrica. En la puerta, nuestro personal de seguridad no los dejó pasar, mencionando el derecho de admisión sin dar explicación alguna. Para estos muchachos fue frustrante y lo entiendo perfectamente porque lo he vivido en carne propia. 

Días después, el 30 de diciembre, Kevin publica el incidente y Yuliet lo comparte en apoyo. Me llega la información y automáticamente llamo al responsable para pedir una explicación. Me detalla lo ocurrido, obtengo el contacto de Kevin y lo localizo. 

Lo primero que hice fue disculparme. Luego le expliqué: lo confundieron con una persona que ha estado cartereando al público asistente a FAC y, por precaución, no lo dejaron entrar. 

Fatal la equivocación. Fatal todo. Todo mal. Porque el muchacho pagó por una serie de eventos que hace años hemos vivido en FAC y lo lamentamos profundamente. Él entendió el malentendido y me habló que le encanta la FAC, cosa que le agradecí y nuevamente me disculpé.

Aclaro algo importante: el derecho de admisión en FAC se utiliza única y exclusivamente para evitar el acceso a personas con incidencias delictivas en el propio espacio. Ya sea por robos, asedios, faltas de respeto al público o al personal. O cuando llegan en evidente estado de embriaguez o drogados, poniendo en riesgo la seguridad del resto. 

Muchas veces, estas personas se quedan fuera, causando molestias al público, ofreciendo drogas o sexo. Lo hemos reportado repetidamente a las instituciones, que nunca han tomado cartas en el asunto y nos toca lidiar con ello como si fuera “normal”. De la puerta hacia afuera no tenemos potestad para enfrentar un fenómeno que no hemos creado.

Ahora, la nota oficial difundida en todos sus medios dice: “Hemos conocido hace unas horas de la absurda utilización del derecho de admisión para impedir a un joven cubano y sus acompañantes el acceso a la institución Fábrica de Arte Cubano”. 

Para la memoria corta: la “absurda utilización del derecho de admisión” es lo que muchos vivimos durante años a la edad de Kevin. Nos negaban la entrada a hoteles por ser cubanos, a círculos sociales de playa en las vacaciones de mi adolescencia, a tiendas para extranjeros, a espacios donde solo se entraba siendo familiar de un militar. La lista es larga. 

Y no hay que ir tan lejos: hoy, 1 de enero de 2026, la realidad nos niega el acceso a lo necesario para sobrevivir porque se vende en una moneda que no ganamos, una decisión tomada por las mismas instituciones que ahora repiten que “su profundo compromiso con la igualdad y la justicia social es inconmovible”.

La campaña oficial intenta desacreditar a FAC, acusándonos de “racistas”. Es surrealista. No voy a entrar en ese juego, porque solo mencionarlo le da importancia. Y a Kevin se lo dije desde el inicio: “Esto no va de racismo, mi hermano”.

Somos una espina en el zapato del Ministerio de Cultura, desde julio de 2018. Cada semana es lidiar con absurdos, censuras y falta de diálogo. Muchos artistas saben de lo que estoy hablando. No ha sido fácil, ni lo será. Tienen el poder para cerrar físicamente este local, pero no podrán apagar lo que es este proyecto, ni las voces de quienes estamos involucrados. 

En resumen: entre el malentendido, la campaña oficial falsa de discriminación, los comentarios fascistas de perfiles sin foto, los que no saben qué es FAC ni han puesto un pie aquí, pero gritan “¡Cierren FAC!”, los buscadores de likes, los que publican titulares sin investigar, el mal periodismo, los censores del arte, los verdaderos racistas, los que niegan la libertad de expresión, todos ellos han mostrado una vez más lo rota que está nuestra sociedad y el daño que le han hecho. 

Y a los que se atrevieron a hablar mal de mis padres, les deseo lo peor.

No obstante, y positivamente, a todos los fabricantes de arte, artistas, seguidores inseparables y trabajadores de FAC, les deseo un año nuevo lleno de esperanza y luz. 

La necesitamos.



Comunicado de la Fábrica de Arte Cubano (FAC) ante acusaciones de discriminación

Fábrica de Arte Cubano (FAC) rechaza categóricamente las acusaciones de supuesta discriminación difundidas por el Instituto Cubano de la Música, otras instituciones y medios oficiales. 

Estas afirmaciones son falsas, bochornosas y resultan especialmente dolorosas para un proyecto que, desde su fundación, se ha caracterizado por promover la inclusión, la diversidad y la unión a través del arte. 

Lamentamos profundamente que quienes suscriben ese comunicado difamatorio –los mismos funcionarios que en reiteradas ocasiones han intentado censurar nuestras propuestas– recurran ahora a este ataque mediático. 

FAC es un proyecto cultural independiente y autónomo, gestionado por artistas, que desde sus inicios ha sido un espacio alternativo de libertad creativa en Cuba. Al parecer, esto nos ha convertido en una “piedra en el zapato” para ciertos sectores institucionales que pretenden controlar la expresión cultural.

Resulta revelador que esta campaña de descrédito se intensifique justo después de que FAC decidiera rendir homenaje a Celia Cruz –una artista cubana, mujer y negra de trascendencia mundial– en el centenario de su nacimiento. En lugar de apoyar este merecido tributo a una de nuestras figuras culturales más icónicas, autoridades culturales optaron por censurarlo a última hora. 

Es lamentable que, acto seguido, intenten desacreditarnos con falsos pretextos, cuando el verdadero trasfondo de su molestia es que FAC siga siendo un espacio independiente que celebra sin miedo la cultura cubana en toda su riqueza. 

Rechazamos enérgicamente estas maniobras, cuyo objetivo pareciera ser forzar el cierre de nuestro proyecto.

Queremos aclarar que FAC, como proyecto independiente, no cuenta con un local propio. Debemos operar en un inmueble estatal por requerimientos legales, bajo la tutela administrativa de una institución cultural. Dicha institución es la que percibe los ingresos de la taquilla de FAC. Esa es la única relación institucional que tenemos.

La autosostenibilidad financiera de FAC depende exclusivamente del esfuerzo de sus miembros y de la colaboración de actores privados. Ninguna institución sufraga nuestros gastos operativos. Absolutamente todo, desde el más insignificante bombillo hasta los equipos de luz y sonido más sofisticados, ha sido adquirido por el director de FAC, el artista X Alfonso, con fondos propios (muchas veces recurriendo a deudas personales) y por los negocios privados existentes en FAC, sin apoyo gubernamental alguno.

Lejos de ser un espacio de exclusión, FAC se enorgullece de ser un espacio inclusivo de creación y servicio comunitario. A continuación, algunos hechos que demuestran nuestro compromiso social y cultural:

Empleo y sustento: FAC da empleo directo a más de 300 trabajadores cubanos, beneficiando a igual número de familias.

Formación y comunidad: Cada año, FAC ofrece talleres artísticos gratuitos para miles de niños, niñas y jóvenes de la comunidad, especialmente durante los veranos, promoviendo la educación artística. Además, promueve a lo largo de todo el año talleres/seminarios en las diferentes manifestaciones artísticas y de apoyo al emprendimiento igualmente gratuitos.

Música en vivo: Programamos y producimos más de 288 conciertos al año, que brindan escenario a más de 2,000 artistas (en su mayoría jóvenes talentos y estilos musicales que antes no tenían espacio en la isla).

Artes visuales: Organizamos más de 20 exposiciones colectivas anuales, incorporando alrededor de 400 artistas plásticos cada año –muchos de los cuales por primera vez encuentran en FAC un lugar donde exponer sus obras.

Artes escénicas: Presentamos anualmente más de 20 compañías de danza y teatro, apoyando la creación escénica cubana.

Reconocimiento internacional: La labor de FAC ha sido reconocida a nivel mundial. Por ejemplo, la revista Time incluyó a Fábrica de Arte Cubano en su lista de los 100 mejores lugares del mundo y nuestro proyecto ha recibido premios internacionales por su impacto cultural.

Además de su quehacer cultural, la Fábrica de Arte Cubano ha sostenido un fuerte compromiso social y comunitario. En momentos de crisis, FAC ha estado del lado del pueblo: participó activamente en la respuesta solidaria tras los tornados que azotaron La Habana en 2019, movilizando recursos y voluntades para apoyar a los damnificados. 

Durante la pandemia de COVID-19, FAC se convirtió en un centro de vacunación comunitario, ofreciendo su espacio para apoyar el sistema de salud en uno de los momentos más críticos del país. 

Más allá de emergencias puntuales, FAC también ha invertido en la reparación del consultorio médico y la farmacia del barrio, así como en la restauración de la parada de ómnibus comunitaria, mejorando infraestructuras esenciales para la vida diaria de sus vecinos. 

Estas acciones no responden a campañas publicitarias, sino a una ética profundamente arraigada de responsabilidad con la comunidad que nos rodea.

En doce años de existencia, FAC apenas ha recibido tres quejas formales por malas prácticas de empleados –situaciones excepcionales que siempre se gestionaron de forma transparente, humana y respetuosa por ambas partes. 

Este historial evidencia que nuestro compromiso con el respeto y la no discriminación no es retórico, sino real y constante. De hecho, FAC nació justamente para derribar barreras y acercar el arte a tod@s, sin distinciones.

FAC es y seguirá siendo un espacio de creación libre, un espacio inclusivo de encuentro y de paz. Nuestro compromiso es con la cultura cubana y universal, con defender el arte como puente de unión entre las personas, nunca como arma de división. 

Nos entristece y preocupa que, en vez de valorar y apoyar esta labor reconocida incluso internacionalmente, ciertas instituciones se hayan volcado en atacarla.

Hacemos un llamado a la reflexión y a la unidad. Reiteramos que estamos abiertos al diálogo respetuoso y constructivo con todas las entidades e individuos de buena voluntad. Creemos que las instituciones culturales deben ser aliadas –no adversarias– en la misión de promover el arte y la diversidad. 

FAC y sus creadores estamos hoy bajo un ataque injusto y consideramos nuestro deber informar de esta situación al público nacional e internacional. 

Confiamos en que la verdad y el arte prevalecerán sobre la difamación y la censura. 

Seguiremos trabajando con la pasión y entrega de siempre, contando con el apoyo de nuestra comunidad y de todos aquellos que creen en la libertad de creación.

Fábrica de Arte Cubano (FAC)
La Habana, Cuba.
1 de enero de 2026.