Gilberto Padilla Cárdenas: Newspeak II

OCHO.

Una imagen inquietante: una mujer desnuda limpia su culo perfecto con el periódico Trabajadores. La foto es de Erick Coll y habla por sí sola. La presentó a un salón de arte erótico y la censuraron. El arte cubano a ratos trata de eso: de cómo sobrevivir en país lleno de gente que utiliza la prensa para la “higiene” anal.

NUEVE.

En el Granma todo tiene un carácter ritual, es decir, hay palabras que siempre deben aparecer. Pienso en el adjetivo “histórico”, hiperbólico en este género de usos: “el histórico pleno”, “la histórica visita”, etc. El lector cubano debe, por ejemplo, saber de antemano que con respecto al grupo que se define con el término “círculos” (obligatoriamente en plural) ha de tomar una posición negativa; más cuando está acompañado de la palabrita “ciertos”.

DIEZ.

En su famoso epílogo a 1984, George Orwell escribió: “Hay una palabra en neolengua […]: pathablar, o sea, hablar de modo que recuerde el cuac-cuac de un pato. Es una de esas palabras interesantes que tienen dos sentidos contradictorios. Aplicada a un contrario, es un insulto; aplicada a alguien con quien estés de acuerdo, es un elogio”.

ONCE.

¿Puede hacerse desaparecer la realidad, la dolce vita de nuestros dirigentes, los sistemáticos desfalcos, el rumor de nuestra inconformidad y todo lo demás? La respuesta es sí y, si es usted un periodista cubano, lo cierto es que no resulta algo tan difícil de conseguir. Por ejemplo muchos, esta semana, hoy, desaparecerán todo ese ruido blanco, el ruido popular, y se concentrarán, por enésima vez, en las cosas que no tienen nada que ver con nuestro presente. Porque el tópico del periodismo es muy claro: “un perro que muerde a un hombre no es noticia; un hombre que muerde a un perro, sí”. Más sintético: lo que ocurre con frecuencia no merece la pena ser contado. Y así, como quien no quiere la cosa, llegamos a una hipótesis general sobre nuestra prensa.

DOCE.

En los diarios made in Cuba no hay lugar para sinónimos. Y para aquellos que quieran comprobarlo, va el siguiente ejercicio: buscar y encontrar en cualquier periódico nacional un sinónimo de la palabra “disidente” que no sea contrarrevolucionario. (No se admite tampoco “camaján”.)

TRECE.

El fabuloso poder que encierra no hacer nada, no informar de nada.

CATORCE.

A un objeto dado o una situación dada debe referirse una sola fórmula. La palabra “vínculos” tiene muchos sinónimos: nexos, contactos, relaciones, lazos, pero en la fórmula marcada negativamente “tener vínculos con” no puede ser sustituida por ninguna de esas expresiones. A veces se introduce artificialmente una fórmula dada, no para que sea sinónimo de una expresión existente, sino para que la sustituya (esto es: elimine las connotaciones indeseadas): cuando la revuelta popular que tuvo lugar en el litoral cubano en 1994, “el Maleconazo”, se hablaba de “los sucesos” (o más raras veces: “los acontecimientos”), para no permitir que se emitieran otras caracterizaciones, tales como motín, revuelta, oposición, etc.

QUINCE.

Doblepensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. La esquizofrenia informativa es un fenómeno muy común del presente cubano: los periodistas tienen un criterio en los medios oficiales y otro, totalmente opuesto, en los no-estatales.

DIECISÉIS.

A veces no es importante lo que una palabra significa, lo importante es qué calificativos se ligan a ella. El significado de una palabra es francamente indiferente, lo importante es su valorización. Ejemplo al azar: “democracia participativa”, “democracia popular”. La palabra “democracia”, sin acompañamiento de adjetivos (del tipo: “verdadera”) no es usada tal vez en absoluto en la neohabla.

DIECISIETE.

Por último, la sensación extraña de que Cuba es un país hecho de puro papel: un tinglado armado con páginas sueltas, volantes pasados de moda, libros de papel gaceta, vallas políticas; una isla que aguanta lo que sea; que no puede, de manera enfermiza o epifánica, dejar de volverse letra impresa, hacerse fármaco.

 

Newspeak I