‘Muestrario del mundo o Libro de las maravillas de Boloña’, de Eliseo Diego, evoca ficciones que no se podrán resolver.
‘Muestrario del mundo o Libro de las maravillas de Boloña’, de Eliseo Diego, evoca ficciones que no se podrán resolver.
Científicos de la UNSW podrían haber descubierto cerca de Deniliquin (Australia) el mayor cráter de impacto de asteroide del mundo.
Desaparecieron ese jueves no solo al Héroe de Yaguajay, sino a todos los testigos que cometieron la inocentada de dar testimonio o poner en duda la necesidad de una medida tan drástica.
WAPO: “La oposición del país, durante mucho tiempo fracturada y asfixiada por el gobierno autocrático, ve su mejor oportunidad en más de una década”.
“Pensaba en lo avergonzada que se sentiría si tuviera que llegar a explicarle a algún colega que ella, doctora en Ciencias Bioquímicas, estaba considerando un remedio mágico para su hermana”.
“Es poesía. Nostalgia, su Orlandostalgia. La anunciación de un destino… cambiable, perfectible”.
“Sin garantías para el ejercicio ciudadano de la sociedad civil es imposible la reclamación de derechos y similares oportunidades para todos”.
“El ‘ennui’, ese tedio o desgaste vital desencadenado por la tiranía de lo mucho, se ha transformado en una sutil, lucrativa e instigadora estrategia mercadotécnica”.
“Hay una lección que aprender sobre el amor cuando uno se adentra en el tejido perentoriamente material del deseo”.
En cada frase del gobierno percibo un tufo de segregación, como si nos tuvieran asco. Como si mirando por encima del hombro y la panza y la guayabera encartonada, por encima de sus perlas falsas, los cuellos cirrosos quisieran aplastarnos. Pero entonces no tendrían quien trabaje para ellos.
¿Cómo te habrás llamado, carnero? ¿Qué estabas haciendo con tu vida hasta que te llevaron al matadero, carnero? ¿No te desespera y te droga el “buenas” del presentador del noticiero, carnero? ¿A ti te gusta el noticiero, carnero? Este es un texto sobre el olor, el tiempo y la paciencia.
Picatsso, de Sol Felpeto (Venezuela, 1990), comenzada hace aproximadamente cuatro años, hoy se extiende a una serie de pinturas que recrean los trabajos de Pablo Picasso y que repasan también a otros artistas, como Diego Velázquez. Eso sí, con un giro trascendental: las escenas son protagonizadas por gatos.
Alpidio Alonso no es un poeta. Y los cuentos de Fernando Rojas nos los sabemos todos. Ya todo es a la cara. Hay muchos represores que no muestran el rostro. Pero estos policías del Ministerio de Cultura no van a tener dónde meterse. Pueden cortar el internet, quitar los teléfonos, golpear… Pero la verdad siempre saldrá. Ahora o mañana. El tiempo de los violentos se venció. Paz, pero no olvidaremos.