La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
¿A alguien le resulta familiar la situación? Cualquier semejanza con la realidad cubana no es pura coincidencia.
El gobierno ruso ha negado las comunicaciones al líder opositor Alexey Navalny. Su equipo y abogado mantienen las solicitudes de prueba de vida.
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
La historia demuestra que las concesiones a regímenes como el cubano solo fortalecen su control represivo.
Mi esposa y yo, en una vida que teníamos entonces, una que no es similar a la de Normandy Isles.
El mariscal Antonio José de Sucre fue un hombre muy culto y muy decoroso en palabras. Contrastaba en esto con Bolívar.
Mañana habrá quien, frente al mar, cuente mejor estas cosas. Mañana.
Hay una infinita ternura en esa expresión de “No doy más”. Si esta anciana-país, madre-coraje se viraliza, irán a por ella. Hurgarán en su existencia y no me sorprendería que la presenten como un ser humano despreciable.
“Hoy sí se acaba esto. Tiene que ser el día”. Ese era el sentimiento general en el Versailles, lugar siempre catalogado desde Cuba como el “epicentro de la gusanera”. Si lo que hace falta para ser un gusano top, es ir ahí, que nos vayan poniendo la medalla.
Una actriz (Lynn Cruz) ha sufrido un trauma debido al internamiento involuntario y la posterior pérdida de su padre. Paradójicamente, su propio internamiento en una institución para enfermos mentales, ahora, también es involuntario.
Hay supositorios muy efectivos para esta dolencia eufemística “progre” de izquierda: #lackofreedom, #cubandictatorship, #politicalrepression, #DíazCanelsingao.