Ningún cubano quiere ver otra bandera que no sea la suya ondeando en El Morro. Pero, sinceramente, ¿qué más nos queda? Estamos desesperados.
Ningún cubano quiere ver otra bandera que no sea la suya ondeando en El Morro. Pero, sinceramente, ¿qué más nos queda? Estamos desesperados.
Hemos vivido entre la espada y la pared. Pero, poco a poco, nos hemos quedado sin pared. Ya no tenemos nada que perder.
Por Carlos Alberto Aguilera entendí la conexión con el terror totalitario socialista y su relación con la cultura, la identidad del escritor y la memoria social.
Hemos vivido entre la espada y la pared. Pero, poco a poco, nos hemos quedado sin pared. Ya no tenemos nada que perder.
Por Carlos Alberto Aguilera entendí la conexión con el terror totalitario socialista y su relación con la cultura, la identidad del escritor y la memoria social.
Quienes hemos vivido en una dictadura llevamos una especie de tatuaje invisible. Uno de esos que no se hacen en la piel, sino en la forma de mirar el mundo.
El ausentismo yanqui es el auténtico responsable de estos 67 años de castrismo.
La ofensiva de Washington contra Cuba responde a una lógica de absorción: la preservación de parte de la élite que controla la isla, integrada a una red de inversiones estadounidenses.
Cuba era el lugar donde el siglo XX podía dejar de ser Auschwitz. El comunis-mo tropical se ofrecía como antítesis luminosa del horror nazi.
Podría ser un género literario de estreno. Los apuntes de una persona a la espera de la invasión de su patria.
Fui triste todo el tiempo que conviví con Marjane Satrapi. Una tristeza humanista, de criaturas políticas que se dan cuenta de lo que pasa.
Un ejemplo del placer y la inteligencia verbal; de la riqueza expresiva que despliega el buen orador, del matiz preciso, del acierto eficaz a la hora de nombrar las cosas.
En la política-fútbol, que es una poética, las rivalidades hacen extraños compañeros de cama. Y compañeras también.
El país que tenemos hoy parece muy cercano a otra protesta de gran escala. ¿En qué condiciones ocurrirá y quiénes la protagonizarán?
Nace ahí: en el punto exacto donde una necesidad humana busca lenguaje antes que convertirse en silencio.
La ofensiva de Washington contra Cuba responde a una lógica de absorción: la preservación de parte de la élite que controla la isla, integrada a una red de inversiones estadounidenses.
Para la élite, la crisis es un dato estadístico que se menciona en los discursos; para el pueblo, es una condena diaria que se sufre en el cuerpo.
Llamarles fascistas a los partidos antisocialistas que existen en las democracias occidentales no pasa de ser un denuesto falaz.
Cuatro jóvenes desafían a la dictadura desde dentro con Fuera de la Caja Cuba: arte, denuncia y libertad plena frente a la represión.
Conversamos con Enrique Del Risco, académico, escritor e historiador, uno de los rostros más visibles en el llamado a la solidaridad con los estudiantes cubanos.
Carlos D. Lechuga publica ‘Sórdida tropical’, “el ‘American Psycho’ de la Cuba de la transición”.
La operación es doble: entretener y disciplinar, convocar y excluir, celebrar la juventud mientras se restringen sus derechos efectivos.
El Estado cubano celebra los métodos radicales de la juventud del ayer mientras condena y castiga penalmente las demandas pacíficas de la juventud del hoy.
La diáspora no puede convertirse en una extensión del campo represivo del Estado cubano ni en un territorio disponible para la intimidación transnacional.
“¿Cómo no voy a alzar mi voz ante un sistema político que niega la existencia de Cristo?”
“Si vas a correr un riesgo que podría meterte en problemas, causarte dolor real o incluso poner en riesgo tu vida, tienes que considerar honestamente el peor escenario posible”.
Quienes detentaron el poder en 1959 sabían muy bien qué puntos dinamitar dentro de la sociedad cubana para conseguir su propósito.
Aunque les parezca un oxímoron a los que nacimos en la Cuba desgreñada y chusma que sigue siendo hoy.
No quiero que la gente sepa / los mil colores de una bandera / y no sepa denunciar una dictadura.
Empujar al grupo de teatro El Ciervo Encantado fuera de la protección institucional para darle caza en la manigua.
La historia de la música cubana no como quien da una conferencia, sino como quien le cuenta un secreto a un amigo al oído.
La canción era tan contagiosa que comenzó a ser interpretada por otros músicos sin permiso de Wilson, quien tampoco la había inscrito.