‘Rojo’ es el nombre de la siguiente exposición de May Reguera. Un homenaje a los cuerpos femeninos silenciados.
‘Rojo’ es el nombre de la siguiente exposición de May Reguera. Un homenaje a los cuerpos femeninos silenciados.
Rusia prohíbe la entrada a más funcionarios de la Unión Europea, ampliando su “lista de exclusión” a cerca de 200 nuevas entidades y personas.
Biden anuncia más de 500 nuevas sanciones contra Rusia, dirigidas a su economía, industria de defensa y entidades de apoyo.
El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
Si hay un proceso interesante en las artes visuales en Cuba, es la evolución de la representación plástica de la figura y presencia social del negro.
El ODC advierte sobre las complejas dinámicas que surgen cuando un ‘influencer’ global se adentra en un contexto autoritario.
La Isla de los Palestinos en el Golfo de América: Gaza convertida en balneario y Cuba en un condado de Florida.
Es agosto y el sol del mediodía seca la sabana con una luz blanca. El último vagón del tren se aleja por las vías.
La música de nuestro himno no tiene tambores batá, ni décimas guajiras, ni claves afrocubanas. Es una marcha europea. Blanca. Neoclásica.
El mundo de García Vega no sería el mundo de García Vega sin sus diarios.
Sin su dicción edípica, negativa, monstruosa, que gira siempre alrededor de un ajuste de cuentas y que por amarga e irónica, o mejor, por la mezcla que logra de ambas, deja irritados la mayoría de las veces a muchos, con deseos de bofetada.
Es el caso del volumen que acaba de editar Amargord en España: El cristal que se desdobla.
“‘Sustancia-SUSTANCIAS’ aborda, de una forma nueva y crítica, la idea del barroco, del rol histórico de los jesuitas y de Arévalo como un centro de intercambio cultural”.
‘Pa’ lo que sea’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
“Si uno quiere hacer un sistema de escritura que no es presentar un cuento, ni una novela, ni estar en una lista de mejores escritores, ni ganar un premio, tiene que hacer un monasterio, ser un monje; esa palabra suena cursi. Esto es lo que hago y más nada”.
No se me ocurrió otra cosa, invadido por el estupor y la idea de la consagración a lo luminoso, que pedirle a Enzzo que posara para mí mientras yo, despertando al pintor que ya había sido, pintaba su cuerpo con símbolos egipcíacos, escribía fragmentos de mi libro en su piel.