“Me consta que a cierto lector no le agradaba mucho la desfachatez con la que escribiste muchas de tus crónicas. ¿Regresas al desparpajo con esta novela?”.
“Me consta que a cierto lector no le agradaba mucho la desfachatez con la que escribiste muchas de tus crónicas. ¿Regresas al desparpajo con esta novela?”.
Ahí, donde reina un individualismo que pone en segundo lugar cualquier otro valor, el único aspecto donde pareciera reinar lo colectivo es en aquella área que debía ser precisamente la más individual e íntima: la vida sexual.
Rolling Stone: “La aclamada artista cubana de jazz nos habla de su brillante nuevo álbum, en el que combina la espiritualidad tradicional y los sonidos del pop”.
El ODC advierte sobre las complejas dinámicas que surgen cuando un ‘influencer’ global se adentra en un contexto autoritario.
La Isla de los Palestinos en el Golfo de América: Gaza convertida en balneario y Cuba en un condado de Florida.
Es agosto y el sol del mediodía seca la sabana con una luz blanca. El último vagón del tren se aleja por las vías.
La música de nuestro himno no tiene tambores batá, ni décimas guajiras, ni claves afrocubanas. Es una marcha europea. Blanca. Neoclásica.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Una conversación con Víctor Hugo Pérez Gallo.
Una lectura de Julián del Casal desde la periferia de ese campo interpretativo, donde se confrontan y cruzan: literatura, poder y representación.
“Con un trabajo minucioso desde la intervención y la fotografía, Rigoberto Díaz ha comenzado recientemente a operar unidades de inteligencia artificial”.
‘The Last Investigation’ (‘La última investigación’), de Gaeton Fonzi. Un libro que tuve que leer porque es casi una biblia para esos que creen, o necesitan creer, que la muerte de John Fitzgerald Kennedy (JFK) debe ser adjudicada al ‘establishment’ de los Estados Unidos.
La Pequeña Habana no se parece a San Isidro y la Calle Ocho no tiene nada que ver con Damas 955. Pero el viernes pasado, cuando fuimos a ver a Luisma, San Isidro y la Pequeña Habana dejaron de ser nombres para acogernos en la Cuba del futuro.
¿A qué se debió el frenesí ajedrecístico en la Cuba de los años 60?