No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
LeBron James supera la barrera de los 39 000 puntos e impulsa a Los Angeles Lakers a una asombrosa victoria por 131-99 sobre los Utah Jazz.
Israel y Hamás acuerdan una tregua de 4 días para el intercambio de rehenes y la entrada de ayuda en Gaza, devastada por la guerra.
“El opio es el mejor desayuno para no sentir el impulso de llorar por la luz que no ha llegado”.
“Al siguiente día de mi primer encuentro y conversación con Reinaldo Arenas, llegué a la casa de la doctora Elia Calvo de Stalin”.
La victoria de Donald Trump ha dejado consternado a muchos que, desde distintas zonas del espectro político, lo denunciamos como un agitador con irreprimible vocación autoritaria.
Oscar Grandío Moráguez es historiador y politólogo. Autor, entre otros, del libro, ‘Mejor no me callo. Notas ante una transición en Cuba’ (Hypermedia, 2024).
“Puede que no nos dirijamos hacia un colapso general, sino hacia una época tan horriblemente estable como los imperios esclavistas de la antigüedad”.
A las clavadistas no parece interesarles demasiado su aspecto: son sacerdotisas de una secta, seres que comunican elementos incompatibles para los no iniciados: surcar el aire, hundirse en el agua. Otra belleza, ahora, consagrada a otros dioses.
“Como todo autor, sueño con mis textos traducidos a varios idiomas, publicar, trascender el espacio local. Deseo llegar a la mayor cantidad de lectores posible”.
Ya me había quedado claro que “ser de los Derechos Humanos” representaba ser disidente u opositor/a del Estado cubano.
¿Cuál será la enfermedad del director de cine? La decepción. ¿De qué vive un director de cine? De la ilusión.
“Poco a poco fui encontrando mi propia voz y con ella entendí que mi origen libanés no iba en dirección opuesta al hecho de que era una escritora mexicana”.