Jamila Medina Ríos para el ensayo. Jamila M. Ríos en la poesía. J. Medina Ríos en tanto editora. Simplemente Jamila Medina cuando se emplea a fondo en la ficción.
Jamila Medina Ríos para el ensayo. Jamila M. Ríos en la poesía. J. Medina Ríos en tanto editora. Simplemente Jamila Medina cuando se emplea a fondo en la ficción.
Hemos venido a decirles que los políticos no sólo no son Dios, sino que son la causa de nuestros problemas.
Estados Unidos canjea a Alex Saab por 10 estadounidenses en un controvertido intercambio de prisioneros con Venezuela, lo que provoca reacciones encontradas por las implicaciones a largo plazo.
Capítulo del libro: ‘Rusia: el regreso de la potencia’, de David Teurtrie (Hypermedia, 2024).
¿Qué sucedió realmente el sábado 10 de octubre de 1868, una fecha clave en la historia cubana?
“Es indudable el estrecho vínculo de la Alianza Francesa de Cuba con el comisariado cultural del patio, unidos en la pretensión de exportar una fachada de “normalidad” de la vida cultural del país“.
El peligro real te abraza en las mañanas y pronto te apuñalará por la espalda.
TikTok no es un lugar para conectar con otros. Es un sitio donde perder el tiempo.
“Mana, me voy del país. Venderé la casa con todo adentro. Haré la travesía hacia los Estados Unidos. Ya no resisto más…”.
Si Antonin Artaud es el límite de la aventura surrealista, Régis Debray es el límite de la aventura revolucionaria.
Como Dexter, la mayoría de los escritores en Miami llevan una doble vida: por el día trabajan en un oficio cualquiera y en las noches regresan a la página en blanco de una novela que no logran terminar.
‘Vacaciones sin hotel: Antología de autores del sur de la Florida’ (Ediciones Aguamiel) recoge textos de veintiséis narradores que han sido parte del taller de escritura creativa dictado por Hernán Vera Álvarez en Miami.
“O nos integrábamos o nos borraban del mapa y lo más fácil fue borrarnos del mapa porque yo no iba a integrarme. Nos metieron en la lista negra y fueron quitándonos de todas partes: primero de la televisión, de la radio, del teatro y por último de los cabarés”.
“Me sentía preocupada por la vida política de mi país y también por el tono gris que, como fantasma del pasado, amenazaba la vida cultural; decepcionada por la incapacidad del Gobierno; atribulada por los problemas económicos como todo cubano”.