Kirenia Carbonell Diéguez es una activista comprometida con la defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia en Cuba.
Kirenia Carbonell Diéguez es una activista comprometida con la defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia en Cuba.
Un solo punto estaba claro: una orden del Jefe no admitía cuestionamientos. Por descabellada que pareciera la misión, por imposible que sonara, había que cumplirla, y cumplirla bien.
“Yariel aporta a nuestro equipo un arsenal diverso, un atletismo impresionante y la capacidad de hacer swing y fallar”, dijo el gerente general de los Blue Jays.
¿‘Solamente el dolor, ese gusano que roe…’?, digo para mí, queriendo nunca olvidar.
¿No te das cuenta de que estás creando un nuevo proletario y generando el descontento de una clase que logramos extinguir desde los años 70?
El mercado se saturará, los coleccionistas dejarán de pagar cifras astronómicas por objetos sin valor real y el sistema colapsará.
Lo diré de entrada: con este libro he tenido una pelea cordial, un diálogo tenso que ya dura 30 años o más.
La Revolución pesaba sobre nuestros hombros con una gravedad siniestra. No era una abstracción, como preferíamos pensar.
Bordeando el ojo del huracán, allí donde la calma es súbita solo si se entra en el ojo mismo, transcurre la vida de Pedro Juan, el personaje de ficción de la saga creada por Pedro Juan Gutiérrez.
La obra de José Ángel Vincench a inicios de la década del 90 parecía orientarse a la abstracción, su idea no era arraigarse como pintor abstracto —aunque tampoco ello quedaba descartado—, sino actualizar y redireccionar experiencias antes compartidas sobre la abstracción en Cuba.
“Nuestro tiempo fue un tiempo de poesía; para nosotros era fundamental, en todo. Tú escuchas la música de Adalberto Álvarez con Son 14, a Van Van, y es música bailable, pero es pura poesía”.
“El acceso a Internet ha facilitado en gran medida que la cultura del ‘tattoo’ en Cuba se abra, que las personas tatuadas y los profesionales del tatuaje tengan acceso a más información y recursos de aprendizaje y visuales”.
La intelectualidad colaboracionista —inútil como motor de cambio, y a la Historia los remito—, se acoge a la fórmula de la crítica postiza: lo que se dice no incide, lo que se dice divide, lo que se dice no sirve.