La NED demanda al gobierno de EE.UU. por retener ilegalmente $239 millones asignados por el Congreso, poniendo en riesgo su labor en defensa de la democracia.
La NED demanda al gobierno de EE.UU. por retener ilegalmente $239 millones asignados por el Congreso, poniendo en riesgo su labor en defensa de la democracia.
“Ahora, que las cosas van tan mal y todo apunta a que podrían ir incluso peor en el futuro cercano, los cubanos ¡al fin! somos libres para morir”.
La Seguridad del Estado china acusa a Taiwán de interferencia electoral tras la victoria de William Lai Ching-te, y da por hecho la reunificación.
Increíble. Las Leylands eran la civilización occidental hecha guagua rodante sobre el asfalto de La Habana.
El plan tiene un costo estimado de $25.000 millones y recomienda tácticas agresivas para deportar rápidamente a 12 millones de personas.
A cualquiera, seguramente, le ha pasado por la cabeza perpetrar un asesinato. A mí misma me pasó.
Los paralelismos históricos que ayudan a explicar el asalto de Elon Musk al gobierno federal.
Algunas de las voces que más que aplauden las dificultades de la NED son las de quienes desean ver fracasar la libertad. Eso debería decirnos todo lo que necesitamos saber.
Jamila Medina Ríos para el ensayo. Jamila M. Ríos en la poesía. J. Medina Ríos en tanto editora. Simplemente Jamila Medina cuando se emplea a fondo en la ficción.
El absurdo carnavalesco de lo cubano, ese “choteo” expresa una lenta degradación de lo cívico, la reducción gradual de la sociedad a la categoría de “pueblo”, de “masa”.
El Estado, como el gran proxeneta que es, decide quién vive, quién muere y quién sobrevive calamitosamente.
Por este lunes de post-revolución, les dejo este testimonio gráfico de Korda, que viajó con su tan amado ‘top model’ de verde olivo (porque Fidel fue quien hizo fotógrafo al cheo publicista de Korda, eso que nadie lo dude).
Recogimos a Gustavo muy temprano en la mañana. Ya en el carro, Miguel le comunicó que rodaríamos en casa de Tania. Gustavo masculló: “Ya tú sabes”.
La sociedad cubana —como todas las sociedades— solo era un laborioso dispositivo de trucaje pensado para que algunos se libraran de los trabajos aburridos y penosos. Excepto que el trucaje había fracasado, que ya no engañaba a nadie.