Restaurar el imperio, con tecnócratas al mando. Transformar el Estado en una startup. Curtis Yarvin quiere poner fin a “el fallido experimento democrático de los dos últimos siglos”.
Restaurar el imperio, con tecnócratas al mando. Transformar el Estado en una startup. Curtis Yarvin quiere poner fin a “el fallido experimento democrático de los dos últimos siglos”.
Una parte considerable de la herencia cultural inmueble del país está a tiempo de ser rescatada, pero se trata de una realidad inmersa en el caos generalizado que es hoy Cuba.
“Barrenderos de Cuba cuentan en qué condiciones limpian la nieve en el centro de Moscú”. Un reportaje de MSK1.RU.
En la decadente y glamurosa Habana de los años 50, el único lugar donde había que estar era Tropicana.
Aplaudir ya es un acto intrínsecamente de izquierda. Como debatir. Como dialogar. Como cualquier tipo de cónclave o congreso. Como cualquier organización pública que involucre a más de un individuo.
Comprender por qué ha surgido esta crisis existencial para la ayuda estadounidense a la democracia es clave para evaluar si existe una vía para superarla.
No habrá descanso, ni en el cuerpo ni en la mente, para quienes sepan el camino de ida hacia lo sagrado y de regreso de lo sagrado.
La NED demanda al gobierno de EE.UU. por retener ilegalmente $239 millones asignados por el Congreso, poniendo en riesgo su labor en defensa de la democracia.
Zelenski ha demostrado que es un patriota y que, en defensa de su nación, no le importa pasar por alto cualquier humillación personal.
Ayer hablé con mi madre por teléfono y le dije que hoy salíamos de viaje. Nos contamos lo de siempre, los niños, el inventario de enfermedades, el calor del verano. Durante toda la conversación, yo pasaba mecánicamente mi dedo índice por el borde de los libros en una esquina de la biblioteca.
Hay una cosa que hay que entender, desde el minuto uno, Yuri Villanueva lo que quería era demostrarme que él estaba bien. Yo no sé qué chisme él se cree que yo había escuchado; pero la verdad es que estaba predispuesto, como a la defensiva.
Cada vez que hago un juego de palabras tipográfico, que compongo un retrato de Maykel Osorbo, Luis Manuel Otero, José Daniel Ferrer u otra persona que disiente de la política estatal cubana, siento que estoy siendo honesto, que cumplo un deber.
Los sobrevivientes a Fidel somos ahora sus bastardos.
A mí nadie me dijo que iba a trabajar en una favela de Caracas. Porque eso que llamaban “la comunidad” era un suburbio con calles de tierra, perros sarnosos, niños descalzos y tipos con aspecto de asesinos.