Por la voz de Díaz-Canel, usada como un megáfono con dicción deficiente de la voluntad de Raúl Castro, se incitaba abiertamente a individuos y grupos a realizar acciones violentas y criminales contra manifestantes pacíficos.
Mejor no me callo
Artículos de Oscar Grandío Moráguez sobre dictadura, transición democrática, y racismo en Cuba
El trovador totalitario y la falacia de la amnistía
¿Los cientos de detenidos y desaparecidos en Cuba —después de los sucesos del 11J— merecen ser amnistiados, o simplemente deben ser liberados incondicionalmente?

