Evangélicos y lucha cívica en Cuba

Cuba se encuentra en un estado de colapso sin precedentes. Y los propios cubanos nunca han sufrido tanto como en este primer cuarto del siglo XXI. 

A pesar de los numerosos desafíos que enfrenta Cuba, su historia se ha visto significativamente enriquecida por el coraje de la comunidad evangélica. Las protestas públicas, la solidaridad con otras causas y las denuncias de la terrible situación social y económica en la Isla son algunas de las formas en que esto se manifiesta. Estas acciones se enmarcan en una tendencia de creciente desobediencia civil a nivel nacional que tuvo lugar entre 2018 y 2022.

Los enemigos de la libertad también notaron la creciente influencia evangélica en la sociedad cubana y la condenaron por miedo. En julio de 2025, el medio británico BBC informó cómo Cuba, otrora un estado de facto ateo, experimentaba un auge del evangelicalismo en medio de la peor crisis económica nacional en 30 años. 

Outreach Aid to the Americasuna organización sin fines de lucro estadounidense que ha apoyado a la comunidad religiosa cubana durante más de 30 años, estima que la comunidad evangélica, en rápido crecimiento, podría estar cerca del 20% de la población, aproximadamente la mitad del número de católicos.

Frei Betto, un teólogo católico cercano al régimen castrista, declaró a la BBC que le preocupaba “el surgimiento de los neopentecostales como fuerza política”, porque “la mayoría de ellos se oponen a la Revolución” y promueven valores como la “meritocracia”.

Además de las diferencias filosóficas entre los neopentecostales y algunos teólogos católicos de izquierda, ha habido una marcada diferencia en sus acciones con respecto al Estado totalitario. En el mismo mes de las declaraciones de Betto a la BBC, líderes y laicos evangélicos continuaron actuando y pronunciándose sobre diversos temas sociales. 

Varios apoyaron la rebelión contra un líder masónico impuesto por el régimen; siguieron proporcionando medicinas y alimentos a las familias de presos políticos, a pesar de la represión gubernamental, y criticaron la falta de libertad religiosa y la crisis social bajo la Revolución desde una perspectiva centrada en Cristo.

Y esto fue solo una muestra de 2025. La comunidad evangélica demostró una vez más su gran potencial para impulsar la resistencia cívica en defensa de las libertades civiles en la isla. 



Contra el Servicio Militar Obligatorio

Otro ejemplo, en 2025, son los evangélicos que fueron clave para denunciar las violaciones de derechos humanos relacionadas con el Servicio Militar Obligatorio (SMO) implementado por Castro en la década de 1960.

El 19 de mayo, Luis Guillermo Borjas y Roxana Rojas, pastores de las Asambleas de Dios en la Isla de la Juventud, fueron arrestados tras testificar a favor de su hijo, Kevin Lay Lauredio, acusado de desertar del SMO. En su juicio, presentaron pruebas médicas que justificaban su incapacidad para participar en el SMO por razones de salud, las cuales las autoridades desestimaron como mentiras.

El ambiente en la sala del tribunal se tensó cuando los pastores protestaron por ser llamados mentirosos. Borjas acusó a la fiscalía de actuar injustamente y mencionó la justicia divina, provocando una reacción inmediata del tribunal militar, que prohíbe las referencias religiosas. Por ello, fueron acusados de desacato y desobediencia, y la fiscalía solicitó, de forma alarmante, una pena de ocho años de prisión.

Rojas, que padece problemas cardíacos y de presión arterial, fue enviada a casa y posteriormente hospitalizada en estado grave. Su hijo menor tuvo que ser cuidado por miembros de la iglesia durante su hospitalización. Borjas, por su parte, fue mantenido incomunicado en una estación de policía sin acceso a visitas ni alimentos.

En enero de 2025, el movimiento disidente conocido como Partido Republicano Cubano, con evangélicos como María Cristina Garrido y Luis Rodríguez Pérez a la cabeza en la Isla, lanzó la campaña #NoAlServicioMilitarObligatorio. Sus activistas portaron pancartas en las calles y difundieron mensajes en línea tras las explosiones resultantes de un accidente en un almacén militar en Holguín, donde murieron trece personas, nueve de ellas reclutas adolescentes.

Por trágico que fuera el caso Borjas-Rojas, sirvió para reavivar las críticas al Servicio Militar Obligatorio para los hombres. Y la comunidad evangélica encabezó la reacción. Se unieron, una vez más, grupos registrados y no registrados en favor de la libertad de conciencia y de la crítica al sistema penal del régimen castrista. Por ejemplo, David “Siloetano” Espinosa, un evangélico, compartió una experiencia personal en la que su madre evitó su muerte debido a una negligencia médica durante el entrenamiento militar.

El 21 de marzo, el pastor Carlos López Valdés, de la Liga Evangélica del Evangelio, apeló a la conciencia del pueblo y de la Iglesia, denunciando la injusticia sufrida por Borjas y Rojas. Para él, este no era un incidente aislado, sino “una herida abierta en el alma de Cuba”. López Valdés exhortó a la Iglesia a despertar: “No fuisteis llamados a ser espectadores de la injusticia, sino la luz del mundo y la sal de la tierra”. Este no es tiempo para la cobardía espiritual, insistió, sino para ejercer los dones del Espíritu, como el poder, el amor y el dominio propio.

El pastor también se dirigió a quienes ostentan el poder: “No teman al evangelio, teman al juicio de Dios”, y añadió que Dios ve las mentiras en el gobierno y escucha a quienes sufren en silencio. Con esperanza y determinación, concluyó instando a Cuba a no rendirse: “Que vuestro corazón no se acostumbre a la opresión. Clamen a Dios, clamen con la verdad”. Dijo esto con su “corazón ardiendo por el Reino” y con “la certeza de que la justicia irrumpiría como un río imparable”.

El 22 de mayo, las Asambleas de Dios de Cuba publicaron valientemente una declaración oficial, junto con una foto de sus líderes nacionales. “Condenamos enérgicamente las acciones que se han llevado a cabo en el caso de los pastores de las Asambleas de Dios”, comenzaba el texto. Describía el arresto como “una acción judicial extrema” y exigía su liberación inmediata. Las Asambleas de Dios recibieron el aplauso y la solidaridad de otras denominaciones, como el Ministerio Apostólico “Rehobot” en Santiago de Cuba y AICNoR (una asociación de iglesias independientes no registradas).

Tras tres días en prisión, y gracias a la presión evangélica, el régimen liberó al pastor Borjas el 24 de mayo. La Iglesia, unida, demostró su creciente fuerza política.

Una fuente de las Asambleas de Dios comunicó a un líder de AICNoR que continuarían luchando por la liberación de Kevin del Servicio Militar Obligatorio y la anulación del juicio programado para junio contra la pareja pastoral. Al enterarse de la noticia, el Presbiterio Ejecutivo General de las Asambleas de Dios publicó:

Agradecemos a nuestro Señor Jesucristo y a su divina justicia que resultó en la liberación de nuestro pastor injustamente encarcelado. Agradecemos a cada Concilio e Iglesia que usó el arma más poderosa, la oración, y mostró su apoyo, amor y simpatía cristiana.

Y añadieron la cita del Salmo 34:17: “Los justos claman, y el Señor los oye; los libra de todas sus angustias”. Borjas, por su parte, declaró al salir de prisión que Dios lo había puesto allí con un propósito: “Pude convertir a cinco personas mientras estuve allí”.

Los ecos del caso continúan. El artista Sacramento José Acebo, de la LEC, envió una carta a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), criticando el sistema judicial. Su párrafo final decía:

La fe es el primer y último recurso que una persona puede tener en la vida. Despojar a los padres del derecho a expresar su desacuerdo con una situación en la que se encuentran completamente indefensos e impotentes ante el peligro en el que puede estar la vida de su hijo, se convierte en una actitud despiadada que cualquier tribunal competente evitaría.

Por otro lado, la Seguridad del Estado cubana en Chaparra, Las Tunas, citó al pastor Ronaldo Pérez Lora por criticar el trato a la pareja Borjas-Rojas. “Mi llamado fue hecho con amor, no para promover la violencia”, dijo Pérez Lora. “Creo que debemos estar cada vez más unidos. Si uno de nosotros cae, todos debemos estar ahí”. 



ETECSA y un contagio

Durante la segunda mitad de 2025, el apoyo de los evangélicos a otras acciones de la sociedad civil independiente contra las políticas castristas continuó sin cesar.

En junio, el monopolio estatal de telecomunicaciones, ETECSA, anunció un drástico aumento en las tarifas de internet y telefonía móvil, y una dolarización parcial encubierta del servicio móvil al promover planes en moneda extranjera (a los que el cubano promedio no tenía acceso). Como era de esperar, esto generó un considerable descontento y malestar social.

Entre las reacciones más notables se encontraba la de estudiantes de varias universidades, quienes alzaron la voz a través de cartas abiertas y publicaciones en redes sociales. Se quejaron de que el aumento de precios limitaba su acceso a internet, afectando sus estudios y su vida diaria. Si bien no se identificaron como opositores, su postura crítica fue inusual en el contexto de universidades completamente controladas por el régimen. Algunos enfrentaron presiones y advertencias de las autoridades académicas o juveniles, pero esto no impidió que sus reclamos tuvieran eco entre la población.

Varias voces del mundo evangélico, ignorando los riesgos de represión gubernamental, criticaron el alza de precios. La iglesia Asambleas de Dios protestó con un comunicado el 7 de junio, criticando el efecto del aumento de precios no solo en el estudiantado, sino en la sociedad cubana en su conjunto:

Como iglesia evangélica, nuestra congregación está compuesta por amas de casa, trabajadores, agricultores, estudiantes, niños y ancianos jubilados. Por lo tanto, formamos parte de un pueblo profundamente preocupado por las desacertadas medidas implementadas por ETECSA. Estas medidas afectan no solo a los estudiantes, sino a toda la familia cubana.
Como institución, esperamos una respuesta de ETECSA y del gobierno que perjudique lo menos posible al pueblo cubano. Actualmente, enfrentamos dificultades complejas y difíciles. Por lo tanto, creemos que una carga adicional, como la que implican estas medidas, solo servirá para agravar aún más la situación de nuestra nación.
En consonancia con el deber cristiano de compasión, expresado en la Carta a los Romanos 12:15 TLA (“Regocijaos con los que se alegran; lloren con los que lloran”), unimos nuestra voz y sentimientos al clamor nacional, con la esperanza de obtener una solución que traiga paz y tranquilidad.

Líderes de iglesias registradas y no registradas aplaudieron la Declaración, en otra muestra de unidad. Abdiel Morfa, vicepresidente de la Convención Bautista Occidental, expresó: “Que la justicia de nuestro Dios se sienta en toda nuestra patria, mientras oramos para que nuestro pueblo vuelva su mirada a Jesucristo, el único camino al Padre Celestial”. 

Por su parte, la red ministerial Restaurando Vidas, liderada por el apóstol Osdeni Machado en Trinidad, afirmó “su total compromiso y apoyo a lo expresado por nuestros hermanos y hermanas de las Asambleas de Dios”.

Y ocurrió un milagro, quizás debido a la presión de las circunstancias o estimulado por la valentía de otros. La Iglesia Presbiteriana Reformada, tras décadas de silencio y un liderazgo alineado con el régimen, emitió un comunicado de Pentecostés. En el mismo se menciona que la convergencia de varias crisis había situado a la sociedad cubana en un callejón sin salida, o quizás con una salida muy estrecha, donde los llamados del gobierno a la “resistencia”, la “resiliencia”, la “creatividad”, la “paciencia” y la “confianza” se han vuelto fórmulas irrelevantes para el pueblo. Esto es claramente un síntoma del agotamiento de la reserva ideológica que sostuvo a la Revolución bajo la premisa de construir un socialismo real.

El comunicado, emitido en Pentecostés, reconoció que:

La inconsistencia del discurso oficial se hace cada vez más evidente cuando hoy, por ejemplo, tantas familias viven con miedo en casas en peligro de derrumbe, mientras enormes hoteles se erigen ante ellas como fantasmas inertes y arrogantes que rascan el cielo; o cuando leyes, decretos y medidas no atienden las necesidades más básicas del pueblo, sino que lo hunden en una pobreza cada vez mayor.

¿Acaso la valentía demostrada por otros evangélicos durante años en la arena pública, alzando sus voces con los valores de la fe y resistiendo la anarquía totalitaria, inspirará a otras voces silenciosas con valentía cívica cristiana?



Septiembre luminoso: oraciones, vigilias, protestas

Septiembre de 2025 marcó otro punto álgido en la resistencia cívica de la comunidad evangélica. El 13 de ese mes, las congregaciones evangélicas realizaron vigilias por la salvación del país y conmemoraron el 35º aniversario del opositor Directorio Democrático Cubano.

En una vigilia en Camagüey, un pastor oró a Dios: “Que tomes el control de Cuba, de nuestra Isla; que comiences a tomar el control de nuestros líderes, por un liderazgo justo y transparente que busque el bienestar de todos los cubanos. Señor, para que se promueva el respeto a los derechos humanos y la libertad de expresión. Señor, para que haya reconciliación entre los diferentes sectores políticos y sociales del país (…). ¡Cuba para Cristo!” 

Otro ministro, en Granma, clamó “por los que están injustamente encarcelados, ante tanta injusticia hay madres que lloran (…). Clamemos a Aquel que tiene la autoridad de romper toda cadena, toda atadura, toda dictadura”.

Días después, llegó otra invitación, aún más contundente: la iniciativa Mil Horas de Oración por Cuba, lanzada por el pastor de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Puerto Padre, Las Tunas. En un video en el que hablaba a la cámara dentro de su iglesia, con cientos de creyentes detrás, hizo un llamado a los cristianos de todo el país a unirse en un día de oración por la situación que atravesaba la Isla. 

El mensaje, compartido en la página de Facebook de la congregación, decía: “la vida de nuestro pueblo se complica cada día más, se hace más difícil cada día, y sentimos que ya no podemos soportar esta vida que llevamos (…). Le pedimos a Dios que haga una intervención sobrenatural en Cuba que traiga una respuesta radical a todas nuestras necesidades y problemas”.

A finales de septiembre, las manifestaciones públicas contra el régimen añadieron otro hito. Por esas fechas, varias iglesias no registradas alquilaron un espacio en el Cabaret Tropicana de Santiago de Cuba para celebrar un servicio masivo de culto y avivamiento. Pero cuando comenzó el evento, la gerencia del local recibió órdenes del Partido Comunista: debían suspenderlo todo. Decenas de fieles que ya se encontraban dentro fueron obligados a salir y a cientos que estaban afuera se les negó la entrada.

Jorge Luis Pérez, líder del Movimiento Rehobot, describió el evento como “un gran acto de censura” porque, según él, las autoridades estaban aterrorizadas por las grandes concentraciones. 

Esa cancelación se convirtió en un acto de resistencia. Desde la carretera que conduce al Tropicana, emanaron alabanzas, himnos y declaraciones de fe. Los 3.000 creyentes a quienes se les negó la entrada al evento cancelado se reunieron en las calles aledañas y se unieron en alabanzas, himnos y declaraciones de fe.



Unidad ante la crisis

De manera similar, la prominencia de la comunidad evangélica dentro de la sociedad civil cubana, por lo demás oprimida, se destacó una vez más ante la “haitianización” de la economía nacional. Y en ese escenario, se fortaleció la unidad entre las alianzas de iglesias independientes.

En abril de 2025, se reunieron la ACC, representada por líderes apostólicos como Jorge Mayím Travieso, la AIEC en La Habana (cuya desaparición habían predicho algunos agoreros), representada por Moisés de Prada, y la Unidad Pastoral, representada por el capellán bautista Michel Penichet. 

Allí, tanto las denominaciones registradas como las no registradas denunciaron las condiciones de extrema pobreza en las que vive más del 89% de la población y las acciones represivas contra los líderes religiosos. Los líderes planificaron coordinar mejor sus esfuerzos para servir al pueblo a través de canales independientes del Estado durante la actual crisis humanitaria.

Asimismo, tras el paso del huracán Melissa el 29 de octubre de 2025, la movilización de grandes y pequeñas denominaciones fue clave para brindar ayuda humanitaria a los necesitados, cuando el gobierno, prácticamente en bancarrota, no pudo hacerlo. 

El portal de noticias Cibercuba describió a la Quinta Iglesia Bautista de Bayamo, en la provincia de Granma, como “un símbolo de solidaridad y acción directa”, después de que su Departamento Juvenil organizara una colecta de donaciones en la Escuela Técnica de Bayamo para las familias afectadas. La iglesia metodista también atrajo la atención de los medios por su labor en el oriente de Cuba.

Las palabras y los actos de esperanza de la Iglesia llegaron incluso a los lugares más remotos de la Isla, al igual que las voces y el compromiso cívico de la comunidad evangélica. El grito de “¡Cuba para Cristo!”, un cántico común en las iglesias cubanas de hoy, tenía un doble significado: espiritual y cívico.

Cuando los libros de historia narren los últimos días del régimen socialista y el amanecer de la democracia, el papel de las iglesias evangélicas al brindar esperanza e inspiración merecerá un capítulo entero.