Un Grito de Baire: ‘Necesitamos un Bukele’

Y los padres 
ya no quieren hablar 
de la situación. 
Sobreviven prisioneros 
y acostumbran a callar 
como los peces. 
Y en la cara de sus hijos 
hay una lágrima 
rodando, 
lágrimas negras,
Carlos Varela.


“Cierto pez marítimo” es el significado de la palabra “Baire”, un término que evolucionó desde Maiye (nombre indígena) hasta Baite, Baire Arriba, Baire y San Bartolomé de Baire, como aparecen en algunos documentos antiguos.

Baire es un Consejo Popular que forma parte del municipio de Contramaestre en la provincia de Santiago de Cuba. Situado sobre un suelo pintoresco y seco, junto al riachuelo de su mismo nombre, en terrenos del antiguo corral de Baire-Arriba, es una de las localidades más propicias para el cultivo del tabaco. 

Posee el encanto natural de extensas llanuras al norte y al sur. A pesar de esto es un territorio montañoso, cruzándole por su centro una multitud de estribaciones de la Sierra Maestra. 

Sus tierras son de una prodigiosa fertilidad, capaz de rivalizar con las tierras más privilegiadas de la Isla. El principal renglón económico debería ser la agricultura, sobre todo la producción citrícola.

Yo cursaba los estudios primarios. Recuerdo que esos árboles de naranjas me seducían. También eran casi siempre mis meriendas. Y, en las tardes, corría a treparme en los que se veían más dulces sus benditas naranjas. 

Desde una rama, con un cuchillo las pelaba, ágil, con ganas de devorar aquella fruta prohibida. Porque si Isidro me agarraba en el acto punible, le daría las quejas a mi abuela Cuca.

“El naranjal de Isidro”, le decían. Debido a que es el nombre de pila del anterior propietario de esas parcelas. Colindaban con el patio de mis abuelos maternos, en el barrio periférico “El Transformador” del poblado de Baire. 

Esta comunidad era una finca perteneciente a una compañía norteamericana. Estaba rodeada de cañaverales y tenía algunos corrales de ganado, que eran destinados a la exportación. 

Sus primeros habitantes vinieron de la Sierra Maestra: La Papelera, La Puya, Las Manuelas y algunas familias del pueblo de Baire. Actualmente está habitado por varias familias de sus descendientes.

El entorno físico de la geografía del lugar ha cambiado desde entonces. Lo que antes constituían sembrados de caña, luego fueron convertidos en un plan viandero donde predomina la siembra y cosecha del plátano burro, pertenecientes a la Empresa de Cultivos Varios de Baire.

De “El naranjal de Isidro” ya no quedan ni las raíces. Pero nunca pude hurtarle las más apetecibles. Con el tiempo, él fue cortando esos dadivosos árboles. Como si se quitara una carga de la espalda. 

Luego, sembró tomates, lechugas, boniato y yuca para consumo particular y del pueblo. Después, no volvió a sembrar. Empezó a vender las tierras como solares para viviendas. 

Así sucedió a nivel municipal. Devastaron cada naranjal que existía para sembrar esto y aquello. Ahora no hay ni una cosa, ni la otra. Solo el perjuicio abarrotado de hierba mala y marabú como una cicuta. Y de Cultivos Varios de Baire solo quedan restos en el silencio. Semejante a una casa vieja e inerme. 

Aunque tú me has echado en el abandono… Aunque ya han muerto todas mis ilusiones… Y lloro sin que sepas que el llanto mío tiene lágrimas negras…

El Grito de Baire fue un alzamiento paralelo organizado en unas 350 localidades cubanas, entre ellas Baire, por nuestro apóstol nacional José Martí, el domingo 24 de febrero de 1895. 

Varios grupos de independentistas cubanos del Ejército Mambí, apenas sin armas, atacaron a las tropas españolas. Esto marcó el inicio de la “guerra necesaria” entre Cuba y España. 

A las páginas de la historia, esta rebelión pasó como el Grito de Baire. Un alarido que estalló para lograr la independencia del dominio español. 

Hubo varios levantamientos victoriosos en el Oriente del país. Sin embargo, fue el Grito de Baire el que quedaría inmortalizado. Ese histórico día, los hermanos Saturnino y Mariano Lora anunciaron que la guerra comenzaba de nuevo y gritaron en medio de la plaza: ¡Viva la independencia y viva Cuba libre!

—¡Pingaaa! ¡Viva Cuba Libre, otra vez!

Así quedó no solo en mi memoria, sino también en la memoria colectiva de los bairenses. Y en sus criterios sobre la fecha de hoy.

¿Qué dice mi sobrino de cuatro años?

¿Las fiestas? Hoy fui y me monté en los carritos, los aparatos, el tren y las bicicletas. ¿Las fiestas?, no sentí nada.

A ver, los apagones. Estoy molesto porque los apagones me quitan la luz. Con la corriente veo el televisor, pongo música, el ventilador para dormir así, acurrucadito. 

“El niño, desde que puede pensar, debe padecer por todos los que no pueden vivir sin honradez, debe trabajar porque puedan ser honrados todos los hombres, y debe ser un hombre honrado. El niño que no piensa en lo que sucede a su alrededor, y se contenta con vivir, sin saber si vive honradamente, es como un hombre que vive del trabajo de un bribón, y está en camino de ser bribón”. Tres HéroesLa Edad de Oro, José Martí.

Para Martí, la infancia era un estado sagrado. Un tiempo de asombro, juego y descubrimiento. También, un tiempo de formación moral. Veía a los niños como “adultos en miniatura”: quiero que el niño sea hombre natural, y no hombre precoz. Quiero que sepa amar antes de conocer; que sienta antes que pensar.

¿Qué dice Joaca?

¿Qué pienso de las fiestas del 24? Que es más por política que por celebración. Ya lo que se está haciendo es para que se vea en Baire, principalmente, que se está haciendo una fiesta por el 24, por el inicio de la guerra independentista. Pero yo no le hallo que se hace tanto por celebrarlo, como por política. 

Yo no sé en cuánto está un pomo de aceite, porque no puedo comprarlo. No me alcanza para comprar a mí, nada, nada.

—¿Hace falta otro Grito de Baire para que la situación mejore?

Creo que lo que hace falta es un Grito de Cuba, no solamente de Baire. La situación actual está muy crítica. No hay esperanza en este país, no solo en Baire. No hay esperanza. Aquí no hay vida. Esta situación nos está llevando casi a la locura.

¿Qué dice Rafael?

Las fiestas por el 24 no tienen significación para mí. He perdido lo que es el interés por una fiesta. Antes no me gustaban mucho, ahora menos. Es algo que no tiene ese valor. Se ha perdido la cultura de esa fiesta, el valor de la actividad como tal. 

Un pomo de aceite, según se rumorea, está en dos mil pesos. 

Últimamente se va muy poco la luz, aunque no debe de irse, pero hemos estado casi 24 horas en apagón y hasta más. El motivo porque no la han quitado tan seguido, pienso yo, es por miedo de la dictadura a que el pueblo se tire, o algo de eso. Y, como estamos tan cerca del 24 de febrero, le están dando bastante corriente a Baire para ablandarles el corazón y que no se tiren. 

No un Grito de Baire, hace falta más que un Grito, porque imagínate, si no es por un cambio de régimen y de gobierno, aquí no va a ver solución. 

Bueno, la situación actual yo la veo así: un gobierno corrupto, que ha robado por unos cuantos años al país y ahora estamos en quiebra, porque todas las riquezas que pudo haber acumulado el país las tienen ellos. Toda la miseria que tiene el pueblo cubano es la riqueza que tienen todos los tipos esos, todos los Castros, los Díaz-Canel, los ministros.

Emocionalmente, me siento bien crítico. Me siento banal, como una persona a la que le falta todo. Así me siento yo.

“Los muchachos hablan de desilusión y en silencio van al mar y se largan, como los peces. Y en la cara de la madre hay una lágrima rodando, lágrimas negras…”, Carlos Varela.

¿Qué dice el médico?

Bueno, realmente creo que no estamos en tiempos de fiestas. Estamos más bien en una situación de luto, de tristeza por la situación que está viviendo nuestro pueblo, por el desastre, el desabastecimiento que hoy por hoy vive Cuba. 

El último aceite que yo compré fue en mil trescientos pesos, pero ya está cerca de los dos mil pesos un litro de aceite.

Gracias a Dios, no sé ni por qué, en nuestra región hemos tenido un poquito más de corriente que en otras partes de Cuba, pero los apagones en sentido general de Cuba son de más de doce horas.

La mejoría depende mucho de cómo tú percibes la mejoría. Yo pienso que en Cuba no necesitamos de un imperialismo, ni ruso ni americano ni chino. Necesitamos la libertad: sobre todo, la libertad económica de los cubanos. 

Necesitamos que se acaben los corruptos, los ladrones de cuello y corbata, y que exterminemos por siempre también a los ladrones de la calle, los bandidos, para que tú veas un país próspero. Necesitamos un Bukele.

La situación actual de Cuba en el campo de la geopolítica es que somos una isla subdesarrollada, dependiente toda la vida de un imperio. Primero, el imperio norteamericano. Después, el imperio ruso. También tenemos la influencia del imperio chino y no hemos tenido nunca libertad en el sentido literal de la palabra. 

Sí, necesitamos en Baire un nuevo Grito de Independencia, porque la libertad, como la está percibiendo hoy Argentina, la libertad económica, cuando disminuye la inflación, cuando el obrero percibe en la mesa que está ganando un dinero que le permite darle vida a su familia, es la verdadera felicidad que aspiramos todos. 

Es eso, nosotros lo que necesitamos es que nos paguen bien, que el trabajo que hacemos día a día tenga realmente una retribución honorable. Un trabajo digno, un salario digno.

Las emociones son ondas electromagnéticas y estoy muy afectado porque no tengo energía. Estoy desmotivado, triste. A veces, el cubano en sentido general, no solo yo, nos sentimos impotentes y nos afrontamos a un campo que mide mucho la legalidad y la ilegalidad según intereses partidistas. O sea, el que manda es el que dice qué es lo que es legal y que no. Entonces, nos limita nuestra independencia económica, nuestras iniciativas, y nos confina a la nada. 

Es así como se siente un cubano, impotente, triste, con muchas ideas, porque tenemos algo maravilloso que es el poder de la creatividad, pero no tenemos la oportunidad para crecer.

En el Grito de Baire lo que queríamos nosotros los cubanos era la independencia. El colonizador oprimía y no nos permitían, sobre todo a la clase naciente, los mulatos libres, hacer lo que era bueno para el país. Seguíamos trabajando, drenando nuestras riquezas como una colonia. Eso es lo que queríamos nosotros los cubanos: independencia, la que nunca hemos logrado todavía. 

Creo que el Grito de Baire sigue haciendo falta, todos los días, hasta que Cuba logre una verdadera independencia económica, política, y una verdadera identidad como nación cubana.


Las noticias hablan de resignación
y la gente traga 
y se miran a los ojos 
como los peces. 
Y en la cara de la virgen 
hay una lágrima rodando:
lágrimas negras…
Carlos Varela.