Delcy Rodríguez aseguró a EE. UU. su cooperación antes de la captura de Maduro


Diosdado Cabello, a la derecha, y Delcy y Jorge Rodríguez habían asegurado por separado en secreto a funcionarios estadounidenses su cooperación tras la captura de Maduro.



Antes de que el ejército estadounidense capturara al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a principios de este mes, Delcy Rodríguez y su poderoso hermano se comprometieron a cooperar con la administración Trump una vez que el hombre fuerte hubiera desaparecido, según contaron al The Guardian cuatro fuentes implicadas al más alto nivel en las conversaciones.

Rodríguez, que el 5 de enero juró el cargo de presidenta en funciones para sustituir a Maduro, y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, aseguraron en secreto a funcionarios estadounidenses y cataríes, a través de intermediarios y por adelantado, que verían con buenos ojos la salida de Maduro, según dichas fuentes.

Según ha sabido The Guardian, las comunicaciones con funcionarios estadounidenses por parte de Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Maduro, comenzaron en otoño y continuaron después de que Trump y Maduro mantuvieran a finales de noviembre una llamada telefónica crucial en la que Trump insistió en que Maduro debía abandonar Venezuela. Maduro rechazó la exigencia.

Para diciembre, contó a The Guardian un estadounidense que participó en el proceso, Delcy Rodríguez ya le había dicho al gobierno de EE. UU. que estaba lista: “Delcy transmitía el mensaje de que ‘Maduro tiene que irse’”.

“Dijo: ‘Trabajaré con lo que venga después’”, señaló otra persona familiarizada con esos mensajes.

Las fuentes afirman que Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional de Trump, inicialmente escéptico sobre la posibilidad de trabajar con elementos del régimen, acabó convencido de que las promesas de Delcy Rodríguez eran la mejor vía para evitar el caos una vez que Maduro desapareciera.

La promesa de cooperación de Delcy y Jorge Rodríguez antes de la operación contra Maduro no se había revelado hasta ahora. En octubre, el Miami Herald informó de unas negociaciones fallidas a través de Catar, en las que Delcy se ofrecía a actuar como jefa de un gobierno de transición si Maduro dimitía.

Reuters informó el domingo de que Diosdado Cabello, poderoso ministro del Interior de Venezuela, que controla las fuerzas policiales y de seguridad, también había mantenido conversaciones con EE. UU. en un momento dado, meses antes de la operación contra Maduro.



Diosdado Cabello, durante una ceremonia en homenaje al personal venezolano y cubano muerto durante la operación estadounidense, en Caracas, el 8 de enero de 2026.



Todas las fuentes señalan que el acuerdo de Delcy Rodríguez incluía un matiz importante: aunque la familia Rodríguez prometió cooperar con Estados Unidos una vez que Maduro estuviera fuera del poder, no aceptó ayudar activamente a Washington a derrocarlo. Las fuentes insisten en que no se trató de un golpe orquestado contra Maduro por los hermanos Rodríguez.

Horas después de la redada, Trump pareció confirmar las conversaciones. Dijo al New York Post que Delcy Rodríguez estaba a bordo. “Hemos hablado con ella muchas veces, y lo entiende, lo entiende”.

El gobierno venezolano no respondió a las preguntas enviadas por correo electrónico sobre esta información. La Casa Blanca tampoco respondió a las preguntas detalladas.

Además de los contactos oficiosos, hubo numerosas conversaciones oficiales entre funcionarios de Trump y el gobierno venezolano encabezado por Maduro.

El propio Maduro se reunió con Ric Grenell, uno de los principales asesores de Trump, apenas diez días después de la investidura de este, para tratar la situación de los presos estadounidenses, que fueron puestos en libertad poco después.



Agentes de la ley escoltan a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, al bajar de un helicóptero en Nueva York el 5 de enero de 2026



Altos asesores de Trump mantuvieron conversaciones oficiales con Delcy y Jorge Rodríguez con bastante frecuencia para coordinar, por ejemplo, los vuelos quincenales de venezolanos deportados desde Estados Unidos, según dos fuentes familiarizadas con esas conversaciones. Había una avalancha de asuntos que resolver: en qué aeropuerto aterrizarían los vuelos de deportación, la situación de los venezolanos encarcelados en El Salvador y los presos políticos que podían ser liberados.

Mientras tanto, Delcy Rodríguez conservó vínculos personales muy estrechos con Catar, donde miembros de la familia reinante la consideran una amiga, según fuentes conocedoras de esa relación. Catar, aliado clave de Estados Unidos, donó un jet de lujo de 400 millones de dólares para uso de Trump, un regalo sin precedentes de un país extranjero a un presidente estadounidense. Dos de las fuentes señalaron que Catar aprovechó el capital político del que gozaba en la Casa Blanca de Trump para abrir más puertas a Rodríguez en las negociaciones secretas.

Como informó el Miami Herald en octubre, Rodríguez intentó proponer un gobierno de transición, encabezado por ella, que dirigiría Venezuela si Maduro aceptaba una retirada previamente acordada hacia un supuesto refugio seguro. El plan fracasó y Rodríguez denunció con vehemencia la información, pero algunos responsables estadounidenses empezaron a pensar que estaba lejos de ser una dirigente dogmática y bidimensional.

Quienes la conocen describen a una figura con rarezas desarmantes que le ayudan a entablar lazos con facilidad. Bebe champán, tiene un entrenador privado de tenis de mesa y tiende a retar a partidos a los dignatarios extranjeros.

Para octubre, según las fuentes, incluso los estadounidenses más agresivos contra Maduro estaban dispuestos a trabajar con ella.

Un factor decisivo fue su promesa de colaborar con las petroleras estadounidenses y su familiaridad con estadounidenses del negocio del petróleo. “Delcy es la más comprometida con trabajar con el petróleo de Estados Unidos”, afirmó uno de sus aliados.

Las fuentes señalan que Mauricio Claver-Carone, antiguo enviado especial de Trump para América Latina que, pese a haber dejado el Gobierno, seguía teniendo la confianza de Marco Rubio, fue uno de sus principales valedores.

Claver-Carone declinó hacer comentarios.



Delcy Rodríguez, en Caracas, el 15 de enero de 2026.


El objetivo principal de Estados Unidos era garantizar la estabilidad una vez que Maduro estuviera fuera del poder, dadas las previsiones de guerra civil y caos. Otra de las fuentes afirmó que “lo más importante era intentar evitar la conversión del país en un Estado fallido”.

No fue hasta finales de otoño cuando Delcy Rodríguez y su hermano entablaron realmente conversaciones con Estados Unidos a espaldas de Maduro.

Maduro habló por teléfono con Trump en noviembre y, para la semana siguiente, estaba claro que Maduro no se iría.

Para Delcy Rodríguez, era un equilibrio delicado. Aunque formuló la oferta, según las fuentes, no accedió a traicionar activamente a Maduro. “Le tenía miedo”, dijo un alto cargo conocedor de los hechos.

Cuando los helicópteros de ataque estadounidenses sobrevolaron Caracas a comienzos de enero, nadie sabía dónde estaba Delcy Rodríguez. Circularon rumores de que había huido a Moscú, pero dos fuentes aseguran que se encontraba en la isla Margarita, un destino vacacional venezolano.



* Artículo original: “Venezuela’s Delcy Rodríguez assured US of cooperation before Maduro’s capture”. Traducción: ‘Hypermedia Magazine’.