I: Un fénix geopolítico.
Mientras que WhatsApp y Signal son preferibles para conversaciones personales seguras, Telegram es idóneo para las situaciones en las que el anonimato del usuario es crucial.
Revisé los nombres enterrados de igual modo en los agradecimientos del segundo volumen de ‘Soplavientos’. Eran los nuevos entrevistados, cuyas palabras, ligeramente editadas, llegaron a formar el ecléctico estilo narrativo del periodista.
Mientras tiene lugar la fiesta del cine latinoamericano en La Habana, el Gobierno cubano avanza leyes y decretos que penalizan la libre expresión y creación cultural.
A los federales: Para ahorrarles una investigación prolongada, declaro de manera categórica que no estaba trabajando con nadie.
El Hombre Nuevo muere de irrealidad y aburrimiento.
Sylvia Plath sería como una especie de ‘femme fatale’ de la literatura, marcada por la enfermedad y la muerte.
La voluntad de los pueblos no es más que la resultante de la voluntad de los individuos que los forman.
Piñera, a pesar de haber sido ostracizado luego, mantuvo antes, en efecto, una actitud de sumisión, cuando no de complicidad temprana, con la política cultural del gobierno revolucionario.
“AXIS está lleno de incoherencias, y las amamos. Somos personas creativas que se juntan de vez en cuando a experimentar con códigos, sonidos, pigmentos fotosensibles, luces estroboscópicas y cuanto tareco se te pueda ocurrir. Cada uno de nosotros comprende el mundo de una forma bien particular”.
La posición actual de LASA respecto al gobierno cubano no puede sostenerse ni justificarse si no es como el abrazo tácito a la dictadura y a la falta de derechos. Si LASA no tiene problemas con apoyar a un Estado cuyo vocero es Humberto López, yo no puedo seguir en LASA.
El pasado 25 de mayo la Fundación Amelia Peláez emitió un comunicado en apoyo al 27N, el Movimiento San Isidro y a cada cubano en el mundo que quiera una Cuba diversa y democrática. Tuve la oportunidad de conversar con Carmen Peláez, actriz, cineasta y dramaturga, sobrina nieta de Amelia y presidenta de la Fundación.
El garrote y la mordaza no son la salida, como no lo son una insurrección o una intervención extranjera que aquí casi nadie desea. De modo que se hace indispensable aprender a convivir, a construir consensos; y reservar palabras como “enemigo”, “mercenario” y “traidor” para quien de veras las merezca.