Con su técnica excelente y su goce singular de pianista acuariana, Diana Carbonell Avtodiychuk genera una danza con sus dedos.
Con su técnica excelente y su goce singular de pianista acuariana, Diana Carbonell Avtodiychuk genera una danza con sus dedos.
La policía de Pensilvania capturó al preso fugado Danelo Cavalcante, poniendo fin a una tensa persecución de varias semanas en los suburbios de Filadelfia.
El devastador suceso, amplificado por los efectos residuales del conflicto civil, ha convertido a Libia en una de las crisis humanitarias más graves del mundo.
Una vez más, un representante del Gobierno cubano expresa las auténticas características del Estado insular: patriarcal, misógino, machista y discriminador.
Perico tiene 19 años. Es de esos que piensan que si la realidad no coincide con su idea, va a ser peor para la realidad. Las circunstancias lo morderán del todo.
Conversamos con Sandra Ramos, artista visual ampliamente reconocida por su obra, la cual explora temas relacionados con la migración, el exilio y la identidad.
“El ODC expresa su desacuerdo con la creación y utilización de rituales destinados a gobernar la vida y formación de los cubanos”.
“La estrecha vigilancia ética a la que García Ramos somete al régimen que lo constriñe se redobla cuando juzga sus propias tácticas de supervivencia”.
El ‘Diario de Kioto’, de Ernesto Hernández Busto describe cómo, antes de dominar su arte, el espadachín japonés debe aprender a estarse quieto sobre una columna de cuatro pies.
“Me atrapa la idea del debate y de estar en constante cuestionamiento. Pueden ser filtros que hacen que tu trabajo sea más compacto. Te nutre de numerosas posibilidades para analizar la obra, en consonancia con las líneas a tener en cuenta para un artista contemporáneo”.
Su motivación era solo una: lograr que Cuba fuera un país más justo. En medio de la madrugada, cuando todos dormían, la vigilante se colaba por la ventana, agarraba una almohada y se subía encima de alguno de los corruptos que sobraban en el ambiente: un viceministro, un director de empresa… Y los dejaba sin aire. Los ahogaba.
Comencé a escribir en el iPhone. Me reconocí por primera vez en tanto tiempo. Y desde entonces escribo poemas y pequeñas prosas contando mi experiencia en el hospital, captando los balbuceos de aquellos días, mi delirio y mi lucha por seguir aún aquí, torpemente respirando.
En la lectura de poesía de la joven curadora Carolina Barrero, o cuando Camila Lobón insiste en la separación entre Estado y sociedad, el deseo tiene la fuerza capaz de desficcionalizar al Estado total. La esencia del gesto genera un saber que habita en un umbral por el cual se regeneran formas de crear, imaginar, y estar juntos.