El yo de cualquier artista sólo resulta interesante cuando nos propone una relación incómoda con la realidad.
El yo de cualquier artista sólo resulta interesante cuando nos propone una relación incómoda con la realidad.
“Después de enfrentarme a innumerables obstáculos, creo que esto es sólo el INICIO de algo más grande que Dios tiene reservado”.
Desde Minnesota, el presidente abogó por una “pausa” humanitaria, subrayando la necesidad de garantizar la liberación de los rehenes en poder de Hamás.
“La plaza Mantilla era una hermosa alameda de recreo, donde los paseos y los árboles conformaron un paraje admirable”.
“No he buscado Patria en la obra de Salinas. La he recibido siempre como una ‘iluminación’ sobre lo intangible”.
“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
Enrique Patterson es un ensayista, periodista y activista, conocido por su análisis de la realidad cubana. Patterson es presidente del Instituto de Estudios Cubanos.
El libro analiza la obra de varios intelectuales cubanos a los que el autor asocia con la idea de reforzar la decencia de la República para evitar la injerencia de los Estados Unidos.
“El ODC condena la instrumentalización del patrimonio natural y cultural de forma segregada, para legitimar un sistema político-económico fallido”.
Si los campos nazis son el Mal absoluto, el gulag se parece mucho más a una pesadilla kafkiana.
“Escribo cuando estoy solo, sobre todo en la noche. A veces describo sueños, o me inspiro con estados alterados de la percepción”.
“El régimen de Putin es un grupo mafioso. Incluso por motivos formales. Tenga en cuenta que los miembros de esta mafia se casaron, se relacionaron a través de niños. Esto ya es un conjunto de clanes familiares”.
En el camino, el bus cae en una duna de arena y no puede avanzar. Me siento atascado. ¿Será por estar haciendo una película de religión? ¿Se me habrá pegado la mala suerte?
Textralización hay en los posts de Facebook, en los chats, en los estados de WhatsApp, en las colas, en las licras fosforescentes y en los pregones callejeros de “maní y cuchilla”.