¿Quién hubiera podido imaginar que tener un tatuaje que dice “libertad” en la cadera iba a ser motivo para separarme de mi hijo?
¿Quién hubiera podido imaginar que tener un tatuaje que dice “libertad” en la cadera iba a ser motivo para separarme de mi hijo?
La Universidad Carolina se convirtió en una escena de caos, cuando David Kozak empezó a disparar en los pasillos y las aulas, dejando tras de sí 14 muertos y 25 heridos.
Hemos venido a decirles que los políticos no sólo no son Dios, sino que son la causa de nuestros problemas.
“No habrá que emplear la fuerza, ni habrá que andar con fusiles por la calle, ni metiéndole miedo a nadie”.
¿Pudiera sugerir que el viejo escritor se fue con el viejo año? ¿Que 2024 se lo llevó de un soplo? ¿Me creerían?
Nos ordenaron ponernos frente a una pared, apoyando nuestras manos en ella y separando los pies hasta que el cuerpo adquiriera la forma de una X.
Una invitación voluptuosa y celebratoria para cerrar 2024. Que, en medio del páramo, el espíritu de la Navidad los arrope en los tiempos por venir.
Leyendo a James Ellroy, el autoproclamado “perro rabioso de las letras norteamericanas”.
El verso de Odette Alonso desmenuza el tiempo rescatado del recuerdo; una memoria como espejo roto, cuyos fragmentos revelan pedazos de isla, una familia, la silueta borrosa de una niña, el perfecto doblez de una garza de origami, el olor del mar.
“Mi pregunta al próximo invitado sería: ‘¿dónde vive?’. A partir de ahí tendría otras preguntas. La pregunta al artista es: ‘¿Por qué sigue en Cuba?’.
Según Michael Gil, él no es más que un guerrero al servicio de la música, un ‘soundmurai’ para quien la única manera de saber a dónde lleva el camino del arte es caminándolo.