The Wall Street Journal: “Frenaría la marcha coercitiva de la izquierda, pero es probable que sus políticas sean una apuesta incierta”.
The Wall Street Journal: “Frenaría la marcha coercitiva de la izquierda, pero es probable que sus políticas sean una apuesta incierta”.
Israel y Hamás acuerdan una tregua de 4 días para el intercambio de rehenes y la entrada de ayuda en Gaza, devastada por la guerra.
La denuncia de la violación de los DD.HH. es fundamental deconstruir la narrativa que el Gobierno cubano ha usado para legitimarse ante los organismos internacionales.
Su reino era su casa y su trono un cómodo sillón desde donde enfrentó la vejez, la ceguera y lo peor.
El sometimiento siempre se afirma en tres cosas intercambiables y manipulables: el miedo, la división y la ignorancia.
Cualquier cosa puede ser una novela, y el efecto de la novela es el mismo que el de la intensa luz: herir.
Los derechos culturales y socioeconómicos parten de un principio de obligación estatal del que se desentiende la institucionalidad en Cuba.
“Caminé a lo largo de los blancos salones sobrecogido por cuanto se alzaba ante mí, pero ya mi cabeza se había estremecido tras ver, no más entrar, el enorme óleo sobre tela ‘The Ascension Of The Liminal Theater’”.
Comienza la quinta edición del Festival de Cine INSTAR, fechada del 28 de octubre al 3 de noviembre de este año 2024.
Ya sé que no tienen ni la más puta idea de lo que hablo. Por algo no son lectores ilustrados, mucho menos ilustres. Por algo no han leído nada de nada, nunca. Por algo me siguen leyendo a mí, compulsivamente.
(De la novela inédita Que la patria os covfefe orgullosa, de próxima aparición por Editorial Hypermedia).
Mi tío, Herminio Pérez, lo dio todo por la Revolución, hasta la vida. En realidad, si me da por ponerme específica, la Revolución le reventó la vida a patadas.
Que Dios perdone a los artistas que separen el arte de la vida y la vida en sociedad es política, es condición humana, es solidaridad. Apoyar la Bienal es vetar y obviar el sufrimiento de los cubanos.
Las narrativas a propósito del 11J destilan el fervor de las manifestaciones, la crudeza de la represión que les sucedió, la fragilidad de los cuerpos participantes; pero, ¿dónde ubicar lo humano en ese contexto?, ¿qué lugar otorgar a los derechos?
Las peripecias disidentes de Reinaldo Arenas, que parecían pendular entre la ágil comicidad de un Buster Keaton y la tragedia ejemplar de algún mítico héroe griego, marcan el agónico territorio del intelectual cubano pos-1959: la sujeción totalitaria.