En una de esas tardes de desesperación, la profesora me comenta la decisión: “Abandonaré el país, lo estoy vendiendo todo”.
En una de esas tardes de desesperación, la profesora me comenta la decisión: “Abandonaré el país, lo estoy vendiendo todo”.
Las estrellas del fútbol brasileño Neymar y Vinicius Jr. están envueltas en una polémica por una fiesta posterior a un partido, con audios y vídeos filtrados.
La Cúpula de Hierro israelí se erige como un escudo fundamental, interceptando miles de cohetes, lo que subraya su papel en la salvaguarda de ciudades y vidas.
Thais Pujol Acosta (La Habana, 1970), es una activista y consultora que ha dedicado gran parte de su vida a la lucha por la libertad y los derechos humanos en Cuba.
La imagen del Che se convierte en ídolo y moneda de cambio, sobrevalorada y sobreexplotada para beneficiar a unos y perjudicar a otros.
Demián Rabilero del Castillo (1972) es un escritor, museólogo y realizador audiovisual con un extenso currículo en la promoción cultural.
Yo no me enteré de nada hasta la mañana del lunes, cuando compré el ‘Granma’ y vi la escueta información que contenía el Editorial de ese día.
“En Kafka, la K puede ser un aleph deformado, torcido, pero en plenitud de poderes. Aleph, letra infinita, también es el sonido de un ahogado. El asma de Dios”.
“El teatro te da libertad para vivir, para hacer, para decir, para sentir. Me interesa sobre todo porque hace que uno se cuestione y hasta cierto punto cambie. Es un medio para canalizar las cosas más viscerales. Esa comunicación que se genera entre el actor y los espectadores, cuando hay un mensaje concreto, es vital”.
Sentada en una habitación sin ventanas, leo una novela que dispone, desde la crueldad doméstica, la violencia primitiva de los sistemas afectivos y políticos. ‘Clausewitz y yo’, de Carlos A. Aguilera, suena como si existiera una banda punk astrohúngara que actualizara la obra de Edmund Burke.
Mientras se aceleran los niveles de desigualdad racial en un contexto de crisis económica, el gobierno encabezado por Díaz-Canel ha iniciado una dinámica que no se había observado antes: reflejar sin tapujos, en la esfera pública, lo que siempre había estado presente en la esfera privada: un racismo arraigado y profundo.
“Soy un artista de constantes cambios. Creo que lo que hago ahora es mejor que lo que hice el año pasado o lo que pinté hace veinte años. Si no cambiara, me aburriría. Mis ideas sobre el arte cambian al leer un buen texto o al visitar un museo o simplemente al ver el Instagram”.