En mis sueños, en Cuba, mi padre se me aparecía vivo. Bonachón, en su cuarto de atrás, ignorante de que acababa de venir de entre los muertos.
En mis sueños, en Cuba, mi padre se me aparecía vivo. Bonachón, en su cuarto de atrás, ignorante de que acababa de venir de entre los muertos.
Aunque en la superficie todo parezca seguir su curso, y los periódicos barajen cada semana las fluctuantes prioridades de la “actualidad”, el mundo, tal y como lo conocíamos antes del 24 de febrero de 2022, ha dejado de existir.
Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘‘Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.
Musk y los hombres del D.O.G.E. están tomando el control del Estado federal estadounidense. Con un método: saltarse todas las reglas; y un objetivo: hackear la democracia.
El senador Chris Murphy, de Connecticut, describe cómo podrían desaparecer las elecciones libres y justas en Estados Unidos tan pronto como en 2026.
Poemas pertenecientes al libro ‘Visiones de una mujer con alas’, de Aimée González Bolaños, (Betania, 2016).
Reproducido con autorización de Eduardo del Llano de su libro más reciente ‘La campaña: cuentos de humor’ (2025).
Gritar en la cara de Joe García. Gritar en el tweetline de @realdonaldtrump, el verdugo de Radio y TV Martí.
Leo estas líneas a mi madre, cabizbaja en una silla de ruedas, y decreta en voz baja: “A quienes tuvieron que irse del país se les perdona cualquier cosa. No metas la cuchareta en lo que no has sufrido en carne propia”.
El animé consigue una universalidad perturbadora anclada en profundos substratos tradicionales.
Al teclear “libre” en Google y pulsar en “voy a tener suerte” debería aparecer, indefectiblemente, una gran fotografía en blanco y negro de Juan Abreu desnudo.
Era la primavera de 1971. En La Habana, el Estado cubano le imponía a un poeta oficial la epifanía estalinista del ‘mea culpa’ que terminaría por catapultarlo al exilio. Un exilio sin retorno, de por vida.
Te llamas Lorenza Böttner. Bailas como una exhibicionista en la avenida Lexington, esquina con la calle 52, en Nueva York. Sabes que la calle es un espacio de trabajo y mendicidad.