Descubrí el otro día de dónde venía el nombre de tu cargo. Chulo es cuchillo en caló, el idioma de los gitanos. De modo que ser chulo es ser un pérfido cortante. Ya tienes lo de la hoja de metal adelantada.
Hypertexto
Amor a primera fusta
Cuando recibí la propuesta, mi primer impulso fue contestar que no. Pero lo pensé dos veces. A fin de cuentas, ¿cuál era la tarea? Nada del otro mundo: hacer un reportaje sobre una feria kink que se celebraría en San Diego.
Poetas mexicanos en el Ateneo de La Habana
¿Usted sabe cómo se acuesta Gastón Baquero? Yo le dije: “No, no sé, porque nunca me he acostado con Gastón Baquero”. “Pues de una manera muy singular: él lo desnuda a uno y lo recuesta en un sofá, y entonces se desnuda él…
Regresar a La Habana
“No recuerdo en qué momento mi padre me contó que fui engendrado en Cuba, en algún hotelucho de La Habana. El recuerdo con que lleno la laguna es éste: mi papá borracho, contándole a su hijo que sus padres volvieron a México decepcionados de la Revolución pero esperando un hijo. Yo nací al mismo tiempo que su desencanto”.
El pensamiento de Félix Savón
El maestro Swami Brahgamuda cuenta en su libro de memorias He sido lo que he sido (Editorial Anagrama, 2016) la admiración que profesó durante toda su vida por uno de sus más destacados discípulos, el campeón de boxeo Félix Savón.
El arte de las fugas
La máxima era atribuida al entonces general de Ejército, y todavía heredero de la finca privada que es Cuba: “El deber de todo buen soldado es escaparse. Y el deber de todo buen oficial es atraparlo”.
A partir de Manhattan
En 1978, mientras Enrique Lihn flaneaba por Manhattan, Manuel Puig también daba vueltas por la isla neoyorquina, quejándose de la insularidad que significaba ser autor latinoamericano en tierra anglo. Por esos mismos años Reinaldo Arenas llegaría a Nueva York y moriría ahí mismo, culpa del sida. Y fue en Manhattan donde Néstor Sánchez se convirtió en un vagabundo que escribía con la mano izquierda.
Carta a Capablanca
Déjame decirte que entendí lo que era parecerme a Capablanca. Esa serenidad y ese porte y esa profundidad analizando la perfecta. Creo que los cubanos debiéramos estudiar tu vida y tus estrategias desde chiquitos. Entenderíamos más. Si solo aprendiéramos a simplificar en el tablero…
Resplandor
Nadie vive en La Paz impunemente. Lo supe al cabo de apenas seis meses de haber estado viviendo en esa ciudad y lo saboreé o lo pagué, o ambas cosas, durante los tres años restantes.
El nadador, Cheever, otra historia
“He comprendido estás cosas tardíamente. Ya no tendré tiempo de asomarme a los campos en donde hombres de torsos hermosísimos perviven como estatuas. Soy el nadador de Cheever. Mi historia es triste y efímera, como todas las historias”.