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Magali Alabau

A solas con mi cuerpo enfermo

Comencé a escribir en el iPhone. Me reconocí por primera vez en tanto tiempo. Y desde entonces escribo poemas y pequeñas prosas contando mi experiencia en el hospital, captando los balbuceos de aquellos días, mi delirio y mi lucha por seguir aún aquí, torpemente respirando.

Carolina Barrero

El deseo clandestino y las jóvenes artistas cubanas

En la lectura de poesía de la joven curadora Carolina Barrero, o cuando Camila Lobón insiste en la separación entre Estado y sociedad, el deseo tiene la fuerza capaz de desficcionalizar al Estado total. La esencia del gesto genera un saber que habita en un umbral por el cual se regeneran formas de crear, imaginar, y estar juntos.

Amir Valle

Leer hasta dormido

Mi ritmo de lectura sigue siendo muy alto; además, leo tres y cuatro libros a la vez. Y disponer de más tiempo este año, la imposibilidad de viajar y la asunción de funciones de editor al frente de Ilíada Ediciones, me obligó a leer mucho más. Lo único que he extrañado son las largas lecturas en los aviones.

Jorge Arrastía

Jorge Arrastía: “Mi generación no fue perversa, creía en Dios”

Hace pocos meses se publicó Derribados, pero no vencidos. De cuando sobrevivir no importa (Ediciones Logos, Rosario, Argentina, 2020), de Jorge Arrastía: “Los muchos vociferan y se doblan. Los pocos actúan y se alzan. Los mismos locos que lucharon contra Fulgencio, después lucharon contra Fidel. Lo descubrimos al abrazarnos, idénticos, en la cárcel”.

Ray Veiro

Horror y Ministerio

Es más fácil relacionarlo todo con Estados Unidos, “nuestro enemigo histórico”, y aunque muchos jóvenes sabemos que nada de eso es cierto, ese cuento se lo han embutido a nuestros padres y abuelos como polluelo en nido, y algunos son hasta capaces de picarnos la cara por defender el absurdo establishment.

Gertrude Stein

La llave perdida de Gertrude Stein

La otra Gertrude, vestida con batón negro y pañuelo blanco en el cuello, la mira desde la pared de la chimenea. Cuando Picasso terminó el retrato, luego de noventa días de trabajo, Gertrude quedó insatisfecha. “¿Nos parecemos?”, preguntó. “No te preocupes, con el paso de los días te le irás pareciendo”, respondió el artista.