Demián Rabilero del Castillo (1972) es un escritor, museólogo y realizador audiovisual con un extenso currículo en la promoción cultural.
Demián Rabilero del Castillo (1972) es un escritor, museólogo y realizador audiovisual con un extenso currículo en la promoción cultural.
La acusación al senador por Nueva Jersey, Bob Menéndez, podría ocultar vínculos más profundos con la inteligencia egipcia.
“En Kafka, la K puede ser un aleph deformado, torcido, pero en plenitud de poderes. Aleph, letra infinita, también es el sonido de un ahogado. El asma de Dios”.
La tensión oculta de las cosas, como observa Balthus. De los cuerpos, digamos.
El mérito mayor de ‘Lolita’ consiste en haber transformado en arte una historia que se encuentra siempre en peligro de caer en la procacidad.
Llama la atención que los académicos afroestadounidenses, defensores de los derechos civiles y de las minorías en su país, no pregunten por los presos políticos o los derechos humanos en Cuba.
Los totalitarismos son enemigos mortales del tiempo y de la dialéctica. Cada día es el mismo día.
“Hay un estar y no estar de los personajes en las escenas que fascina”.
¿Por qué el desnudo, individual o en grupo, se ha convertido en manifestación de protesta? Porque viola una absurda prohibición. Porque arremete contra la moral dominante, impuesta por los falsos atuendos. Y por más falsos discursos. De los falos falenterados.
Advertencia: Este artículo incluye contenido audiovisual, que puede herir su sensibilidad.
¿Tú has estado en un tren? ¿Has visto cuando pasas por el campo y hay unas vaquitas pastando? Entonces el tren sigue. Para las vacas, eso es un segundo que pasa haciendo un ruido tremendo, y les da igual. A veces hay que hacer como las vacas. Activar el modo vaca, y no hacerle caso a nada. Seguir pastando.
Quizás muchos esperan que diga que la vida cambió. Siento defraudar ese morbo. Es cierto que mis rutinas cambiaron, pero también lo es que mis rutinas no lo son tanto, llevan tiempo cambiando. Me borraron físicamente del mundo que antes frecuentaba. Me enjaularon como a loro parlante. Me pagaron por hablarle a una cámara.
Aquella cola era el único pedazo de civilización que quedaba en los alrededores. Se extendía por casi una cuadra y entre cada persona había una distancia pactada que sobrepasaba el metro. Los rostros enmascarados por los más variopintos nasobucos les daban un extraño aire, reforzado por un silencio absoluto.