En medio de la intensificación de los ataques aéreos contra Gaza, Israel libera a dos rehenes estadounidenses retenidos por Hamás, lo que aumenta las tensiones.

En medio de la intensificación de los ataques aéreos contra Gaza, Israel libera a dos rehenes estadounidenses retenidos por Hamás, lo que aumenta las tensiones.
El Estado, como el gran proxeneta que es, decide quién vive, quién muere y quién sobrevive calamitosamente.
Por este lunes de post-revolución, les dejo este testimonio gráfico de Korda, que viajó con su tan amado ‘top model’ de verde olivo (porque Fidel fue quien hizo fotógrafo al cheo publicista de Korda, eso que nadie lo dude).
Me di cuenta del potencial que se ha perdido en décadas, por culpa del decadente sistema socialista de enseñanza.
Esta guerra debería importar a todos. Si hay una lección de la historia, es que lo que empieza con los judíos nunca acaba con ellos.
El periodista israelí Gershom Gorenberg señala los fallos de liderazgo del primer ministro Netanyahu como la causa fundamental de la reciente invasión de Hamás.
La actitud de quien ve fantasmas por todas partes y, un buen día, logra acreditar, con angustia, que sí son reales y sólidos.
Cientos de migrantes haitianos han llegado a Chiapas, el estado más meridional de México, desafiando los recursos locales.
Tragedia en Gaza: Una explosión en el Hospital Árabe Al-Ahli se cobra cientos de vidas y rompe los acuerdos diplomáticos horas antes de la visita del presidente Biden a Israel.
Me llevo el casco a la cara y escucho las sirenas de los patrulleros que se acercan. Vienen raudos a arrestarme, furiosos. Enciendo sin prisa un cigarro y sonrío. Miro a través de la ventana mi ciudad, mi mundo tan distinto de ese otro que aún reclama en la consola mi atención. Un mundo hecho de píxeles, variables y funciones matemáticas.
El exilio me ha vuelto a su manera mudo. O lo fui durante años, poco antes de salir de la Isla. Ahora soy un hombre libre, pero mudo. Un mudo acaso bilingüe.
Cine, energía nuclear y electrificación en Cuba: lecturas de un mismo fracaso.
La desgracia de Landrián, y también su timbre de gloria, es que comienza a trabajar como documentalista cuando el ICAIC está en su fase más agresiva en relación con esas tareas: nadie es cineasta en el país.