El grito del oprimido. El semen liberado y el dolor durante el parto. La ira transformada en fuerza demoledora.
El grito del oprimido. El semen liberado y el dolor durante el parto. La ira transformada en fuerza demoledora.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
Hay que singar y después reflexionar sobre la sabiduría cuántica de Dios
‘Con Filo’ es un espacio mediático, vocero del mensaje oficial, inaugurado justamente un mes después de los sucesos del 11J.
Los 34 relatos reagrupados en este libro, ‘Morir de isla y vivir de exilios’, de Héctor Santiago, cuentan una isla mortífera, sumida en los horrores.
La vida de Kahlo es incómoda de leer y compleja de analizar.
Varela fue uno de los muy pocos, si es que no el único, filósofo latinoamericano del siglo XIX que escribió a favor de la tolerancia religiosa.
El legado inconcluso del conflicto que moldeó la política actual.
La relación de Lezama con la joven cultura revolucionaria fue compleja. Concibió la absurda idea de que la destrucción revolucionaria del Antiguo Régimen de la cultura cubana no implicaba por fuerza su propia destrucción.
Eliécer Ávila (Puerto Padre, Cuba, 1985) es activista por los Derechos Humanos, analista, comunicador y empresario. Vive exiliado en Miami.
Un análisis del proceso de reclutamiento revela una inquietante cadena de acontecimientos.
El líder de los Proud Boys, con raíces cubanas y activista pro-Trump, enfrenta 22 años de prisión por su rol en el asalto al Capitolio.
La Guardia Costera de Estados Unidos (USCG) repatrió a Cuba a dos individuos tras interceptar su embarcación frente a las costas de Florida.
La política de puertas abiertas de Nicaragua transforma la migración centroamericana. Cientos de haitianos, cubanos y africanos son enviados directamente hacia Estados Unidos.
Todavía hay quienes emplean los mismos trucos para hacerse pajas mentales. Cuando le conté esto a mi amigo, me reprochó que no hubiera “leche” en toda la historia. Quería detalles de mis relaciones y de mi vida privada. Ahora, varios años después, puedo reconocer sin tapujos la violencia que ejercí y la que ejercieron sobre mí.
Yo no podía y no quería volver a Cuba, y no me iban a admitir después, ni aunque quisiera. Así que, cuando me fui, sabía que no volvería más. Ya sabes que tienes que adaptarte a lo que sea, con más razón si tienes un pasaporte que, donde quiera que te pares, dice que eres un exiliado político.