El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
Mis amores de los setenta / están cumpliendo sesenta. / Algunos apagaditos como florcitas sin agua / —la sal charchaleando en la herida— / quijotes unos buscando molinos / amargados por el exilio muchos / amañados otros con los sandinistas.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
La Isla de los Palestinos en el Golfo de América: Gaza convertida en balneario y Cuba en un condado de Florida.
Es agosto y el sol del mediodía seca la sabana con una luz blanca. El último vagón del tren se aleja por las vías.
La música de nuestro himno no tiene tambores batá, ni décimas guajiras, ni claves afrocubanas. Es una marcha europea. Blanca. Neoclásica.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Una conversación con Víctor Hugo Pérez Gallo.
Abrió la puerta, borracha, desnuda: “Estoy haciendo ‘body-art’, tengo una vulva de colores y esta noche me voy a suicidar”, dijo.
El programa de parole humanitario de la administración Biden para cubanos, nicaragüenses, haitianos y venezolanos se enfrenta a un recurso judicial en Texas que podría afectar a decenas de miles de personas.
Florida se prepara para el impacto a medida que la tormenta tropical Idalia se intensifica, apuntando a la costa del Golfo con amenazas de huracán de categoría 3.
Esa sumatoria de obstrucciones, aún sobre el cuerpo de los cineastas y sobre su salud mental, a veces habilita nuevas estrategias y usos del lenguaje.
Ángeles Béjar, madre del expresidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, se encierra en huelga de hambre en una iglesia de Motril, denunciando una ‘cacería’ contra su hijo.
“Todas las opciones están sobre la mesa”, anunció Hassan Nasralá, en su primer discurso desde el atentado de Hamás del 7 de octubre.
Esta ciudad dice ansiar cambios, pero nunca los espera. Se asusta ante cualquier hecho violento que le remueva su zona de confort. Está preparada para actos rutinarios que definen el actuar diario de sus gentes: la voz alzada y la crítica banal y estéril. La libertad a medias es el panegírico que espera esta ciudad. Ni siquiera la esperanza.
“Establezco una investigación en torno a la historia de Cuba desde un punto flexible entre el pasado como hecho histórico y el presente como realidad que lo interpreta: la transformación del significado de ciertos elementos, actitudes o conceptos a través del tiempo”.