Los países no desaparecen con una explosión: agonizan en la desidia y se van apagando a medida que sus habitantes los abandonan.
Los países no desaparecen con una explosión: agonizan en la desidia y se van apagando a medida que sus habitantes los abandonan.
“Nos hallamos frente a unas páginas de valor excepcional para quienes deseen respirar el turbio aire de esa época politizada, en que el oxígeno desaparecía rápidamente hasta dejar a una sociedad en la total asfixia”.
Con aproximadamente 7.000 migrantes detenidos en el año fiscal 2023, la cifra de cruces ilegales supera el total de los 12 años anteriores juntos.
El muy parcial enfoque que se alienta desde los olimpos culturales hace dudar de la sinceridad del remordimiento blanco.
La profesora entró al aula y dijo como si fuera lo más natural del mundo: “Se nos ha ido el hombre más grande de la humanidad”. Se nos ha ido, dijo.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
La censura es un trago amargo que no desciende del esófago.
La Fundación Ludwig y sus acólitos devienen en objeto de monitoreo del estado de los derechos culturales en Cuba.
Textralización hay en los posts de Facebook, en los chats, en los estados de WhatsApp, en las colas, en las licras fosforescentes y en los pregones callejeros de “maní y cuchilla”.
Mirar más allá de la historia y del dolor del presente: ¿cómo vamos a salvar una Isla de las llamas si actuamos como una llama más?
Hilda Landrove es investigadora en temas de antropología política y analista de la realidad cubana. Conduce el podcast ‘Caminero’ y publica con regularidad en medios cubanos independientes.
Estoy frente al espejo del baño. Me maquillo. Me miro. “No entiendo cómo alguien puede no querer singar conmigo”.
La mejor representación tragicómica de un escritor y la mejor puesta en escena de la maquinaria diabólica de una revolución despótica.
Las crisis en Haití y Cuba plantean retos de enormes proporciones. Haití está al borde del fracaso, la gobernabilidad de Cuba se resquebraja y las potencias mundiales, incluido Washington, observan con gran preocupación.
La obra de Juan Miguel Pozo es el lugar de la libertad perfecta, esa libertad que es el privilegio de los artistas auténticos: «¿Puedes tener una lista de ideas comprometidas mientras estás en la lista VIP de todas las ferias internacionales? ¿Se les puede pedir a los artistas lo mismo que a los políticos?».