Es la Uneac, la organización que acompaña proyectos que coartan la libertad creativa, la que atropella a mujeres intelectuales; la que ideologiza y politiza el consumo culturaly educativo de las niñas y los niños cubanos.
Es la Uneac, la organización que acompaña proyectos que coartan la libertad creativa, la que atropella a mujeres intelectuales; la que ideologiza y politiza el consumo culturaly educativo de las niñas y los niños cubanos.
Los votantes hispanos de Florida favorecen a Trump frente a Biden para 2024, con un 45% respaldando a Trump y un 39% a Biden.
Intensos ataques aéreos israelíes golpean Gaza tras el fracaso de una tregua de una semana con Hamás, causando más de 100 muertos.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
La atención a la migración cubana es una deuda de solidaridad que la región aún no ha saldado.
La pérdida de otra vida en la más absurda cotidianidad de una nación sin rumbo y sin destino.
Veo cada detalle, oigo lo que se dijo y se calló, toco en mi mente la mano temblorosa de mi padre que hasta aquel día no sabía que existía.
“Que me perdonen todos los que, de un modo u otro, me conocieron y no pudieron realizarse”.
“Una protesta contra la dictadura autoritaria de un sistema anacrónico y contra el mundo libre y su demagógico discurso de ‘igualdad, libertad, fraternidad’”.
‘Plaza sitiada’ es un libro exasperante: no se sabe dónde termina la ingenuidad y dónde empieza el cinismo.
La Cuba de Fidel Castro se convertiría en un eje fundamental en el sistema soviético de política exterior durante la Guerra Fría; la Isla actuaría como un agente —a veces díscolo— de los intereses soviéticos en la región y en el Tercer Mundo.
“El retorno ruso tiene que ver con una idea muy fuerte: el peligro central para los intereses de Rusia es EE.UU. Esta idea nunca ha desaparecido”.
La orden de combate del gobierno cubano el 11 de julio se ejecutó con mayor rigor contra los que el propio Miguel Díaz-Canel llamó “marginales”, que no son más que aquellos más humildes.
Hay una violencia monstruosa y metastásica, y de momento uno quiere ser otro. Salirse. Escapar.