“En Kafka, la K puede ser un aleph deformado, torcido, pero en plenitud de poderes. Aleph, letra infinita, también es el sonido de un ahogado. El asma de Dios”.
“En Kafka, la K puede ser un aleph deformado, torcido, pero en plenitud de poderes. Aleph, letra infinita, también es el sonido de un ahogado. El asma de Dios”.
Incluso los aliados más cercanos de Israel han expresado su preocupación por la catástrofe humanitaria que se está produciendo.
Mi galería de horrores cinematográficos no conoce de épocas. Las películas del siglo pasado dialogan con las soñadas una centuria después.
Llama la atención que los académicos afroestadounidenses, defensores de los derechos civiles y de las minorías en su país, no pregunten por los presos políticos o los derechos humanos en Cuba.
Los totalitarismos son enemigos mortales del tiempo y de la dialéctica. Cada día es el mismo día.
“Hay un estar y no estar de los personajes en las escenas que fascina”.
La cultura oficialista cubana ha servido como
“Somos cada vez más analfabetos funcionales respecto a la realidad. Cada vez más estériles emocionales e incultos de cualquier cosa humana”.
Yali Romagoza, Raychel Carrión y Jesús Hdez-Güero comparten mucho con el artista Hamlet Lavastida. Proceden de la misma generación artística, se formaron en los mismos espacios, participaron en los mismos eventos expositivos y coincidieron en los mismos círculos de amigos.
Un día que no estábamos trabajando en el lugar, enviaron una “brigada de respuesta rápida” que intentó romper las piezas de Ezequiel Suárez y cubrieron parcialmente con pintura la intervención de Hamlet, tildada de “contrarrevolucionaria”.
Se habla de Hamlet el artista, pero se olvida que también es un ingenioso artesano de fraseos, de una idiomaticidad al calor de lo más vivo.
Cuba es 5 746 kilómetros de costas y más de 11 millones de seres confinados a la merced del mar.