No creo exista una excusa válida para un regreso a Cuba en dictadura. Incluso si una madre o un hijo muere y nosotros regresamos, eso es ir a ser observador de una muerte provocada también por nuestra participación.
No creo exista una excusa válida para un regreso a Cuba en dictadura. Incluso si una madre o un hijo muere y nosotros regresamos, eso es ir a ser observador de una muerte provocada también por nuestra participación.
Los derechos culturales incluyen el derecho de toda persona a participar y disfrutar de la vida científica y cultural, así como el de los creadores e investigadores a la protección de la propiedad intelectual sobre su obra.
El decreto amplía esta oportunidad no sólo a los militares, sino también a sus familiares directos, incluidos cónyuges, hijos y padres, ofreciéndoles una vía rápida hacia la ciudadanía.
En 1959 Cuba no buscaba ni necesitaba ʻtrascenderʼ el sistema capitalista.
El ODC señala el doble estándar del discurso oficial cubano, que deja en entredicho la supuesta lucha por la justicia global.
Otaola y otros que quieren ver la Isla arder están a 90 millas de distancia, mientras exhortan a los que estamos aquí a poner el muerto.
Cuando utilizo los diminutivos, siento lo frágil de aquellos días. La dosis de melancolía que acompaña mis momentos de plenitud.
El hallazgo de un campo de adiestramiento y exterminio en el estado de Jalisco revela el nivel de horror al que ha llegado la violencia narco en México.
Los problemas cubanos no comenzaron con la caída de la Cortina de Hierro; ya desde mucho antes la economía cubana era inoperativa y el proceso de colapso era inminente, solo se había retrasado por la permanencia de los subsidios y la ayuda del campo socialista.
Los títulos de ‘La Maleza’ son espacios subterráneos de una memoria futura. Todavía no se han grabado con letra maravillosa en ninguna biblioteca independiente, pero se paran sobre sí mismos, muy verticales ellos.
Pensar en la eternidad no solo me horroriza, sino que también me fatiga. El acceso…
Participar hoy en la Bienal de La Habana es colgar sobre una de las paredes del apartamento de tu corazón una imagen de la isla de Cuba en descomposición, pero que luce ‘cool’ ante los ojos de muchos.