NJ.com: “La hermana de Bob Menéndez dice que era ‘normal’ que el senador escondiera dinero en su casa”.
NJ.com: “La hermana de Bob Menéndez dice que era ‘normal’ que el senador escondiera dinero en su casa”.
Como si nada humano quedara sobre La Tierra. Como si las máquinas estuvieran dispuestas a descubrir nuestro pasado a través de avatars.
Otra vez las notas del himno patrio / acompañando los rudos afanes / del déspota con sus sumisos clanes / de guerreros.
“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
Mis amores de los setenta / están cumpliendo sesenta. / Algunos apagaditos como florcitas sin agua / —la sal charchaleando en la herida— / quijotes unos buscando molinos / amargados por el exilio muchos / amañados otros con los sandinistas.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
Dirigida por el realizador español Alejandro Pérez y el cubano Alejandro Alonso, Terranova (2020) acaba de obtener el Premio Tigre Hivos de Cortometraje, en la edición 50Festival Internacional de Cine de Róterdam (IFFR), uno de los cinco certámenes fílmicos más importantes.
“El compromiso desde lo que no nos pueden quitar: la capacidad creativa y la libertad de pensamiento, lo hemos visto y se ha vivido hace poco, el pasado 27 de noviembre. Si los creadores están en la frecuencia del presente, entonces el poder se quiebra. Eso es lo que mejor podría hacer un arte contemporáneo inclusivo”.
“Me atrapa la idea del debate y de estar en constante cuestionamiento. Pueden ser filtros que hacen que tu trabajo sea más compacto. Te nutre de numerosas posibilidades para analizar la obra, en consonancia con las líneas a tener en cuenta para un artista contemporáneo”.
Su motivación era solo una: lograr que Cuba fuera un país más justo. En medio de la madrugada, cuando todos dormían, la vigilante se colaba por la ventana, agarraba una almohada y se subía encima de alguno de los corruptos que sobraban en el ambiente: un viceministro, un director de empresa… Y los dejaba sin aire. Los ahogaba.