A Cuba la he dejado para el sueño. Quizá sea consecuencia de la calma hipersónica con que transcurre cada jornada que he tachado hasta sumar un año y un día.
A Cuba la he dejado para el sueño. Quizá sea consecuencia de la calma hipersónica con que transcurre cada jornada que he tachado hasta sumar un año y un día.
Las tensiones aumentan en Estados Unidos a medida que los nuevos inmigrantes obtienen permisos de trabajo y los residentes de larga duración, algunos de los cuales llevan décadas esperando, se sienten ignorados.
Gaza se enfrenta a una grave crisis humanitaria tras el alto el fuego, con 2 millones de personas luchando entre ruinas, escasez y desplazamientos a pesar de la afluencia de ayuda.
El entramado de la prostitución trasciende al mero trabajador sexual para terminar involucrando a toda la sociedad.
Un halo de tristeza y esperanza para aquellos que se encuentran en la Isla y quienes han buscado un futuro allende los mares.
Sólo dos detalles han impedido que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sea un invitado de honor en el Congreso estadounidense.
Deberíamos dejar a los basureros que nos gobiernen: peor que la actual dirigencia del país no lo van a hacer.
Esperar que a partir del 20 de enero las aguas vuelvan a su nivel y la retórica de perros ladrándose patio de por medio vuelva a ser lo corriente.
Me digas lo que me digas, baile contra quien baile, yo siempre voy a subir la apuesta y a trastocar la lógica del juego, maldita sea.
Yo nunca he publicado un libro en Cuba. Pero me pregunto si existe mucha diferencia entre publicar y no publicar allá. Nunca he visto una edición cubana en otra librería que no sea en una librería de Cuba. Esto no es una crítica. Quizás me gusta la idea de un libro que solo puedo encontrar en un lugar determinado.
Siempre están esos golpetazos taladrando la memoria. De algún modo, una siempre está pensando en el abuso. “Supervivencia abusiva”, puede llamarse el capítulo de esta historia pública y privada de La Habana, 2021, donde los rostros muestran su parecido torturado, una semejanza única que ninguna mascarilla encubrirá.
Deseo explorar lo que comúnmente llamamos apoyo al castrismo. El análisis conductista que propongo requiere que el comportamiento del individuo hable por sí mismo. Indudablemente, hay expertos cubanólogos que leen mentes. ¿Pero quién que se respete concibe semejante lectura?
“El teatro nos permite redescubrirnos y enfrentarnos a una sociedad que necesita cuestionarse y sobrevivir. Ese intercambio en el ahora, con lo que existe en cuerpo presente, y el viaje que se nos ofrece a partir de motivaciones, impulsos, reacciones, asociaciones e imágenes, solo es posible en el teatro”.