Prólogo de la antología poética ‘Apariencia de árbol’ de Yolanda Blanco.
Neymar, jugador del París Saint-Germain, está a punto de ser traspasado al Al-Hilal, pero mantiene la esperanza de regresar al FC Barcelona, en medio de las complejidades financieras y las reservas de la dirección.
El amanecer es un resultado que no siempre termina presenciándose, un recibimiento a la luz desde el inconsciente que se sabe devuelto al mundo de la risa y los juegos.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
AP: “El primer atleta transexual de Cuba muestra los progresos y los retos a los que se enfrentan las personas LGBTQ en la isla”
The New York Times: “No se puede esperar que los votantes ignoren lo que fue evidente: Biden no es el hombre que era hace cuatro años”.
La avalancha ha comenzado: nada la detiene, es una cuestión de tiempo. Ellos lo saben, y también saben que no hay reunión con flemáticos viceministros ni con mediadores. San Isidro está en movimiento, y ha enfrentado el cinismo de un sistema totalitario que aspira a la eternidad en cuerpo y alma.
“El intercambio de ideas siempre va a ser positivo y de alguna manera beneficia al estudiante; solo hay que tener mucho tacto a la hora de saber con qué quedarse de lo que se discuta o se plantee en una crítica. Ah, muy importante: no fundirse. Sencillamente nadie tiene la verdad”.
Teniendo una obra deliciosa y todas las posibilidades para posicionarse en el campo del arte desde una retórica de empoderamiento más que convincente, la pintora mexicana Roberta Lobeira no cuenta, no existe, ahora mismo, para ninguna de las narrativas del arte contemporáneo latinoamericanas, menos aún para las europeas.
Hoy se sienten seguros de que ganaron la batalla. Porque, para ellos, la diversidad de criterios sobre cuestiones políticas solo merece guerra y aniquilación. Pero lo cierto es que han perdido, estrepitosamente, la confianza de muchos. Han perdido ellos y hemos perdido los demás, que aún no sabemos articular un pacto cívico.