Aplaudir ya es un acto intrínsecamente de izquierda. Como debatir. Como dialogar. Como cualquier tipo de cónclave o congreso. Como cualquier organización pública que involucre a más de un individuo.
Aplaudir ya es un acto intrínsecamente de izquierda. Como debatir. Como dialogar. Como cualquier tipo de cónclave o congreso. Como cualquier organización pública que involucre a más de un individuo.
Basta ya de seguir creyendo en la Utopía. ¿Qué clase de martirio inútil es ese?
La guerra entre Israel y Hamás se intensifica con mortíferos combates urbanos; el número de muertos en Gaza supera los 18 600.
La deferencia de Trump hacia el dictador ruso se ha convertido en una imitación total.
Los Estados Unidos continuarán siendo un país maravilloso porque su gente es maravillosa.
Increíble. Las Leylands eran la civilización occidental hecha guagua rodante sobre el asfalto de La Habana.
El plan tiene un costo estimado de $25.000 millones y recomienda tácticas agresivas para deportar rápidamente a 12 millones de personas.
A cualquiera, seguramente, le ha pasado por la cabeza perpetrar un asesinato. A mí misma me pasó.
Esta mañana han vuelto las patrullas,/ el cerco policial en plena vía, / los mismos golpes a la luz del día / que buscan que en el miedo te diluyas.
No entiendo el devaneo gubernamental acerca de cuáles tienen que ser los derechos de la gente con una orientación sexual distinta a la de los que ostentan el poder omnímodo. ¡Los derechos no se plebiscitan ni pinga!
“Con la imposición de la censura de género y el ascenso de los sicarios de la corrección política, la autoedición se convertirá, si ya no lo es, en la única manera en que ciertos libros, digamos irrespetuosos u ofensivos para el pensamiento grupal, domesticado, consigan llegar al público”.
Juan Abreu trae a la política española un liberalismo antifofo, una escritura fértil, lúbrica y bienhumorada, un nuevo género erótico y el derecho a ofender y a ser ofendidos.