Un juego literario en dos tiempos, una alegoría de los ʻmitos cubanosʼ.
Un juego literario en dos tiempos, una alegoría de los ʻmitos cubanosʼ.
Cualquier amago de apaciguamiento debe recordarnos la torpeza fútil de Neville Chamberlain, cediéndole a Hitler los Sudetes checoslovacos por una paz precaria.
Cuba transita una fina línea entre promover su cultura al mundo por sobrevivencia/conveniencia de la élite político-económica y proteger la esencia auténtica de esa cultura para su desarrollo.
En la Cuba actual, con tantas urgencias en la vida cotidiana de los vivos, la conservación de los cementerios pareciera que es cuestión para otro momento.
Monumental en escena y cercana en el gesto, mítica en la repetición y cotidiana en la sonrisa, convierte el escenario en celebración y júbilo compartidos.
“Después de ese momento que siempre es triste y conmovedor, la gente se siente útil y alegre al contribuir a una causa justa”.
Yanelys Núñez Leyva (1989) es historiadora de arte, curadora y activista. Su trayectoria marca el tránsito de la institucionalidad cultural hacia la disidencia cívica. Vive exiliada en España.
“Dentro de poco, todos los Estados Unidos se convencerán de las ventajas del sistema y no habrá en esta gran nación más que comunistas”.
Un pueblo que tendrá cautela de celebrar su nueva dicha y de cuidarse de magos iluminados y de proyectos mesiánicos.
Varela fue uno de los muy pocos, si es que no el único, filósofo latinoamericano del siglo XIX que escribió a favor de la tolerancia religiosa.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Nunca supe por qué me buscó. Quizás por el miedo o la soledad en que vivía. Tal vez porque parecía un cura con mi calva. O un tipo asexual, por haber perdido cuatro dientes.
Cuando alguien decide escribir sobre un mundo sin bondad, es como si alguien se metiera en una caldera hirviendo de la que es imposible salir.
En este escenario cargado de plomo y mango, de deseo y de estiércol, el lenguaje se convierte en una forma de resistencia.
La obra de Eduardo Sarmiento constituye un diario visual, una forma de pensamiento.
El padre de Xi Jinping fue testigo y víctima del poder del Partido. Su legado explica el enfoque ideológico y autoritario de su hijo.
The Economist: “Cada vez parece más probable que la esperanza en Venezuela vuelva a ser aplastada. Los venezolanos de a pie pagarán el precio”.
Según la Autoridad Palestina, que gobierna partes de Cisjordania ocupada, 137 de los 193 miembros de la ONU ya reconocen un Estado palestino.
La batalla en torno a la controvertida ley de inmigración de Texas podría dar al Tribunal Supremo la oportunidad de revisar una sentencia que anuló en gran medida la ley “muéstrame tus papeles” de Arizona.
José Raúl Gallego es periodista e investigador. Estudiante del doctorado en Comunicación de la Universidad Iberoamericana y miembro del Observatorio de Libertad Académica.
El muy parcial enfoque que se alienta desde los olimpos culturales hace dudar de la sinceridad del remordimiento blanco.
La censura contra los cineastas cubanos no es solamente una vulneración de los derechos de estos creadores, sino una restricción contra la producción, conservación y evocación de la memoria colectiva de la nación cubana.
El ODC conmina a organismos internacionales a revisitar los acuerdos ratificados por Cuba en materia de Derechos Culturales.
“No creo mucho en eso de escribir todos los días, de producir y producir… Hace ya algunos años desterré de mi vida a todo productor de hojarasca”.
Historia cubana y transgénero. A propósito del reciente filme Insumisas, Hypermedia Magazine conversa con Fernando Pérez.
En diálogo, tierra adentro, con el escritor Emerio Medina.
Para Oswaldo Payá la urgencia era otra: la necesidad, cada vez más apremiante, de lograr movilizar al ciudadano común en la toma de decisiones políticas.
La exposición de Abela en la Galería Zak fue uno de los episodios que sirvieron para la elaboración de la noción de arte cubano moderno.
He pretendido siempre conservar ese mundo que ha ido desapareciendo y que es, definitivamente, nuestra identidad nacional.
Haced pública de una vez la pataleta de Heberto Padilla. Revelad por fin su insignificancia. Nos pertenece a todos y cada uno de los cubanos que quedamos.