Todos se irán, como se fueron Fidel Castro y Gina Lollobrigida. Nos dejaron como un toque a punto de sepia en Technicolor, impreso en la memoria de una época espectacular.
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Todos se irán, como se fueron Fidel Castro y Gina Lollobrigida. Nos dejaron como un toque a punto de sepia en Technicolor, impreso en la memoria de una época espectacular.
Los seres humanos se erotizan, las plantas se erotizan, los insectos se erotizan, los topos se erotizan, las piedras se erotizan, los organismos unicelulares se erotizan. Todo se erotiza en esta época. Porque la primavera es erótica.
Nos encontramos ante una muestra donde se respiraba en la actitud artística la intención humilde de poner la otra mejilla. Desde una estética de la precariedad y en la disposición de crear como coraza ante circunstancias frustrantes.
El reciente golpe en Níger desvela una lucha mayor: Occidente enfrenta a potencias emergentes como Rusia y China por la influencia en África.
“Las mujeres funcionan así, más o menos. Pero hay que llegarles. ¡Hay que saber llegarles!” “¿Es muy a lo hondo?”, quiso saber Agar… No, definitivamente no le gustaban los comunistas.
He pretendido siempre conservar ese mundo que ha ido desapareciendo y que es, definitivamente, nuestra identidad nacional.
Ser libre es el único modo de ser cultos: nacionalidad sin nación (Saco), república sin nación (Varona), patria sin nación (Mañach).
Haced pública de una vez la pataleta de Heberto Padilla. Revelad por fin su insignificancia. Nos pertenece a todos y cada uno de los cubanos que quedamos.
Es inevitable hallar referentes en su obra que cuestionan transversalmente las jerarquías, las estrategias de poder, las distinciones de clases, la arbitrariedad estatal, la coacción.