“Pájaros de las tardes del campo o la ciudad, / no importa, repetidos están en la memoria. / Alas ansiosas atraviesan mi pecho como navajas finas. / Desvanecido el día y sus deberes, yo comienzo”.
“Pájaros de las tardes del campo o la ciudad, / no importa, repetidos están en la memoria. / Alas ansiosas atraviesan mi pecho como navajas finas. / Desvanecido el día y sus deberes, yo comienzo”.
Ni Camagüey ni Holguín, mapas en el suelo con un palillo de dientes: un archivo fotográfico de lo feo o de lo bello no prescinde de carritos que contienen pertenencias.
‘Patrocinio’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de la artista Camila Ramírez Lobón en ‘Hypermedia Magazine’.
Ahí, donde reina un individualismo que pone en segundo lugar cualquier otro valor, el único aspecto donde pareciera reinar lo colectivo es en aquella área que debía ser precisamente la más individual e íntima: la vida sexual.
Rolling Stone: “La aclamada artista cubana de jazz nos habla de su brillante nuevo álbum, en el que combina la espiritualidad tradicional y los sonidos del pop”.
“Quieren que se haga en secreto, sin despedida. Quieren llevarme al borde de un cementerio, a una tumba fresca y decirme: aquí yace vuestro hijo”.
Estados Unidos y los países árabes intensifican las conversaciones para lograr un alto el fuego en Gaza y liberar a los rehenes.
En las fotografías de Izuky Pérez el reforzamiento del canon ocurre cuando nos percatamos que allí el cuerpo deviene paisaje y, al mismo tiempo, atmósfera.
Los símbolos patrios pertenecen a toda la ciudadanía, hacen parte del imaginario colectivo de la nación que, a su vez, se ha nutrido de la historia construida a lo largo de nuestro devenir.
Capítulo 4
No sería de extrañar que esos oficiales ni siquiera supieran el nombre de Orlando Luis Pardo Lazo. Para ellos, el cubano que se llevaban en la patrulla era un Don Nadie, otro de los incontables don nadies que la Seguridad del Estado secuestraba a diario.
Para resolver el carnet del creador acudimos al hacedor de milagros que vive cerca de mi casa, en Marianao. Necesitábamos un milagro contra el Decreto 349. El tipo es un crack. Pude ver su propaganda en el Paquete Semanal, en la sección Religión, carpeta “Momentos Wao”.
“Me gustaría ganar un Oscar, porque me garantizaría, al menos, una película más, y una película da para desarrollar un discurso. ¿Y sabes qué? Lo voy a ganar”.
Cuando recibí la propuesta, mi primer impulso fue contestar que no. Pero lo pensé dos veces. A fin de cuentas, ¿cuál era la tarea? Nada del otro mundo: hacer un reportaje sobre una feria kink que se celebraría en San Diego.