Existía en La Habana un espacio donde una mujer abría a cualquier hora las puertas de su pequeña casa para recibirnos a todos.
Existía en La Habana un espacio donde una mujer abría a cualquier hora las puertas de su pequeña casa para recibirnos a todos.
Los rebeldes hutíes atacan con un misil un buque de guerra estadounidense. El presidente Joe Biden ha declarado su compromiso de “proteger a nuestro pueblo y el libre flujo del comercio internacional según sea necesario”.
La Casa Blanca insta a Israel a reducir su ofensiva tras cruzar los 100 días de operaciones en Gaza. La guerra, lejos de detenerse, avanza hacia el Líbano.
Películas que se produjeron bajo el control absoluto de Alfredo Guevara… ¿Alfredo qué? Alfredo L. Guevara Valdés… ¿Y quién fue Alfredo L. Guevara Valdés?
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
La historia demuestra que las concesiones a regímenes como el cubano solo fortalecen su control represivo.
Mi esposa y yo, en una vida que teníamos entonces, una que no es similar a la de Normandy Isles.
El mariscal Antonio José de Sucre fue un hombre muy culto y muy decoroso en palabras. Contrastaba en esto con Bolívar.
Black Man in Red Cuba (1970), de John Clytus, son las memorias de un afronorteamericano sobre la Revolución Cubana, ese proceso social que, leído hoy a ras del año 2020, es como si nunca hubiera existido. Aunque todavía esté ahí, como un fósil patiseco, flotando en el ámbar amargo de la fidelidad fascista y la idiotez ideológica.
Las ovejas, sin embargo, la tienen como fascinada. Le transmiten cierta fe en el futuro local y nacional. Esos balidos desvalidos le resultan una suerte de música sideral.
‘Descarga’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
‘Gas en los poros’ fue estrenada por Prometeo, en La Habana y diciembre de 1961, bajo la dirección de Francisco Morín. En el reparto estuvieron Parmenia Silva y Verónica Lynn. Y fue publicada en ‘Lunes de Revolución’, el 27 de marzo de 1961.
Martí ―de cierta forma― sospechó que esa deseada internacionalización de la pintura mexicana vendría desde sus orígenes: desde la influencia mural de los templos mayas.