Como si lo representado no perteneciera a la realidad externa, sino a una zona intermedia: sueños, recuerdos, arquetipos, órganos del inconsciente.
Como si lo representado no perteneciera a la realidad externa, sino a una zona intermedia: sueños, recuerdos, arquetipos, órganos del inconsciente.
El ex embajador de Estados Unidos se declara inocente de actuar como agente cubano, tras acusaciones de operar bajo control extranjero y uso de pasaportes falsos.
Javier Ernesto Morales Cuadra, a quien la dictadura donó dos valiosas propiedades en Tola, es asistente y “sombra” del dictador Daniel Ortega.
Este análisis del Programa de Economía y la Cátedra Scholl de Empresa Internacional del CSIS desglosa los anuncios arancelarios del 2 de abril realizados por la Casa Blanca.
Los inversores están preocupados. Al menos la economía parte de una posición sólida.
Bascó, que llevaba sobre los párpados toda la tristeza del mundo y el peso neto del no ser propio y ajeno en la mirada, es el único cubano que da cierta idea del Buda.
Nuevas pruebas vinculan a la unidad 29155 del GRU con los ataques misteriosos a funcionarios estadounidenses y sus familias.
Klaus Dodds es uno de los mayores especialistas en geopolítica del mundo. En este texto analiza las obsesiones territoriales de la Casa Blanca.
Los oligarcas están distorsionando los mercados y corrompiendo las economías en todo el mundo.
Adoro leer diarios. Mi tesis de doctorado involucra diarios de peregrinos a la Utopía Caribe. Turistas de la ideología: compañeros de ruta de la izquierda internacional que fueron cayendo de cabeza o de culo en la querida Cuba de Castro. Adoro, además, a Allen Ginsberg. Hasta su comemierdad comunista me resulta entrañable. Pobrecito buen hombre, como tantos norteamericanos.
El estallido es la única manera de civilidad que nos ha quedado, la única prueba de que organización e ideología no pueden más que hambre y desesperación.
Una isla ‘on faya’. ¿Por qué será que todo ocurre en la noche? Después de Chernobyl/Matanzas, ¿qué?
Con una obra que ha simultaneado entre la pintura, la instalación y el ‘site-specific’, Lorena Gutiérrez se ha preocupado por los espacios que habitamos y cómo estos tributan a dispositivos y relaciones de poder.
Eran los años 70 del socialismo cubano. La miseria aún no conseguía convencernos de ser miserables. Era demasiado pronto todavía. Recién acabábamos de nacer y nuestros padres apostaban por una generación más, por favor, una más. Antes de reconocerse tristes de remate, con esa tristeza tan típica de las utopías.