Una entrevista sobre estudios sociorreligiosos, subordinación académica y exclusión intelectual en Cuba.
Una entrevista sobre estudios sociorreligiosos, subordinación académica y exclusión intelectual en Cuba.
Los haitianos innovan para sobrevivir en medio del colapso del gobierno, recurriendo a iniciativas privadas ante la desaparición de los servicios básicos.
“Me llamo Max Azzarello y soy un investigador que se ha prendido fuego a las puertas del juicio contra Trump en Manhattan”.
Martí es nuestro equipo de fútbol, una suerte de grandeza manejable, a falta de la real, la de todos los días de un país normal.
Los chismes, los inuendos, los insultos y los bretes están de más. No participemos en las campañas de desinformación y descrédito de la Seguridad del Estado.
Escucha a alguien que lo llama. Pudiera ser su madre o su perro. No lo sabe y no mira atrás.
Marx era un gran fumador. “‘El Capital’ —me dijo una vez— no pagará siquiera los tabacos que he fumado mientras lo escribía”.
La esperanza y el cambio. El mensaje está claro: construir un mundo nuevo y mejor con los fragmentos del pasado.
En un tiempo donde los algoritmos persiguen tendencias y la atención se diluye, lo que sigue importando es el trabajo lento de construir una vida al servicio de la expresión.
“Yo era estudiante de la Iberoamericana y decidí irme a Cuba para estudiar a los autores del grupo Orígenes. Cuando mi abuela lo supo le reclamó furiosa a mi madre: ¡Se va a volver comunista! Mi madre intentó calmarla explicándole que yo solo iba a estudiar literatura. ¡Mucho peor!, dijo. ¡Se va a volver artista!”.
“A veces culpamos a los otros y resulta que somos nosotros mismos los que nos encerramos, los que nos bloqueamos, los que seguimos un patrón”.
A film about the struggle for bodily survival, human dignity, and creative expression in the face of economic and material scarcity, government repression, and the siren song that draws Cubans to opt for exile.
Hay que agradecerle a Pablo Milanés que, a pesar de “los problemas ideológicos”, mis compañeros descubrieran un poco de luz al final del túnel del adoctrinamiento.
El escritor Ernesto Hernández Busto enlista diez canciones de Pablo Milanés que lo han acompañado a lo largo de los años. “No son las más famosas, pero siempre reconforta volver a ellas”.