Los 34 relatos reagrupados en este libro, ‘Morir de isla y vivir de exilios’, de Héctor Santiago, cuentan una isla mortífera, sumida en los horrores.
Los 34 relatos reagrupados en este libro, ‘Morir de isla y vivir de exilios’, de Héctor Santiago, cuentan una isla mortífera, sumida en los horrores.
La expedición Guanabá partió de La Habana hacia Guanahacabibes el 31 de agosto de 2023, con el objetivo de monitorear los nacimientos de tortugas verdes, en el extremo oeste del archipiélago cubano.
La creciente influencia de Irán en América Latina supone una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos, a través de sus alianzas con países como Venezuela y Cuba.
Publicado con motivo del vigésimo aniversario del exilio forzado de Raúl Rivero desde Cuba, en abril de 2005.
El responsable de seleccionar al personal de la administración Trump es un DJ ultraconservador con un pasado turbio, que ha permitido que saboteadores contradigan desde dentro la agenda presidencial.
Veo a través de estos óleos la posibilidad, muy remota, de evitar el genocidio.
Kirenia Carbonell Diéguez es una activista comprometida con la defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia en Cuba.
Negro, Gastón. Blanca, Lydia. Católicos y homosexuales. Sobre todo, convencidos contrarrevolucionarios y anticomunistas.
“Apoyar a los periodistas independientes y a los activistas democráticos en Cuba no solo es un imperativo moral. Es también una inversión estratégica”.
Un país lleno de consignas. Las consignas tienen una identidad, un cuerpo, y si es posible, un mapa de viaje parecido a innumerables mapas de viaje. Las consignas más hermosas debieran ser las que hablan del hombre desafiando todo lo supuestamente hermoso de las consignas.
“La Revolución garantiza tu pan de hoy, el de ayer y el de siempre”.
Una escritura que desacraliza y destruye, a partir de elementos asociados a lo femenino, lo escatológico y lo sexual lésbico, los paradigmas impuestos por el poder opresivo del patriarcado.
“La Patria es agonía y deber”, sentencia Martí. Pero un poco de buen gusto, respeto por los cánones del arte, y una dosis de estética, no vendrían mal mientras agonizamos.
Me fui a caminar por Brooklyn. Tenía que hacer una tarea para la escuela sobre el amor en Nueva York y salí a buscar. Nada. Los americanos no se tocan, ni se besan en la calle, o yo tuve mala suerte.