No pudo ser mejor. Él era mi Humbert Humbert. Y yo, su Lolita. Treinta y tres años contra catorce.
No pudo ser mejor. Él era mi Humbert Humbert. Y yo, su Lolita. Treinta y tres años contra catorce.
Ronaldy Navarro (Matanzas, Cuba, 1972). Artista. Salió de Cuba en 1996. Nunca ha regresado. Creador de la página de Instagram: @sindicatodeluzyfuerza
El régimen dio con la fórmula para que al fin se dejara de hablar de Luis Manuel, de Maykel Osorbo, de José Daniel Ferrer. Descubrió que era suficiente con sepultarlos bajo cientos de otros cubanos tan valientes y desesperados como ellos, pero trágicamente anónimos.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
La atención a la migración cubana es una deuda de solidaridad que la región aún no ha saldado.
La pérdida de otra vida en la más absurda cotidianidad de una nación sin rumbo y sin destino.
Veo cada detalle, oigo lo que se dijo y se calló, toco en mi mente la mano temblorosa de mi padre que hasta aquel día no sabía que existía.
“Que me perdonen todos los que, de un modo u otro, me conocieron y no pudieron realizarse”.
“Convoqué a algunos de los artistas que participaron en ‘Malditos de la posguerra’ a que me hicieran dibujos o frases para tatuarme tentativamente en los brazos”.
Existe un favoritismo dentro del Gobierno hacia los artistas que se autoproclaman “revolucionarios.
La odisea de Archipiélago es muy parecida, al menos hasta un punto medio del relato, a la de Podemos: el momento exacto donde se decide si la embestida es derrota o debacle.
A los 26 años dije que no tendría hijos. Todos pensaban que era muy joven para tener esa certeza. A los 33 quise ser madre. A los 41 me embaracé. Es una historia triste.