Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
México y EE.UU. refuerzan medidas migratorias: migrantes detenidos en la frontera Ciudad Juárez-Texas serán rápidamente deportados por el INM, tras un aumento en intentos de cruce.
The New York Times: “Si el presidente Biden se planteara seriamente abandonar la carrera, la primera dama sería la figura más importante, aparte del propio Biden, para tomar esa decisión”.
The New York Times: “Puede utilizar su verdadero superpoder: será una implacable fiscal del clarísimo caso político contra Donald John Trump”.
The New York Times: “Los demócratas tienen la obligación política de elegir al candidato con más probabilidades de ganar. Esto se convierte en una obligación moral”.
Nunca supe por qué me buscó. Quizás por el miedo o la soledad en que vivía. Tal vez porque parecía un cura con mi calva. O un tipo asexual, por haber perdido cuatro dientes.
Foreign Policy: “Los dos candidatos se enfrentaron sobre la guerra de Rusia en Ucrania, la guerra entre Israel y Hamás, la inmigración y la imagen global de Estados Unidos”.
Vanity Fair: “¿Cómo? ¿El Donald Trump que incitó una insurrección porque no pudo admitir que perdió la última elección?”.
El sueño sigue sin realizarse, pero el vínculo afectivo con la Revolución, en parte legado por aquellos que vivieron los tiempos maravillosos de las grandes transformaciones, permanece a pesar de todo.
Hay supositorios muy efectivos para esta dolencia eufemística “progre” de izquierda: #lackofreedom, #cubandictatorship, #politicalrepression, #DíazCanelsingao.
Se siente bien sentir que los mambises están de vuelta, que ya no hay que importarlos, y que no hay quien los detenga.
La detención de disidentes y el acoso indiscriminado a los artistas responde a la misma estratagema: profundizar la crisis para provocar la tan esperada intervención unilateral norteamericana. Que no se le llame “intervención”, sino “SOS” o “interés humanitario”, es irrelevante.
Se ha producido en la Cuba actual el mismo fenómeno que ocurría en la RDA de fines de los 80: la desconexión de los líderes políticos y de las fuerzas de seguridad e inteligencia con los sujetos bajo su control.