Un avance sin precedentes en la comprensión del cerebro.
Nicaragua emerge como el puente crucial en la ruta migratoria hacia EE.UU. para africanos, cubanos y haitianos. En Managua, una red de servicios y guías facilita el trayecto.
Todos se irán, como se fueron Fidel Castro y Gina Lollobrigida. Nos dejaron como un toque a punto de sepia en Technicolor, impreso en la memoria de una época espectacular.
WSJ: “El casi atentado en el mitin de Pensilvania es milagroso y podría ser un momento político redentor”.
POLITICO: “Los republicanos predicen que el tiroteo en el mitin de Trump facilitará el camino a la Casa Blanca”.
“Estas son las reacciones después de que Donald Trump recibiera un disparo en la oreja durante un mitin de campaña en Pensilvania el sábado”.
“Un espectador del mitin murió y dos resultaron heridos de gravedad en un ataque calificado de “enfermo” por el presidente Joe Biden. El autor de los disparos ha muerto”.
CJR: “‘Ahora tendremos que ir a buscarte personalmente, y sabemos exactamente dónde encontrarte’. El mensaje iba acompañado de una foto y un vídeo”.
“No pierdo la calma. Encontraré una de las nueve puertas. Luego, la estación. Luego, cuando llegue a Orte, el próximo tren. Y cuando ya esté en Assisi, la basílica”.
En un sentido literal, si Louis-Ferdinand Céline tuvo las manos manchadas de sangre, fue porque esta pertenecía a uno de tantos cuya vida salvó.
Cuba se rompe en mil pedazos mientras el discurso del odio se apodera de unos y otros. Las piedras y bofetadas se cruzan ante una misma necesidad. La catarsis no puede ser baldía, la violencia no debe ser la vía.
Vuestro país hoy no es Cuba, es la libertad. Defiéndanla. Esa parcela de libertad en la que ustedes, jóvenes cubanos, han convertido las calles de la Isla, defiéndanla al precio que sea.
Hay una infinita ternura en esa expresión de “No doy más”. Si esta anciana-país, madre-coraje se viraliza, irán a por ella. Hurgarán en su existencia y no me sorprendería que la presenten como un ser humano despreciable.
“Hoy sí se acaba esto. Tiene que ser el día”. Ese era el sentimiento general en el Versailles, lugar siempre catalogado desde Cuba como el “epicentro de la gusanera”. Si lo que hace falta para ser un gusano top, es ir ahí, que nos vayan poniendo la medalla.